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La CIUG limita el peso de las partes polémicas del examen de Dibujo de la PAU de Galicia y concentra la nota en el resto de apartados

Los nuevos criterios detallan cuánto vale cada parte de los ejercicios afectados por los errores y ordenan corregirlos "sin perjudicar al alumnado"

Alumnado, en el arranque de la PAU en Pontevedra

Alumnado, en el arranque de la PAU en Pontevedra / Rafa Vázquez

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Irene Bascoy

Irene Bascoy

La corrección del polémico examen de Dibujo Técnico II de la PAU en Galicia se hará con un criterio más desglosado y con una instrucción general dirigida a evitar perjuicios al alumnado. La Comisión Interuniversitaria de Galicia mantiene la estructura original de la prueba —cuatro ejercicios de 2,25 puntos cada uno y un punto adicional por presentación, limpieza y claridad—, pero fija ahora cuánto vale cada parte dentro de las preguntas, especialmente en los apartados que provocaron más indignación entre estudiantes y profesores.La CiUG acaba de publicar hoy martes a primera hora de la mañana los nuevos criterios de corrección en la polémica prueba. Ayer hizo lo mismo con el examen de Historia, también en el centro de la polémica.

La clave está en las dos preguntas que centraron la polémica: la 2.1, por un problema en el enunciado en gallego, y la 3.1, por la aparición de una proyección horizontal de más en el dibujo. En ambos casos, la CIUG no eleva la puntuación máxima del ejercicio, que sigue siendo de 2,25 puntos, pero sí reparte la nota de forma que el grueso de la calificación se concentra en las partes principales del problema y no en los elementos más directamente vinculados a la incidencia.

La pregunta 3.1.

El ejemplo más claro es la pregunta 3.1. El alumnado debía dibujar la intersección entre los triángulos ABC y DEF e indicar las partes vistas y ocultas. La polémica se produjo porque en el gráfico aparecía una proyección horizontal A1 adicional que no debía figurar y cuya supresión tuvo que ser aclarada durante la prueba. En los criterios publicados ahora, la parte correspondiente al dibujo de la proyección horizontal se valora con solo 0,50 puntos de los 2,25 posibles. La intersección, que es el núcleo del ejercicio, pesa 1,25 puntos, y las partes ocultas, otros 0,50.

La consecuencia práctica de ese reparto es doble. Por un lado, puede proteger a los alumnos, porque el elemento más contaminado por el error gráfico no arrastra toda la pregunta. Por otro, también limita la puntuación que se puede obtener por esa parte concreta: la proyección horizontal queda reducida a poco más de una quinta parte del ejercicio. Dicho de otro modo, la CIUG desplaza el valor principal hacia la intersección, que representa más de la mitad de la nota de la pregunta.

La cuestión 2.1.

En la pregunta 2.1 el matiz es distinto. La controversia no se centró tanto en una parte concreta de la solución, sino en la confusión generada por el enunciado. El ejercicio pedía dibujar el homólogo del triángulo ABC y del punto P, conociendo los puntos homólogos A’ y C’ y un punto doble D-D’. Los nuevos criterios reparten los 2,25 puntos de este modo: 1,75 puntos por el triángulo homólogo y 0,50 por el homólogo del punto P.

En este caso, no puede afirmarse que la CIUG haya rebajado exactamente la parte polémica, porque la incidencia afectaba a la comprensión del apartado en conjunto y no solo al punto P o al triángulo. Pero sí queda claro que la mayor parte de la nota se reserva para la construcción principal, el triángulo homólogo, mientras que el punto P tiene un peso menor. Esta división permitirá reconocer puntuación parcial a quienes hayan resuelto correctamente una parte del ejercicio, aunque no hayan completado todo el apartado.

Esta es una de las novedades más importantes para las familias y los estudiantes: los ejercicios no se corregirán como bloques cerrados de 2,25 puntos, sino por partes. Eso significa que un alumno podrá sumar nota aunque el resultado final no esté completo, siempre que haya desarrollado correctamente alguno de los elementos valorados por la rúbrica.

La CIUG incluye además una advertencia expresa en los criterios: debido a las incidencias ocurridas durante la prueba, la corrección deberá hacerse siempre con la determinación de no perjudicar en ningún caso al alumnado. Esa frase es especialmente relevante, porque marca el enfoque con el que deberán trabajar los correctores tras una prueba que llegó a los estudiantes con errores y obligó a aclaraciones durante el examen.

El resto de preguntas

El resto de la prueba también queda ahora desglosado. En la pregunta 1, de normalización y documentación gráfica de proyectos, la isometría y visualización valen 2 puntos, mientras que la escala suma solo 0,25. Es decir, un fallo en la escala no debería hundir el ejercicio si la representación principal está bien resuelta.

En la pregunta 2.2, alternativa a la polémica 2.1, se pedía dibujar dos arcos de circunferencia tangentes y de sentido contrario. Los criterios establecen 1 punto por una curva tangente y 1,25 puntos por ambas curvas tangentes. También aquí se permite una corrección parcial: quien haya conseguido resolver una de las dos curvas podrá obtener puntuación aunque no haya completado correctamente todo el ejercicio.

En la pregunta 3.2, alternativa a la 3.1, el reparto es equilibrado. El plano de la base vale 0,75 puntos, la proyección vertical otros 0,75 y la proyección horizontal otros 0,75. Cada fase del ejercicio tiene el mismo peso, lo que permite valorar el proceso aunque el dibujo final no esté completamente resuelto.

En la pregunta 4, la CIUG vuelve a dar más importancia a la visualización. En el apartado 4.1, los trazados auxiliares y la determinación de puntos valen 0,50 puntos, mientras que la perspectiva y visualización suman 1,75. En el apartado 4.2, la perspectiva y visualización también valen 1,75 puntos; la acotación, 0,25; y la escala, otros 0,25.

La lectura general es que la CIUG no cambia la nota máxima y no concede una subida automática a todos los alumnos. Lo que hace es fijar una corrección más desglosada tras la polémica. En las preguntas afectadas, el nuevo reparto concentra la mayor parte de la puntuación en las partes principales del ejercicio y reduce el peso de los elementos más vinculados a la confusión o al error. Para algunos alumnos eso puede suponer una vía para rescatar puntos; para otros, la sensación de que la parte que les provocó más problemas queda ahora acotada a una puntuación menor.

En cualquier caso, el mensaje para los estudiantes es claro: los errores del examen no deberían penalizar de forma global una pregunta si hay partes correctamente resueltas. Los correctores tendrán que valorar cada apartado por separado y aplicar los criterios con la indicación expresa de no perjudicar al estudiantado.

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