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Salud

¿Cómo funciona la red que vigila que los alimentos que llegan a nuestra mesa estén en buenas condiciones?

Las alertas pueden proceder de las propias empresas o de la Administración y, en caso de riesgo microbiológico, se publican avisos para la población

Análisis de un alimento en el Centro Nacional de Microbiología.

Análisis de un alimento en el Centro Nacional de Microbiología. / Chema Moya / EFE

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Aunque las alertas alimentarias se refieren, como categoría administrativa, a riesgos graves, no implican necesariamente esa consecuencia directa sobre la salud de la población de forma» inminente», como explica José Ángel Viñuela, jefe del servicio de Seguridade Alimentaria de la Consellería de Sanidade. Eso sí, en Galicia hay personal atento a las notificaciones que puedan llegar todos los días, incluidos los fines de semana.

El procedimiento que se sigue en el caso de Galicia, cuando se recibe una notificación en la red de alerta, arranca con la comprobación de si la comunidad está implicada, si hay distribución del producto, qué provincias están afectadas y si es preciso actuar al hilo de la alerta. Lo primero, explica Viñuela, es recabar información sobre la distribución del producto y sobre su retirada de los canales de comercialización.

Si el aviso concierne a Galicia y afecta a los minoristas, el servicio de inspección trabaja con una selección de los establecimientos para verificar que el operador conoce la alerta y que no tiene el producto a disposición del público. Los operadores, incide, suelen ser conocedores de la situación y tienen la obligación de retirar el producto, aunque Sanidade no se lo pida expresamente.

Si los que intervienen en la distribución son grandes cadenas con sede social en Galicia, la Xunta se dirige a la sede central, que se encargaría de coordinar las medidas. Si son de otras comunidades, la gestión la realiza la autonomía correspondiente.

¿Quién notifica la alerta?

Como indica Viñuela, el origen de las notificaciones es diverso. Así, explica, hay alertas notificadas por el propio operador, porque en sus analíticas haya observado resultados anormales y ya tenga el producto en el mercado. En esos casos, aunque procedan a todas las acciones de retirada, lo notifican para que las autoridades competentes puedan verificar si el proceso se está llevando a cabo de manera correcta.

También pueden ser las propias autoridades sanitarias las que, dentro de sus programas de vigilancia, detecten determinadas sustancias o agentes «que no deberían estar» en el alimento. De esa forma, le compete a la propia Administración desarrollar toda la labor de investigación sobre la distribución del producto y sobre su trazabilidad.

En situaciones de riesgo microbiológico, caso de listeria, por ejemplo, las actuaciones son inmediatas. Aparte, en temas de alérgenos o patógenos con consecuencias graves, una de las medidas que se toma es la publicación de notas para advertir a la población del evento, «sobre todo cuando el producto ya está comercializado».

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