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Juzgados

Las rupturas matrimoniales caen en Galicia: la falta de vivienda asequible, el principal motivo

Las demandas de disolución matrimonial caen casi un 15 % en el primer trimestre del año, pero los abogados aclaran que detrás del descenso no hay necesariamente más estabilidad en las parejas

Un hombre coloca la alianza matrimonial a su futura esposa.

Un hombre coloca la alianza matrimonial a su futura esposa. / EFE

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Santiago

A simple vista, las cifras dadas a conocer hoy por el Consejo General del Poder Judicial podrían sugerir que las parejas gallegas atraviesan un momento de mayor estabilidad. Y es que, entre enero y marzo de este año, los órganos judiciales gallegos contabilizaron un 14,5 % menos de demandas de separación, divorcio o nulidad matrimonial. Fueron, en total, 1.113, frente a las 1.302 del mismo periodo de 2025.

El descenso se sitúa ligeramente por encima de la bajada registrada en el conjunto de España, donde fue del 14,1 %. Galicia figura además entre las comunidades con menos rupturas matrimoniales. Durante el primer trimestre se contabilizaron 41 demandas por cada 100.000 habitantes, frente a las 42,4 de la media estatal. Solo Castilla y León, País Vasco, La Rioja, Madrid y Extremadura presentan tasas inferiores.

La estadística refleja una reducción generalizada en prácticamente todas las modalidades de ruptura. Los divorcios no consensuados descendieron un 22 %, al pasar de 511 a 398 procedimientos, mientras que los consensuados —la fórmula más habitual— bajaron un 8,5 %, con 696. Además, se presentaron 18 demandas de separación y solo una de nulidad matrimonial.

Pero ¿qué razones explican este descenso? Los abogados de familia apuntan a una realidad compleja en la que intervienen varios factores que ayudan a entender por qué se está produciendo esta caída de las rupturas matrimoniales registradas oficialmente.

Separados, pero viviendo juntos

La principal causa, señalan, es la falta de vivienda asequible. Como indica Laura Lorenzo, del despacho Lorenzo Abogados, en Santiago, no se trata de que las parejas se quieran más o tengan menos conflictos, sino de que "si mantener una familia ya es caro, mantener dos viviendas, con los precios actuales, es muy difícil".

Ante esta situación, la letrada asegura que cada vez son más frecuentes las separaciones de facto de parejas que deciden poner fin a su relación pero que no formalizan el divorcio ni la separación porque no encuentran una alternativa residencial viable.

En algunos de los asuntos que Lorenzo tramita actualmente, ambos miembros de la pareja tienen empleo y salarios estables, pero aun así les resulta imposible encontrar una vivienda asequible cerca del domicilio familiar, una cuestión especialmente importante cuando existen hijos y se opta por sistemas de custodia compartida.

"Como no hay vivienda y la que hay está muy cara, deciden seguir compartiendo techo, aunque esa fórmula también tiene, obviamente, su complejidad", señala.

Los divorcios que no llegan al juzgado

A esta circunstancia se suma otro fenómeno cada vez más habitual: el divorcio notarial o divorcio exprés. Las parejas que se separan de mutuo acuerdo y no tienen hijos menores o dependientes a su cargo pueden formalizar su ruptura ante notario sin necesidad de acudir a los tribunales.

Estos procedimientos no figuran en las estadísticas elaboradas por el Consejo General del Poder Judicial, por lo que parte de las rupturas actuales quedan fuera de los registros judiciales, aunque sí están recogidas en el Instituto Nacional de Estadística, previa comunicación del Consejo General del Notariado.

El efecto de la reforma judicial

Lorenzo tampoco descarta que una parte de la caída de las demandas de divorcio tenga que ver con cuestiones organizativas derivadas de la entrada en vigor de la reforma de la planta judicialLey Orgánica 1/2025— a comienzos de año.

"Puede ser que, a consecuencia de esta reorganización, exista un cuello de botella y no estén entrando muchos procedimientos", apunta.

A ello se añade un factor demográfico evidente: cada vez se celebran menos matrimonios y, por tanto, también disminuye el número potencial de divorcios y separaciones.

La estadística refleja, además, un descenso de la litigiosidad, pues las demandas consensuadas para revisar medidas tras una ruptura —relacionadas con custodias o manutenciones— cayeron casi un 56 %, mientras que las no consensuadas descendieron un 32 %.

Fuente: El Correo Gallego

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