Dependencia
El servicio de ayuda a domicilio pierde un 26% de beneficiarios: ¿qué está pasando?
Reciben atención en casa 18.600 dependientes, 6.600 menos que hace dos años
Aunque la Xunta incrementó su financiación, la Fegamp denuncia que sigue siendo «insuficiente» y avisa de las dificultades para prestar estos cuidados por la dispersión y la falta de trabajadores

Una trabajadora de ayuda a domicilio atiende a una mujer en su casa. / Casteleiro/Roller Agencia

El servicio de ayuda a domicilio (SAF) no logra salir del atolladero. A pesar de que la Xunta firmó a principios de este año un acuerdo con la Federación Galega de Municipios e Provincias para incrementar su financiación, la cifra de beneficiarios sigue reduciéndose. A fecha de mayo disfrutaban de asistencia en el hogar 18.607 dependientes, un 16 por ciento menos que hace un año. Si se compara con el mismo periodo de 2024, el descenso es aún más acusado: un 26 por ciento. Los concellos denuncian que la aportación tanto del Gobierno gallego como del estatal todavía es insuficiente, pero además alertan de que la dispersión poblacional y la falta de mano de obra complican la prestación de estos cuidados.
Galicia tiene una población muy envejecida y cada vez más dependiente. Y, en la mayoría de los casos, los mayores prefieren ser atendidos en sus casas antes que ingresar en una residencia. De ahí el éxito que tuvo inicialmente la ayuda a domicilio, un servicio que prestan los concellos, pero que es cofinanciado por Xunta y Estado. En mayo de 2023 el número de beneficiarios rozó los 26.000, pero desde entonces esta cifra está menguando.
Desde la Fegamp apuntaron entonces a la insuficiencia económica para mantener el servicio. En algunos municipios, esto se convirtió en una pesada losa para las arcas municipales. En otros casos, cuando el servicio se contrata a una empresa, se empezaron a encontrar con dificultades, pues muchas licitaciones quedaron desiertas debido a que el precio ofrecido por hora de atención en el hogar no resultaba atractivo para las adjudicatarias.
Más financiación
Tras las quejas municipales, la Xunta suscribió en enero de este año un acuerdo con la Fegamp por el cual incrementa su aportación al SAF, que en ese momento era de 12 euros por hora. Su aplicación será progresiva, de manera que este año se abonarán 16 euros y la cuantía ascenderá hasta los 18 euros en 2028.
Sin embargo, esto no ha conseguido frenar la sangría de beneficiarios. Según las estadísticas del Sistema de Atención a la Dependencia del Imserso, disfrutan de este servicio casi 3.500 dependientes menos que hace un año y 6.600 menos que en 2024.
Desde la Fegamp aclaran, por un lado, que el incremento económico acordado con la Xunta todavía no se ha trasladado a sus arcas municipales, pues la resolución no se publicó en el Diario Oficial de Galicia hasta marzo. En todo caso, este aumento financiero tendrá efectos retroactivos desde el 1 de enero.
Y, por otro lado, apuntan que la subida en la aportación autonómica sigue siendo insuficiente para costear el servicio. «En 2025 Xunta y Estado aportaron 113 millones de euros, cuando se necesitarían 400 millones al año», explican desde la federación de concellos. Los contratos que están suscribiendo ahora los ayuntamientos para prestar la ayuda a domicilio rondan los 24 euros la hora, pero la financiación autonómica se reduce a 16 euros.
Más horas, menos beneficiarios
Pero además hay otro factor que está detrás del descenso del número de beneficiarios. En 2023 el Gobierno amplió las horas de ayuda a domicilio por dependiente. Si antes una persona con grado III tenía derecho a entre 46 a 73 horas al mes, se pasó a una prestación de entre 65 y 94 horas. Un grado II pasó de 31 a 45 horas a una horquilla de 48 a 64 horas. Y un grado I que disfrutaba de 20 horas como máximo, le corresponden ahora hasta 37 horas.
Esto ha obligado a los concellos a intensificar la ayuda a los dependientes que estaban atendiendo, pero a costa de reducir el número de beneficiarios. Es decir, se prestan más horas de atención en el hogar, pero a menos dependientes. Así, según las estadísticas del Imserso, un grado I recibe de media una asistencia de 27,6 horas mensuales (frente a las 25 de hace un año), un grado II tiene 52,7 (frente a las 49,9 de 2025) y un grado III dispone de 81,9 horas (frente a las 79 de antes).
En todo caso, el Gobierno acaba de anunciar que duplicará su aportación a las comunidades autónomas para atender a los dependientes. Galicia recibirá 270 millones de euros más al año. Está por ver aún cómo repercute esta mayor financiación en el servicio de ayuda a domicilio.
En todo caso, técnicos de la Fegamp advierten que no solo es un problema económico. Las empresas que prestan el servicio tienen dificultades para encontrar mano de obra, sobre todo en el rural. Y la dispersión geográfica no ayuda, pues obliga a estos trabajadores a desplazarse kilómetros para acudir a las casas de los dependientes que tienen que atender. Además, es precisamente en el rural donde hay una población más envejecida y las proyecciones demográficas apuntan a que esto se agravará en el futuro. De ahí que técnicos municipales vean complicado dar respuesta a todas las necesidades a través del servicio de ayuda a domicilio.
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