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Investigación

Francia ya tiene muestras de barriles radiactivos arrojados a la Fosa Atlántica: la misión, «a velocidad de crucero»

El buque oceanográfico «Pourquoi Pas» trabaja a 358 millas al noroeste de Cabo Fisterra como nodriza del submarino «Nautile»

La segunda fase del proyecto Nodssum se extenderá hasta finales de mes

El submarino tripulado «Nautile», en la zona de investigación donde fueron arrojados miles de bidones con restos radiactivos

El submarino tripulado «Nautile», en la zona de investigación donde fueron arrojados miles de bidones con restos radiactivos / Javier Escartín / CNRS

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

La mitad de los residuos radiactivos arrojados al mar en todo el mundo entre las décadas de los 40 y 80 del pasado siglo acabaron en la Fosa Atlántica, a más de 300 millas al noroeste de la costa de Galicia. En total, se calcula que fueron vomitados a los océanos 85,52 PBq (el bequerelio es una unidad de medida para el material radiactivo), con unos 220.000 barriles abandonados en esta zona del Atlántico. Una misión comandada desde Francia, y diseñada en dos fases, ha sido la única en buscar respuestas sobre el eventual impacto de esos materiales en el ecosistema. Fue bautizado como proyecto Nodssum: hace un año los científicos cartografiaron la zona y, con el robot submarino UlyX, tomaron muestras de agua y sedimentos, además de algunos peces.

Ahora está en marcha la segunda parte de esta iniciativa y va, según uno de sus coordinadores, Javier Escartín, «a velocidad de crucero». En esta nueva misión los investigadores obtendrán datos de mayor precisión, por cuanto las muestras se obtendrán «lo más cerca posible de los barriles y se realizarán observaciones directas». Además, Nodssum está trabajando con el único robot submarino tripulado del Ifremer (Institut Français de recherche et d'exploitation de la mer, equivalente al Instituto Español de Oceanografía), bautizado como Nautile, que ha realizado ya tres inmersiones. Con 18 toneladas de peso, el Nautile tiene capacidad para bajar a unos 6.000 metros de profundidad; sus prospecciones se realizan con tres personas en el interior, con un científico, piloto y copiloto.

El robot Nautile, en el agua

El robot Nautile, en el agua / Javier Escartín / CNRS

«Tres inmersiones del Nautile han recuperado sedimentos, especímenes biológicos, agua y vídeos de barriles de residuos radiactivos vertidos, con buen tiempo por delante tras un inicio tormentoso», ha divulgado Escartín en sus redes sociales. Los trabajos se están realizando desde el buque oceanográfico Pourquoi Pas, también del Ifremer, de algo más de 107 metros de eslora. Su última señal de posicionamiento lo ubica a 358 millas al noroeste de Cabo Fisterra. El barco, que partió desde el puerto de Brest, no retornará a tierra hasta el 29 de junio.

En la primera fase de la misión Nodssum no se detectó actividad radiactiva anormal. Como desveló FARO, Bruselas rechazó en 2023 la posibilidad de realizar cualquier prospección en la zona pese a que un informe interno, firmado por la Dirección General de Energía, acababa de admitir que «se desconoce el estado técnico de estos objetos». En aquellos barriles se metía de todo, forrados a veces en hormigón o alquitrán: restos de experimentos, guantes médicos, cristales, esferas luminizadas defectuosas... Hasta containers enteros (al menos 12) procedentes de universidades escocesas. Los materiales arrojados al mar tenían radiación beta, gamma, alpha o de tritio.

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