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De 330.000 litros por segundo a apenas 11.000 en el Tambre: así impacta la primavera más seca desde 1990 en los ríos de Galicia

La falta de previsiones de lluvia en el corto plazo augura un arranque de verano complicado para los cauces gallegos, que ya sufren cierta sequía acumulada

Así impacta la primavera más seca desde 1990 en los ríos de Galicia

Así impacta la primavera más seca desde 1990 en los ríos de Galicia / ECG

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Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

«Los ríos llevan el caudal de agosto». Esta frase es en sí misma una fotografía fija de la red fluvial de Galicia a principios del mes de junio. Una imagen que impacta más en un año en el que la comunidad batió varios récords históricos de lluvia en el invierno. Sin embargo, entre aquella realidad de la Galicia sumergida bajo el diluvio universal y la actual en la que muchos ríos desaparecen entre la vegetación ha pasado la primavera climatológica más seca desde 1990. Y los ríos lo acusan.

Si se ponen cifras a esas dos realidades, separadas tan solo por marzo, abril y mayo, se entiende mejor la dimensión de esta primavera seca y calurosa. El río Tambre llevaba a finales de enero entre Santiago y Trazo, tras los temporales Ingrid y Joseph, 330 metros cúbicos por segundo de caudal, lo que traducido a litros son 330.000. Hoy, 12 de junio, el medidor de Chaián apenas llega a 11 m3/s, es decir, 11.000 litros.

Son ejemplos tomados de dos extremos climatológicos, pero que dejan claro que la primavera ha dejado huella en la red hídrica gallega. Ni el Tambre baja siempre a 330 m3/s en enero ni a apenas 11 m3/s en junio, pero si se revisa el histórico, el emblemático cauce de la provincia de A Coruña, que forma la ría de Muros e Noia, llevaba en junio del año pasado el doble de agua: 22 m3/s.

«Vamos tranquilamente adelantados en el estiaje entre mes y mes y medio», apunta un pescador habitual del Tambre, que conoce a la perfección la evolución del río a lo largo de los meses. Él mismo avisa que esta sequía se suma a la falta de agua del verano pasado, por lo que los ríos cada vez sufren más y durante más tiempo. «Por no hablar de lo que se calienta el agua», con su impacto en la flora y la fauna.

El Tambre a su paso por Santiago, cubierto ya de vegetación

El Tambre a su paso por Santiago, cubierto ya de vegetación / ECG

El ejemplo del Barcala

La realidad del Tambre es aplicable a la del resto de ríos del área de Santiago y exportable al 99% de la Galicia de los mil ríos. El río Ulla bajaba en enero a 485 m3/s en su momento de máximo caudal en Pontevea (Teo) y ahora, por debajo del puente apenas circulan 27. El Xallas, en Santa Comba, bajó de 120 a poco más de 6 m3/s. El Deza, un río famoso por su caudal fuerte y sostenido «que muchas veces ni se podía pescar hasta finales de mayo por exceso de agua» no llega ni a 4 m3/s en Silleda. Y así todos.

Según los datos de aforos de los medidores de Meteogalicia, el fenómeno de una primavera seca no es nuevo, pero los valores de este junio empiezan a ser preocupantes.

Tomando como referencia el río Barcala, afluente del Tambre que da nombre a la comarca de Negreira y A Baña, se puede confirmar esa excepcionalidad. Este mes de junio lleva 0,6 m3/s de caudal medio. En junio del año pasado eran 1,3; en el año 2024 bajaba a 2,4; en junio de 2022 a 1,5; y así año a año hacia atrás a 1,39, a 1,09, a 1,6, a 2,03... hasta a 1,24 en junio de 2009, por no revisar más atrás en el histórico.

Sin lluvia a la vista

La culpa la tiene la primavera más seca desde 1990. Más concretamente, la precipitación media en Galicia fue de 160 litros por metro cuadrado, que es un 46% inferior a lo esperado para esta época. Por tanto, puede considerarse como «muy seca» y, además, es la cuarta más seca desde que hay registros.

Según recoge la Consellería de Medio Ambiente, las mayores cantidades de precipitaciones se recogieron en la franja atlántica, a lo largo de las sierras litorales y en las zonas montañosas del este con valores entre 225 y 260 litros por metro cuadrado, mientras que los registros más bajos se localizaron en Valdeorras, el interior de Lugo y en el Golfo Ártabro, con entre 115 y 130 litros por metro cuadrado.

Por meses, en los casos de marzo y abril, las lluvias acumuladas quedaron por debajo de lo esperado, por lo que ambos fueron muy secos. Por su parte, mayo fue un mes normal ya que se compensaron las zonas con exceso de precipitaciones en forma de chubascos y tormentas con aquellas con déficit, adonde los frentes que llegaron no fueron tan activos como en otros meses de mayo.

En cuanto a las temperaturas, la primavera de 2026 se considera muy cálida con un valor medio de 13,7 grados, lo que representa una anomalía de 1,4 grados con respecto a lo habitual en este periodo.

Y lo peor de todo es que, por ahora, no asoma lluvia en el horizonte en ninguno de los mapas de previsiones, así que a las puertas del verano es posible que no tarde en escucharse en Galicia la palabra sequía.

Fuente: El Correo Gallego

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