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Educación

Galicia adaptará las respuestas al acoso escolar al entorno rural, donde agresor y agredido conviven

Xunta y Fiscalía General han suscrito este miércoles una alianza estratégica que supondrá una implicación de los concellos de menor población en los protocolos de actuación

Campaña de "Punto laranxa" contra el acoso escolar.

Campaña de "Punto laranxa" contra el acoso escolar. / Bernabé / Javier Lalín

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

El acoso escolar es una «lacra» contra la que la Consellería de Educación quiere extender en Galicia la cultura de la «tolerancia cero» a ese tipo de conductas. Desde aislamiento, insultos, vejaciones, agresiones físicas..., son múltiples las manifestaciones y en algunas ocasiones revisten tal gravedad que las víctimas precisan de la intervención de la Fiscalía. En 2024, por ejemplo, cuando se cuantificó por primera vez el fenómeno como tal por dicha institución, la Fiscalía General se vio obligada a intervenir en 75 casos graves en un año en la comunidad.

Pero en una situación de acoso también influye el entorno. Este miércoles la fiscal superior de Galicia, Carmen Eiró, explicó que, a diferencia de otros entornos, en el rural el agresor y la víctima suelen compartir la mayor parte de los espacios.

El acoso en el entorno rural, incidió, presenta «trazos distintos», dado que el aislamiento es menor y la convivencia entre acosador y acosado es constante. A ello se sumaría el ciberacoso, una realidad que «llega a todas partes» y que requiere de una vigilancia coordinada.

El «entramado institucional», mano a mano

Para luchar contra el problema, la Xunta, a través del conselleiro de Educación, Román Rodríguez, y la Fiscalía General han sellado una alianza estratégica, porque el combate al problema debe involucrar a todo el «entramado institucional», según defendió el conselleiro, que introduce como principal novedad la vinculación directa de los concellos rurales en los protocolos de actuación.

El objetivo del convenio es dotar de recursos a los municipios más pequeños para que sean capaces de detectar y gestionar las situaciones de maltrato entre alumnado que se den en su área. «Vincular el protocolo de acoso a la red de ayuntamientos en el rural es muy importante, porque así se pueden hacer protocolos de actuación comunes, políticas activas de contratación de profesionales, de personas que puedan prestar asistencia tanto a las familias como a los maestros, incluso actividades lúdicas y demás», argumentó Eiró, quien apunta que es habitual que los municipios menos poblados carezcan de medios propios para abordar estos conflictos. La idea de este marco de colaboración, incidió, es «poner la venda antes de tener la herida» mediante actividades lúdicas y preventivas supervisadas por expertos.

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