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Entrevista | Jöel Billieux Profesor de Psicología en la Universidad de Lausana y asesor de la OMS para adicciones TIC

«No estoy a favor de prohibir las redes sociales a los menores»

Las apuestas en adolescentes, muy presentes, junto al consumo de pornografía o el contacto con desconocidos por internet preocupan a este experto

Jöel Billieux en las jornadas «Menores e redes sociais».

Jöel Billieux en las jornadas «Menores e redes sociais». / Xoan Álvarez

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Jöel Billieux, profesor en la Universidad de Lausana, Suiza, uno de los principales referentes científicos internacionales en el campo de las adicciones sin sustancia y asesor de la OMS en este ámbito, acudió en Santiago a las jornadas «Menores e redes sociais», en la facultad de Psicoloxía. El encuentro se realizó al amparo del proyecto Infancia Digital, que este experto y el profesor Antonio Rial Boubeta codirigieron en España para Unicef y en el que pasaron revista a los hábitos TIC de cien mil niños.

Trabajó con Antonio Rial Boubeta codirigiendo el estudio de Unicef con cien mil niños en España, cuyos datos para Galicia van en la línea general. ¿Qué datos le impactaron más?

Me impactó el elevado número de adolescentes de entre 10 y 14 años que comparten fotos, que entran en contacto con desconocidos. Ahí hay riesgos evidentes. Lo segundo, las apuestas. Durante mucho tiempo, los juegos de azar y trastornos del juego concernían a mayores de 40 años en bares, jugando a tragaperras, y ahora tenemos una cultura de la apuesta entre los jóvenes muy presente, en tiempo real, vía aplicaciones. Y tercero, el acceso a la pornografía, sobre todo a la tradicional, que transmite estereotipos de género, violencia hacia las mujeres, y ahí tenemos usos muy precoces, y el interés en torno a plataformas como OnlyFans.

Todo lo digital preocupa. Las pantallas preocupan tanto a los progenitores que parecen haber pasado a segundo plano las adicciones sin sustancia.

No porque aparezca un nuevo problema, los antiguos dejan de existir. Los datos muestran que los jóvenes consumen menos alcohol y fuman menos que antes y eso es bueno, pero eso no quiere decir que los problemas de drogas no persistan. Ahora tenemos fenómenos muy populares, como el vapeo, para fumar, y los psicoestimulantes, lo que serían las bebidas energéticas.

En Galicia el Gobierno las ha prohibido en menores.

Ya ve, la evolución. Creo que el foco se ha puesto sobre las redes sociales porque se han convertido en una parte muy importante de la vida de los jóvenes y además para los padres se trata de cosas que no conocen y, cuando no se conoce algo, da miedo. En donde trabajo se ve a menudo padres y madres que dicen que le han cortado el wifi al niño y que este destrozó la habitación, en una crisis de cólera. Les digo que tiene que ver con la manera en la que controlan el uso. Si los jóvenes juegan al Fortnite, en el que las partidas duran cierto tiempo, no se puede decir a los niños «puedes jugar una hora» porque se les pide parar en medio de una actividad y es muy frustrante. Si tú conoces un poco el juego, si te interesas por lo que hace, le dices, «ok, un juego» o «dos juegos», y así los va a terminar y vas a tener mucho menos conflicto. Es preciso interesarse en los juegos, en las actividades, porque, si sabes cómo funcionan, vas a poder regular más fácilmente y tener una alianza. Ahí está lo difícil, porque hay que dejarles una parte de independencia y libertad, pero recordar que hay muchísimos riesgos.

Respecto al móvil se habla mucho de la edad. ¿Hay una recomendable?

El foco no debe ser el teléfono, que es una herramienta, sino lo que haces con él. La OMS no recomienda dejar a los niños de menos de 4 años solos con pantallas, pero con el teléfono no hay reglas. Se escuchan cosas como 12 o 13 años, partiendo del principio de que, desde el momento en que les das el teléfono, hacen lo que quieren, pero se puede ir por etapas y darle un teléfono a un niño de diez años dejándole fotos y cámara, quizás el WhatsApp, y echarle un ojo a lo que hace. No sirve de nada resistirse porque si tu hijo es el único que a los 12 o 13 años no lo tiene se va a sentir estigmatizado.

En Galicia se ha prohibido en el colegio. ¿Qué opina?

Hay estudios sobre la prohibición de los móviles en las escuelas con resultados variados. A grandes rasgos, muestran que en niños que ya hacen un uso problemático no cambia gran cosa. No es una solución en sí misma. Es como la prohibición de las redes sociales, eso no funciona. No puedes simplemente prohibir y con eso ya está. Si la prohibición encaja en un programa global donde a la vez prohíbes el acceso de menores a las a las redes sociales o los teléfonos en la escuela y además tienes una política para regular la industria y vas a intentar en desarrollar competencias digitales en el aula, puede ser, pero solo eso no funciona.

Haría falta una prevención integral.

Eso. Pero hay países que no intentan más que eso porque es fácil, como Australia. Allí solo hicieron eso, lo prohibieron, y dos tercios de los chavales siguen haciendo lo de siempre y nadie los detectó ni los expulsó. Además, hay un desplazamiento hacia otras actividades on line que también pueden ser peligrosas.

España también quiere prohibir las redes sociales a los menores de 16 años.

Creo que es complicado fijar la misma edad para todas las redes sociales porque algunas entrañan más riesgo que otras. Si fijas una edad, tomas de referencia lo más arriesgado y apuntas hacia arriba. 16 años me parece mucho y los jóvenes hallarán estrategias para acceder. Pienso que es más problemático que niños de 9, 10, 11, 12 años estén en plataformas sin estar capacitados para lo que van a afrontar. Con 14, 15 o 16 años, creo que el enfoque es el de conocer los riesgos, poder protegerse y tener cuidado. A esas edades puedes hacer un uso de las redes sociales que, si es responsable, no necesariamente debería ser un problema. No estoy a favor de la prohibición de las redes sociales, así que no quiero dar una edad porque no es el enfoque que defiendo. Si me viese obligado, pondría más bien 13 o 14 años.

Tras las críticas de padres y docentes al libro digital, el Gobierno gallego ha optado por un modelo híbrido que combina lo digital y lo analógico. ¿Le parece buena idea?

Puedo darle mi opinión personal y es que es bueno tener una aproximación mixta. Es necesario que tengan competencias digitales en el mundo actual y, al tiempo, reducir una parte de los aprendizajes mediatizados por las pantallas. Un buen equilibrio me parece bien. No lo conozco en detalle para decir sí o no de forma tajante, pero, de entrada, parece una buena idea.

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