SUCESOS
Gallegos atrapados en Sicilia cuatro días por la erupción del volcán Etna: «Estamos aún un poco entre el ‘shock’ e intentando gestionar todo este lío»
Una familia coruñesa relata el caos y la incertidumbre vividos en el aeropuerto de Catania al no poder embarcar por la ceniza del volcán en erupción

El volcán Etna, Sicilia, en erupción / LOC
Inés Vicente Garrido
Lo que debía ser el final de unas vacaciones de diez días en Sicilia se ha convertido en una carrera contrarreloj para volver a casa. Una familia de A Coruña permanece atrapada en la isla italiana después de que las cenizas expulsadas por el volcán Etna obligasen a cerrar el aeropuerto internacional de Catania y cancelar todos los vuelos. Desde entonces, su tiempo no transcurre entre playas o visitas turísticas, sino entre llamadas telefónicas, reservas de hoteles y una incertidumbre que sigue sin resolverse.
«Esto es un lugar maravilloso, pero estamos aún un poco entre el shock e intentando gestionar todo este lío», resume Ana Abelenda, una de las afectadas. Ella, su marido y sus dos hijos adolescentes tenían previsto regresar el lunes a Madrid para después volver a A Coruña. Sin embargo, nunca llegaron a embarcar.
La familia llegó al aeropuerto de Catania alrededor del mediodía. Poco después comenzaron a aparecer en los paneles los primeros avisos. El espacio aéreo permanecería cerrado durante varias horas por la nube de cenizas provocada por la actividad del Etna. Lo que en un principio parecía un retraso acabó convirtiéndose en una cancelación total. «Era un aeropuerto entero con dos días de cancelaciones. Imagínate el caos. Colas de gente por todas partes sin saber qué estaba pasando», recuerda.
Ana explica que el cierre afectó a todos los vuelos internacionales. «No salía ningún vuelo. Era un aeropuerto internacional en pleno julio completamente cerrado», explica ya realojada en un hotel.
«Nadie nos informaba»
Una de las cosas que más les sorprendió fue la diferencia en la atención recibida por las compañías aéreas. Mientras otras aerolíneas atendían a sus pasajeros directamente en el aeropuerto y organizaban traslados por carretera hasta Palermo para intentar reubicarlos en otros vuelos, asegura que ellos no encontraron ningún punto de atención de Iberia. «Pasamos toda la tarde esperando a que abrieran un mostrador y nunca abrió. No había nadie que nos informara», relata.
Finalmente, fueron trabajadores del propio aeropuerto quienes les entregaron una fotocopia enviada por la compañía. En ese documento se les comunicaba que debían buscar alojamiento por su cuenta y conservar las facturas para solicitar posteriormente el reembolso. «Entendemos perfectamente que es una catástrofe natural y que no es culpa de Iberia. Lo que necesitábamos era información y alguien que nos orientara», indica.
La familia consiguió encontrar alojamiento lejos del aeropuerto, aunque tomar esa decisión tampoco fue sencillo: «Tienes que decidirlo todo en el momento porque nadie te atiende. Todo el mundo buscaba hoteles, coches de alquiler o cualquier forma de salir de allí. Estaba todo agotado y todo el mundo buscábamos lo mismo».
Las dificultades continuaron al intentar cambiar el vuelo. Después de varias llamadas al servicio de atención al cliente, un operador llegó a ofrecerles plazas para el miércoles por la mañana. Sin embargo, mientras aceptaban la propuesta, esas plazas desaparecieron. «Nos dijo que sí había un vuelo para el miércoles para los cuatro. Le dijimos que sí y, cuando iba a confirmar la reserva, nos dijo que ya no podía porque se había llenado. Al final nos reubicaron para el jueves a las 19.45 horas», asegura la coruñesa.

Volcán Etna en activo / LOC
Mientras tanto, la vuelta a la normalidad también se retrasa. La familia tendrá que reorganizar sus compromisos laborales cuando consiga regresar. «No estamos disfrutando de unos días más de vacaciones. Eso puede parecer desde fuera, pero no tiene nada que ver. Se están generando muchísimos gastos para cuatro personas y solo intentamos recuperar nuestra vida cuanto antes», recalca.
Sus hijos, de 15 y 17 años, también desean volver. «Esto es muy bonito, pero ya quieren regresar a casa cuanto antes», cuenta.
Pese a la complicada situación, Ana insiste en que nunca sintieron miedo por la actividad del volcán. El domingo, mientras todavía disfrutaban de las vacaciones en Taormina, observaron desde la distancia la columna de humo del Etna. «Veíamos el humo y nos llamó la atención. Busqué información y descubrí que el volcán estaba muy activo. Cuando cayó la noche se veía perfectamente la lava desde la autopista. Ellos ya están acostumbrados pero era una imagen impresionante», recuerda.
Hasta ese momento desconocían que la actividad del volcán pudiera afectar a su regreso: «No teníamos ni idea de que podía pasar algo así». Ahora solo esperan que los próximos días transcurran sin nuevos contratiempos y que, esta vez sí, el vuelo del jueves les permita regresar a A Coruña.
Fuente: La Opinión A Coruña
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