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Acceso a la universidad

La PAU competencial, que en teoría se aplica desde el pasado año, es solo un «decorado»

Un informe firmado por el expresidente de la CiUG y otros dos investigadores concluye tras analizar la selectividad en ocho comunidades que el examen mejoró en contextualización, pero es solo un cambio «de fachada» y no se adaptó la evaluación

Primer día de los exámenes de la PAU.

Primer día de los exámenes de la PAU. / Xoán Álvarez

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Aunque la reciente PAU se vivió con polémica en Galicia, los estudiantes llegaron a la prueba con menos temor que en 2025, cuando les quitaba el sueño la evolución a un formato más competencial. Las reglas legales marcan un giro progresivo a un modelo en el que prime saber aplicar los conocimientos e integrarlos para abordar un cometido, frente a enfoques memorísticos o procedimentales. No obstante, la incipiente reforma por ahora se queda en «decorado», «competencialidad de fachada» y en un «avance más estético que estructural».

Así sintetiza la implementación del nuevo modelo un equipo formado por Iván Area, catedrático de Matemática Aplicada de la UVigo y expresidente de la CiUG, Sofía Rama, profesora de instituto, y José María Alén de la Torre, inspector educativo, en una investigación en Eduga que analiza la selectividad de 2025 en ocho autonomías y en cinco materias, las cuatro comunes y Matemáticas.

El artículo avanza las conclusiones desde su expresivo subtítulo, «Crónica dunha tentativa frustrada a unha avaliación competencial: do papel á práctica. Unha proposta para transformar a PAU», e incluye, junto al análisis de los exámenes, una propuesta de guía para aplicar de verdad —los autores esperan que no pase de 2027— la encomienda legal de hacer test que sirvan para «activar el pensamiento crítico y creativo y situarse en contextos significativos próximos a la experiencia del alumnado».

Contextualización «decorativa»

Esta última parte de la ecuación se aplica como «contextualización decorativa» y no basta. «Los enunciados mejoraron: ahora hay más situaciones, más contextos, más apariencia de realidad, pero, cuando vas a lo que de verdad importa, que es la corrección», explica Area, «se sigue puntuando por pasos procedimentales, sin rúbricas competenciales».

Falla un eslabón, la manera de evaluar, que «tiene un efecto retroactivo sobre la enseñanza». «Puedes tener el currículum más competencial del mundo, pero si la prueba final premia la rutina, el sistema entero se ajusta a la rutina», avisa.

Las conclusiones evidencian que «hay una distancia grande entre lo que la norma manda y lo que la prueba hace en la práctica» en las comunidades analizadas, anonimizadas en el informe, apunta Area. Pero la cuestión va más allá del desajuste con la norma. «En un mundo en el que la información está a un clic y las tareas mecánicas se automatizan, no tiene sentido seguir premiando la repetición», defiende Area, que urge «preparar al alumnado para escenarios abiertos: para interpretar, para relacionar críticamente, para formular nuevas preguntas» y la PAU sería una «palanca» en esa dirección.

En la guía estructural competencial que proponen como un «itinerario realista para avanzar hacia una PAU coherente con el marco legislativo y con los principios de una evaluación competencial efectiva», incluyen, entre otras medidas, «establecer mecanismos de moderación para que la corrección sea homogénea entre tribunales». Sostienen que todo ello no solo redundará en «una conexión entre lo que se tiene que enseñar, aprender y evaluar en Bachillerato y lo que el alumnado se tope en la PAU», sino también en «promover la homogeneidad entre las PAU de las diferentes comunidades», sostienen.

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