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Acceso a la universidad

Galicia pierde casi dos décimas en la primera PAU más competencial y su alumnado se estanca en el furgón de cola

Galicia se queda de quinta por la retaguardia en la media que sacaron los aptos en la fase obligatoria de la selectividad de hace un año

Las chicas y el alumnado de la privada sacan mejores notas

Primer día de los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU ) en catorce comunidades autónomas. En imagen, estudiantes en Santiago de Compostela. INICIO. COMIENZO. ANTIGUA SELECTIVIDAD. PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD. ALUMNOS

Primer día de los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU ) en catorce comunidades autónomas. En imagen, estudiantes en Santiago de Compostela. INICIO. COMIENZO. ANTIGUA SELECTIVIDAD. PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD. ALUMNOS / Xoan Álvarez / FDV

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

La nueva PAU más competencial erosiona el rendimiento del alumnado gallego. Mientras los jóvenes que acaban de examinarse la pasada semana esperan una calificación que será decisiva para su futuro académico, con tensión extra por las incidencias registradas en Historia de España y de Dibujo Técnico, ya se conoce al detalle cuál fue el desempeño de la promoción que los precedió el año pasado, la primera en afrontar, y con ciertas reservas, un formato más competencial en las pruebas.

Los alrededor de 13.000 chavales que acudieron a selectividad en 2025 tuvieron que vérselas con un modelo más adaptado a las premisas de la nueva ley educativa, que prima el saber hacer sobre criterios estrictamente memorísticos, e iban con más nervios, aunque la CiUG, que también había advertido que las nuevas reglas podrían endurecer el acceso a la universidad, les permitió familiarizarse con ejemplos de los nuevos ejercicios desde el principio de curso.

Ya entonces, tras la convocatoria de junio, la CiUG avanzó que la adaptación a la Lomloe del examen le había costado alguna que otra décima al alumnado. Ahora el Ministerio de Universidades ha publicado la estadística que corrobora el descenso y, además, permite ubicar a Galicia en el ranking autonómico, donde sigue estancada, con sus estudiantes en el furgón de cola de las comunidades con menor media en la fase general del alumnado apto.

Un retroceso generalizado

En concreto, según los datos difundidos por el Gobierno central, el alumnado gallego retrocede casi dos décimas (0,19 puntos), desde una media de 6,71 en 2024 a 6,52 en 2025. Con todo, Galicia no tiene la exclusividad del descenso: todas las autonomías lo han sufrido, aunque con intensidad variable. En el caso de la comunidad gallega, sería la séptima que menos retrocede; a los andaluces les costó el triple y casi lo mismo a Cantabria.

Curiosamente, Cantabria fue líder en 2024, con una nota media de 7,24, y el nuevo régimen del examen la ha desplazado al undécimo puesto. La posición de Galicia, en cambio, no varía: se queda de quinta por el final, después de haber escalado el pasado año un par de puestos con respecto a ejercicios anteriores.

El alumnado gallego lleva años empantanado en la retaguardia y, de hecho, esa es la principal razón que emplea la Xunta para reivindicar, si no una prueba común, sí una mayor homogeneidad. Es más: ese es el argumento con el que la Consellería de Educación justificó inicialmente su reforma de la selectividad en Galicia, reforzando la presencia de sus altos cargos en la comisión que gestiona el examen.

No obstante, tras los incidentes denunciados por profesores de instituto de Historia de España y de Dibujo Técnico, el conselleiro, Román Rodríguez, ve más motivos para un cambio que partiría la actual CiUG en dos comisiones, una coordinadora y otra ejecutiva.

Diferencias por sexos y por titularidad del centro

Lo que no ha cambiado con un modelo más competencial es que las chicas siguen sacando ventaja sobre sus compañeros de pupitre, como suele ocurrir en buena parte de los indicadores académicos, aunque la distancia se reduzca a siete centésimas, con un 6,55 frente a un 6,48.

La brecha entre la enseñanza pública y la privada es más aguda, del triple. Entre los jóvenes que acuden a la selectividad después de estudiar el Bachillerato en institutos privados, la media en la fase general de los aptos es de un 6,69, frente a un 6,47 en la pública.

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