STEMbach, una cantera para la investigación: «Encantaríame poder seguir por este camiño»
Diez grupos de estudiantes del bachillerato de excelencia en Ciencia y Teconología presentaron ayer en Santiago un variado catálogo de proyectos desarrollados en los últimos dos años. Para varios de ellos, estos trabajos han orientado su futuro académico laboral y profesional hacia la investigación.

El conselleiro de Educación, Román Rodríguez, y otros responsables de la Consellería posan con los premiados. / Cedida

Superados los nervios de la PAU y a las puertas del último verano preuniversitario, diez grupos de estudiantes llegados de centros de las provincias de A Coruña, Pontevedra y Ourense defendieron los proyectos finalistas del programa STEMbach, el bachillerato de excelencia en Ciencia y Teconología de la Consellería de Educación.
Aplicaciones de la Inteligencia Artificial en el diseño de una ciudad más sostenible, analogías entre los virus informáticos y las enfermedades virales, evaluación de la seguridad de envases alimentarios biodegradables... Tras las presentaciones ante el tribunal de un variado catálogo de trabajos desarrollados durante los dos cursos de Bachillerato, en colaboración con investigadores de las universidades gallegas y que han permitido a los alumnos acercarse a metodologías y dinámicas habitualmente reservadas al ámbito universitario, quedó claro que el objetivo del programa está más que cumplido: muchos de estos estudiantes contemplan ya la investigación como una opción plausible para su futuro profesional.

Pablo Paz Ézara, Julia Rama González y Flavia Rodríguez Ramos del IES de Brión. / M. G. T.
«Encantaríame poder seguir por este camiño», reconocía en conversación con este diario Julia Rama, estudiante del IES de Brión, que el próximo año empezará la carrera de Física en la USC con el objetivo de orientar su porvenir hacia la investigación. Junto a sus compañeros Pablo Paz y Flavia Rodríguez, esta estudiante brionesa presentó el trabajo Uso de electrolizadores para a produción de hidróxeno verde.
En en él analizaron, en primer lugar, la contribución potencial de un sistema de almacenamiento de los excedentes de la producción energética en hidrógeno con el objetivo de reducir la dependencia de las centrales eléctricas y mejorar la gestión de la variabilidad de las fuentes renovables. «Prometo que ya escogiéramos el proyecto antes del apagón», ironiza Pablo.
Por otro lado, evaluaron la viabilidad de emplear nuevos materiales que permitan utilizar agua de mar en el proceso de generación de hidrógeno. «Cremos que sería bo para Galicia. É un recurso moi abundante e, ademais, o proceso non sería nada contaminante», explica Rama. En este momento, para la elaboración del hidrógeno verde es necesaria agua destilada. «Se necesitan 9 litros para lograr un kilo de hidrógeno. Se trata de un recurso que es finito, por ello el agua salada surge como una opción», amplía Pablo.
Sin embargo, los ensayos realizados durante la investigación mostraron las dificultades que presenta esta alternativa. El material empleado en los electrodos sufrió degradación al trabajar con agua salada. «Esperamos que coa investigación de novos materiais se poida chegar a empregar a auga do mar», apunta Julia.
Romper la resistencia a los antibióticos
Desde el CPR Lar de Mos llegaron Cellén Díaz, Lucía Rodríguez y Lidia Durán con un trabajo sobre la búsqueda de nuevos antibióticos frente al creciente problema de la resistencia bacteriana. Su estudio utilizó técnicas de bioinformática para analizar más de 140 posibles ligandos capaces de inhibir el ADN girasa, una proteína esencial para la supervivencia de las bacterias. Tras el cribado seleccionaron cuatro compuestos como los más prometedores.

Cellén Díaz, Lucía Rodríguez y Lidia Durán del CPRPlurilingüe Lar de Mos. / M. G. T.
En conversación con EL CORREO GALLEGO, las estudiantes insistieron en una idea que había estado presente desde el inicio del proyecto: la necesidad de reforzar la investigación en un ámbito sobre el que organismos internacionales vienen alertando de que será una de las principales amenazas sanitarias en las próximas décadas. «La OMS habla de que en los últimos años la resistencia bacteriana a los antibióticos existentes ha crecido un 40%. Es necesario apostar por esa línea de investigación», explica Lidia. Tras el proceso de trabajo, lograron desarrollar una molécula quimérica que mostró resultados especialmente favorables, como un buen candidato para convertirse en fármaco de administración de vía oral.
El proyecto desarrollado por estas estudiantes no solo logró situarse como uno de los trabajos premiados por el tribunal, sino que las ha orientado hacia el laboratorio en su futuro académico y profesional. Cellén y Lidia estudiarán desde el próximo mes de septiembre Biología en la UVigo, de hecho con la idea de poder trabajar en un futuro en la industria farmacéutica. Mientras Lucía, por su parte, apuesta por la rama de la enfermería: «A largo plazo, me gustaría ser profesora de universidad y, desde allí, poder investigar».
El trabajo de los medios sobre Ucrania
El trabajo de Miguel Díaz, otro de los premiados, era quizás el más diferente entre los finalistas. Fuera del laboratorio, el estudiante del IES María Casares de Oleiros analizó el trabajo que llevaron a cabo los medios de comunicación en la cobertura de la invasión rusa de Ucrania. «Es cierto que, quizás, mi trabajo destaca por no ser cuantitativo, biológico o físico. Sin embargo, es bastante matemático y pienso que es importante utilizar estas herramientas en el entorno en qué vivimos, donde las noticias son fundamentales para la información del ciudadano», explica.

Miguel Díaz Esperón del IES María Casares de Oleiros. / M. G. T.
A través de un análisis comparado de los medios de referencia de cuatro países: El País (España), Bild (Alemania), New York Times (EEUU) y Pravda (Rusia), Díaz comprobó su «falta de independencia» en el abordaje de la noticia, alineando su discurso con los intereses nacionales y geopolíticos de su país. «El País y Bild formaron un frente europeo común y homogéneo. Mostraron un panorama muy positivo para Europa y muy negativo para Rusia, por ejemplo, hablando sobre la eficacia de las sanciones. Mientras que esta narrativa fue totalmente la contraria con el Pravda ruso», explica Díaz.
La nota discordante en el análisis del oleirense la dio el New York Times. «Esperaba, existiendo la Alianza Atlántica, una convergencia bastante grande con los periódicos europeos. Sin embargo, vi que su narrativa era bastante menos polarizada, menos volcada en el optimismo de un bando o en el magnificar el daño del otro. De hecho, encontré bastantes coincidencias con el periódico ruso», explica Díaz, que se debate entre empezar Matemáticas o el doble grado de Economía y Matemáticas a partir de septiembre.
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Fuente: El Correo Gallego
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