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Educación

La brecha digital afecta a uno de cada seis estudiantes gallegos: carecen de dispositivos electrónicos para uso escolar

Una encuesta de la Xunta revela que el 12% del alumnado no universitario no dispone en sus hogares de un espacio «adecuado» para estudiar

Alumnado en un aula E-Dixgal.

Alumnado en un aula E-Dixgal. / Marta G. Brea

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Carmen Villar

Carmen Villar

La digitalización se ha instalado en las aulas gallegas no universitarias: la inmensa mayoría de su alumnado, un 86 por ciento, realiza alguna vez actividades que implica la utilización de tecnología. No obstante, un 17 por ciento del estudiantado solo puede beneficiarse de esas herramientas en el colegio o el instituto porque, cuando llega a casa, no dispone de ningún dispositivo electrónico para uso escolar.

Es uno de los datos derivados de la encuesta que el Instituto Galego de Estatística (IGE) realizó, por encargo de la Xunta, entre más de mil familias con hijos escolarizados en la comunidad, un sondeo que revela que, si bien el acceso a internet es «prácticamente universal», en un 5,3 por ciento de las casas la conexión a la red es «poco o nada adecuada» para que los chavales puedan hacer los deberes.

Al margen de la tecnología, el IGE ha preguntado a las familias gallegas si disponen en sus viviendas de espacios «adecuados que favorezcan el estudio» del alumnado y un 12,1 por ciento ha contestado que no. En estos casos, lo más frecuente es que tengan que resignarse a estudiar en zonas de uso compartido y «con interrupciones».

Competencias digitales

En cuanto a los factores educativos relacionados con las nuevas tecnologías, no solo la infraestructura importa, sino también las competencias digitales de las familias para apoyar el proceso de aprendizaje de sus hijos. Aunque el grueso de padres y madres de la comunidad se ve con un nivel «aceptable» de destrezas en ese ámbito y un 85,2 por ciento se siente «capaz» de acompañar a los menores en el uso seguro de internet, eso supone que alrededor del 15 por ciento restante no se siente tan confiado.

De hecho, casi uno de cada cuatro progenitores reconoce que los deberes digitales que les ponen los profesores a sus vástagos les resultan «difíciles» y la demanda de formación es una de las reivindicaciones más repetidas. La Xunta, según avanzó este jueves el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, durante la presentación del estudio, la tendrá en cuenta.

Por otra parte, el análisis revela que es generalizada la comunicación digital entre familias y centros, si bien el informe publicado por el IGE no explicita en qué medida padres y docentes recurren al WhatsApp, que la Xunta quiere vetar. Recursos como abalarMóbil se consideran útiles, sobre todo porque «mejoran la rapidez» a la hora de recibir mensajes del centro educativo. Además, no ven esas comunicaciones ni excesivas, por su número, ni difíciles de entender.

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