Acceso a la universidad
El presidente de la CiUG se despide defendiendo el trabajo de más de mil profesionales en la selectividad gallega y un sistema «que funciona y que mejora»
Iván Area, que cesará en su cargo con la toma de posesión de la nueva rectora de la UVigo, sostiene que las incidencias en dos exámenes fueron «puntuales» y que se resolvieron «con celeridad» y aplicando criterios de corrección «flexibles y justos»
Proclama que la CiUG es un «referente» que garantiza la igualdad de oportunidades y que la entidad seguirá trabajando para «reforzar» los mecanismos de revisión

Rueda de prensa de Iván Area, presidente de la Comisión Interuniversitaria de Galicia. / Antonio Hernández Rios

La CiUG vuelve a erigirse en su gestión de la prueba de acceso a la universidad (PAU) como un «referente sólido que garantiza la igualdad de oportunidades y la equidad en el acceso a la universidad pública», tal y como defendieron los tres rectorados públicos gallegos. A las «incidencias puntuales y de naturaleza técnica» que pueden producirse, «como en cualquier sistema complejo», la entidad respondió «con celeridad» y la aplicación de criterios que «garantizan la equidad», protegiendo, «por encima de todo, al estudiantado», con criterios de corrección «flexibles y justos».
Así lo proclama el todavía presidente de la CiUG, Iván Area, en una misiva de agradecimiento trasladada a los más de mil colaboradores «que hacen posible» la PAU en Galicia. Pero la carta es también de despedida del cargo, que coincidirá con la toma de posesión de la nueva rectora, ya que desde 2022-2023 ejerce en la CiUG, donde se van rotando como presidentes los delegados de los rectores, como representante de Manuel Reigosa.
En el documento, Area recalca que «el balance global es el de un sistema que funciona y que mejora» gracias a las aportaciones de todos esos colaboradores, a pesar de un «contexto» en el que se «se amplifican los errores y se invisibiliza lo bien hecho». En esa línea, y en relación con las incidencias registradas en Historia de España, donde profesores de instituto cuestionaron desajustes entre una pregunta y lo previsto en las directrices del examen, y Dibujo Técnico, donde otros docentes censuraron «múltiples errores», y que finalmente culminaron en un porcentaje récord de aprobados, sostiene que «la CiUG seguirá abierta a proponer, revisar y perfeccionar procedimientos, también reforzando mecanismos de revisión». Todo ello, dice, «siempre desde el conocimiento acumulado» de aquellas personas que están «en el día a día» de la institución.
Un modelo «patrimonio» de todos
Area no alude a la propuesta que puso sobre la mesa la pasada semana la Xunta para reformar la CiUG, incluyendo más mecanismos de revisión, una propuesta que ya habían hecho las universidades al Gobierno gallego hace dos años. La Administración gallega había previsto reformar la CiUG, que no solo gestiona la PAU, sino todo el acceso a las titulaciones en Galicia, para dividirlo en dos comisiones, una organizadora y otra técnica, y ganar un «rol más activo» en la elaboración de los exámenes. Las circunstancias de la convocatoria ordinaria, donde el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, vio un «carrusel de errores», refrendaron al Ejecutivo gallego en su propósito.
En cambio, Area sí insiste en la necesidad de defender a la CiUG, cuya labor también fue avalada por las rectorías de las tres universidades públicas gallegas, por tratarse de un modelo que considera «patrimonio de todas y todos». «La innovación y el trabajo público a veces encuentran más ruido que reconocimiento en el corto plazo; hace falta menos estruendo y más rigor, menos descualificación y más construcción», reivindica. Lo hace al detallar que como presidente de la CiUG asumió «la responsabilidad institucional de dar la cara, explicar con transparencia y proteger el conjunto del sistema y las personas que lo hacen posible». «Esa es nuestra obligación no señalar, no simplificar, no alimentar ruido, sino garantizar serenidad, equidad y soluciones», alega, mientras apela a la «responsablidad colectiva».
Area se despide del cargo asegurando que fue «un honor y una responsabilidad» que asumió con la voluntad de «servir a la institución y al sistema universitario público gallego». «Me voy con la confianza de que la CiUG seguirá siendo un referente gracias, sobre todo, a las personas que lo hacéis posible», proclama.
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