Inserción laboral
Las gallegas inactivas por cuidados de hijos, dependientes o por otras cargas familiares se reducen a la mitad en quince años: nunca tantas mujeres trabajaron
Expertos advierten que la brecha de la conciliación persiste y que si evitan quedarse fuera del mercado laboral es por la necesidad de contar con una segunda renta

Trabajadoras en una conservera. / Gustavo Santos

Un informe recién difundido por la Xunta proclama que nunca hubo tantas mujeres trabajando en Galicia como en la actualidad. Trabajando, en ese contexto, significa que lo hacen fuera de casa y que reciben remuneración por ello, porque la atención a hijos o a miembros del hogar con discapacidad, además de la asunción de otras cargas familiares y labores domésticas variadas, aparte de las relacionadas con la tierra o el mar, han formado parte de sus tareas desde siempre y así sigue siendo en pleno siglo XXI, como sostienen expertos. Solo que ahora, si cabe, aún se esfuerzan más por multiplicarse para llegar a todo y no renunciar, en la medida de lo posible, a una «segunda renta» en el hogar que resulta «necesaria».
Así leen especialistas en economía como Alberto Vaquero, profesor de la Universidade de Vigo, fenómenos como el desplome que se ha producido en los últimos quince años en la comunidad gallega en la cifra de mujeres inactivas por cuidados familiares, exclusividad que hoy en día muchas ya no se pueden permitir.
Según datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), en el primer trimestre de 2010 se contabilizaban en Galicia 136.900 mujeres que ni tenían ni buscaban trabajo porque consideraban que el que ejercían de puertas adentro de su casa ya era suficiente, dedicadas al cuidado de niños o de adultos enfermos, discapacitados o mayores, o a otras responsabilidades familiares o personales. Ese mismo indicador se desplomó a la mitad en el primer trimestre de 2025, con 68.100 mujeres inactivas con los mismos argumentos, cuidar a terceras personas.
Trabajar, aunque sea menos
¿Qué ha ocurrido en este tiempo? A juicio de Vaquero, profesor titular en el Departamento de Economía Aplicada de la UVigo, «la necesidad de contar con una segunda renta es clave en la decisión» de no descolgarse por completo del mercado de trabajo, aunque sea optando por fórmulas como la reducción de horas, pese a que «la brecha de la conciliación persiste» y también les toque en buena medida hacerse cargo de las tareas de la casa y de los cuidados.
«Lo que puede estar sucediendo es que antes las mujeres dejaban de trabajar o, simplemente, ya no buscaban trabajo cuando se dedicaban al cuidado de la familia, y ahora lo que está pasando es que, a pesar de las mejoras de naturaleza social que buscan mejorar la situación de las personas cuidadoras, el peso de los cuidados sigue recayendo en las mujeres frente a los hombres, pero se opta más por reducir las horas de trabajo en vez de quedarse fuera del mercado laboral», apunta, para engordar los ingresos. De hecho, la Xunta recoge en un informe que el contrato a tiempo parcial supone casi el 44% de la contratación femenina, 20 puntos más que entre los hombres.
Con todo, Vaquero recalca que «la brecha de la conciliación persiste, especialmente para las mujeres que, por lo general, son las que dedican más tiempo al cuidado de la familia y son las que, voluntariamente o no, adaptan sus jornadas». Todo ello, sostiene, «tiene un impacto directo, tanto a nivel laboral como personal, a pesar de los avances de los últimos años».
El también investigador del grupo GEN y experto en economía laboral apunta que la tasa de actividad femenina en el mismo período experimentó un aumento «significativo» (1,7 puntos porcentuales), mientras entre los hombres gallegos ha retrocedido. Por esa vía se redujo el número de mujeres inactivas total se redujo en 35.300.
Por otro lado, los datos del IGE revelan que, dentro del colectivo de las que no trabajan fuera de casa ni buscan un empleo, un contingente constituido en total por 622.500 mujeres de Galicia, han ganado peso las jubiladas —son un 27 por ciento más que en 2010— y las que se apartan del mercado laboral porque están cursando estudios o recibiendo formación, un 11 por ciento más.
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