Acceso a la universidad
La selectividad bajo la lupa: jóvenes revisan en persona los exámenes pendientes de décimas cruciales
La CiUG permite que quienes reclamaron la nota de alguna materia puedan ver las pruebas tras solicitarlo expresamente
Entre las solicitadas están Lingua Galega e Historia de la Filosofía, ninguna de las asignaturas en las que se denunciaron incidentes en la selectividad de junio

Revisión de la prueba de la PAU en la Cidade da Cultura. / Xoan Álvarez

Una décima, o menos, puede separar a un joven de la carrera universitaria de sus sueños y, por eso, muchos insatisfechos con cómo se valoró su desempeño en alguna materia en la selectividad intentan arañar puntos extra por la vía de la reclamación, un arma de doble filo, ya que también puede separarlos de su meta.
Los que después del proceso de revisión sigan todavía descontentos pueden ver el examen o los exámenes reclamados tras solicitárselo a la CiUG y varias decenas de personas, entre los implicados y padres y madres y familiares diversos que acudieron con ellos como soporte, se dieron cita ayer en Santiago para aprovechar esa oportunidad, previa a la posibilidad de interponer un recurso. Todos venían con las notas de corte del año pasado aprendidas y, a falta de las de nuevas, confrontaban con ellas sus esperanzas.
Teniendo en cuenta que la PAU se cerró con polémica en un par de materias, lo esperable son reclamaciones. Hace un año, al estrenar el nuevo modelo de selectividad, más competencial, Historia de España fue de las que más quejas suscitó, y eso sin incidencias, como esta vez. No obstante, ninguno de los consultados por este diario acudía a la Cidade da Cultura para consultar su examen por Historia de España o Dibujo Técnico, la otra materia con «errores».
En cambio, sí se repitieron alusiones a Lingua Galega e Literatura y a Historia de la Filosofía, la alternativa a Historia de España, y se oyeron quejas de progenitores, y jóvenes, sobre el proceso de revisión, afirmando que lo normal sería ver primero el examen y luego reclamar.
Me parece bien la idea de unificar la PAU porque a Galicia viene gente de fuera

Uxía Montero. / Xoan Álvarez
Es el caso de Uxía Montero, de Melide, quien se topó con un 5 en Galego tras salir «contentísima» del examen. En Historia de la Filosofía la situación se complicó hasta el punto de ser la única que aprobó de su instituto. Y no es que fuese «difícil».
En esas dos materias, a diferencia de Biología, donde le mantuvieron la nota inicial, Uxía logró arañar unas décimas. No obstante —y no es la única en decirlo— cambiaría el proceso de revisión: evitaría al segundo corrector conocer la nota del primero para no «condicionarlo» y no haría media entre las dos correcciones. Ella en Filosofía sumó un punto más, pero la media se lo deja en 0,5, «lo que es un poco injusto», y en Galego otros 0,75 que menguaron a la mitad.
Aun así, se quedaría a dos décimas de la nota de corte de 2025 de Enfermería en Santiago, de 11,054. No oculta su frustración si esa distancia se impone y, como coda final, apunta que «unificar la PAU» le «parece bien», dado que «se dice que en Galicia es más complicada» y que «gente de fuera» concurre a las mismas plazas.
La PAU de este año fue un desastre en la realización de los exámenes y en la corrección

Pedro de Luxán. / Xoan Álvarez
También lo intentó con Biología Pedro de Luxán, de A Coruña, para quien esa materia sintetiza su vocación y los estudios que quiere realizar, a ser posible en Santiago. El dónde dependerá, con la referencia de la nota de corte de hace un año, de que consiga o no rascar unas décimas. «Vengo con Biología porque considero que tengo un buen nivel y saqué solo un 6 después de que me bajasen la nota en una segunda revisión», explica. «Revisé el examen con las correcciones que publicó la CiUG y creo que tengo una nota bastante superior y vengo a ver qué saco», comentaba.
Pedro opina que «la PAU de este año fue un desastre en la realización de los exámenes y en la propia corrección». Aunque no eligió Historia de España, sino Historia de la Filosofía, pidió «revisión por agravio comparativo», censurando que alguien que no contestase la pregunta polémica de Historia de España pudiese sumar a su nota 1,25 puntos. En esa reclamación no le hicieron caso. Respecto a Biología, apunta, además, que, si bien no le pareció «difícil», pusieron preguntas de «nivel elevado».
No me gustó mucho Tecnología porque no hubo ninguna optatividad

Iván Casás. / Xoan Álvarez
El compostelano Iván Casás no acudía a la revisión del examen «superpreocupado» con la presión de la nota. Sus resultados lo sitúan, con las reglas del año pasado, a seis décimas por encima de su inclinación vocacional, Ingeniería Biomédica, en la UVigo. Aun así, quería ver los exámenes de Lingua Galega y de Historia de la Filosofía —si bien tenía pendiente algún trámite administrativo para conseguirlo— para entender el desajuste entre la nota que recibió y la que esperaba, «mínimo dos puntos más». «Quería ver qué tengo mal y la corrección», explica.
Iván aboga por no tener que llegar al final del proceso de reclamación para saber cuáles fueron los errores. «Como mínimo, cuando den la nota, que te digan en qué ejercicio fallaste o qué es lo que te la baja», sostiene.
Aparte de la corrección, y de apuntar que el test de Tecnología no le «gustó mucho» porque, a diferencia del modelo, en la prueba, «no hubo ningún tipo de optatividad», para Iván la PAU «no tiene mayor problema». «Es bastante justo», proclama.
Reclamé porque estoy al límite para entrar en Medicina

Carmen Fontela. / Xoan Álvarez
La vocación de Carmen Fontela, de Lugo, es hacer Medicina porque el mundo sanitario forma parte de su vida familiar: sus tías y una prima son enfermeras. En su caso, como el de Iván o el de Uxía, es Lingua Galega la que la ha llevado a reclamar porque estaba «al límite» de lograr su objetivo. Inicialmente sacó un 6,25 en ese examen, cuando esperaba «un 8 o así».
Pero se quedó todavía más «sorprendida» cuando solicitó la reclamación y le llegó la nota: «un 3,5». «Me hicieron la media entre las dos notas y me daba un 4,88 y me bajaba como una décima en la media», una noticia pésima para su objetivo. Sin embargo, recibió buenas nuevas al acudir a ver el examen: «Me di cuenta de que tenía un 6,5 y no sé qué pasó. Me publicaron mal la nota. Me habían bajado 3 puntos».
Sin embargo, Carmen no reclamó Historia de España, cuyo examen, dice, no le supuso dificultades porque escogió la opción alternativa. «Tuve suerte», señala.
Medicina: un sueño compartido
Mara Cribeiro, de Cedeira, comparte con Carmen Fontela el sueño de estudiar Medicina. En el camino no se tropezó con Lingua Galega, sino con la nota que le pusieron en Matemáticas Aplicadas. Reclamó y el «disgusto» se acentuó cuando le bajaron 0,25 puntos. Acudió a ver el examen para entender por qué.
Por si acaso, y porque su calificación la deja rozando Medicina respecto a la nota de corte de 2025, prepara un plan B: hacer Enfermería y convalidar algunas materias tras el primer curso.
Sobre el proceso de la PAU, cree que este año se «hicieron las cosas fatal».
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