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INCORPORACIÓN

La número dos de la Fiscalía gallega vuelve a casa tras 28 años: «La Fiscalía es esencial para defender la legalidad»

La ourensana Pilar Fernández toma posesión arropada por su marido, el exfiscal del Estado Álvaro García Ortiz, y reivindica independencia, humanidad y protección a los más vulnerables

Celebra el regreso a su «casa profesional» y promete «seguir trabajando, juntos, al servicio de la Justicia y de la ciudadanía gallega»

La institución estrena una cúpula inédita: dos mujeres lideran por primera vez el Ministerio Público en Galicia

Pilar Fernández junto a su marido, Álvaro García Ortiz, tras tomar posesión como número dos de la Fiscalía Superior de Galicia.

Pilar Fernández junto a su marido, Álvaro García Ortiz, tras tomar posesión como número dos de la Fiscalía Superior de Galicia. / R. P.

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A Coruña

En la Plaza de Galicia, donde se levanta la sede de la Fiscalía Superior, se acaba de escribir una página inédita en la historia judicial de la comunidad: por primera vez, dos mujeresCarmen Eiró y Pilar Fernández— ocupan la cúpula del Ministerio Público gallego. Fernández tomó este lunes posesión como teniente fiscal de la Fiscalía Superior de Galicia, un regreso cargado de simbolismo para quien inició en Galicia su carrera hace casi tres décadas. «Volvemos al punto de partida sabiendo que es un mundo complejo, pero con la misma ilusión», recordó en una de las frases más emotivas del discurso, en el que reivindicó la Fiscalía como una «institución esencial para la defensa de la legalidad, de los derechos de la ciudadanía y del interés público».

La dupla Eiró–Fernández, ambas de Ourense y que iniciaron sus caminos como fiscales juntas en enero de 1999, no solo simboliza un cambio generacional y de género. Representa una nueva arquitectura de poder interno, más técnica, más estable y más conectada con los desafíos reales del territorio. Fernández se mueve con discreción, pero con una hoja de ruta clara: reforzar la protección de las víctimas, modernizar la respuesta penal ante los menores, equilibrar el mapa fiscal gallego y blindar la estabilidad institucional.

Su trayectoria profesional —con casi tres décadas de servicio, experiencia en fiscalías de menores, violencia de género y criminalidad especializada, y responsabilidades de coordinación en distintos destinos— ha sido objeto de atención mediática añadida por el hecho de ser la mujer del ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, quien estuvo en el acto junto a sus dos hijos y su suegra, muy emocionada durante el discurso. Cuando se hizo público su nombramiento como teniente fiscal en Galicia, la Fiscalía General recordó que su designación se sustentó en criterios estrictamente profesionales: «solvencia técnica, transversalidad y conocimiento directo de la realidad gallega».

Fernández reivindicó la ilusión, la escucha activa y el trabajo en equipo como valores imprescindibles en una institución que, dijo, «está en continuo cambio y en la que nadie es más importante que los demás». Su intervención combinó memoria profesional, compromiso ético y una defensa explícita de la humanidad en la toma de decisiones, un hilo conductor que marcó toda la ceremonia.

En su intervención, la número dos de la Fiscalía gallega subrayó que la institución a la que vuelve tras 28 años de trayectoria se sostiene sobre valores que considera irrenunciables: la escucha, el trabajo en equipo y la humanidad en la toma de decisiones. En este marco, citó una de las ideas centrales de su discurso: «La Fiscalía es una institución esencial para la defensa de la legalidad, de los derechos de la ciudadanía y del interés público». Una afirmación que enlazó con la necesidad de preservar la independencia, la profesionalidad y el rigor en cada actuación: «Servirla constituye un honor, pero también una exigencia permanente de rigor, independencia, humanidad y compromiso».

La nueva teniente fiscal subrayó la relevancia de la Fiscalía gallega, creada en 2007 y hoy considerada una de las más sólidas del país, con 151 fiscales en plantilla y una estructura coordinada en las cuatro provincias. Recordó los desafíos de un territorio complejo, donde conviven la delincuencia sofisticada y los problemas más cercanos de la ciudadanía, especialmente de quienes «no pueden defenderse por sí mismos».

Fernández asumió su nuevo cargo con una promesa clara: proteger la autonomía profesional de los fiscales y garantizar un entorno de trabajo basado en la confianza y el respeto. «Mi compromiso será proporcionar el apoyo y amparo necesarios… sin injerencias externas», afirmó, marcando una línea nítida sobre la independencia del Ministerio Fiscal.

El discurso culminó con un mensaje de identidad y pertenencia: el regreso a «mi casa profesional», la convicción de que los mejores resultados nacen del trabajo compartido y un agradecimiento sincero a quienes la acompañan en esta nueva etapa. «Seguiremos trabajando, juntos, al servicio de la Justicia y de la ciudadanía gallega», concluyó.

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Fuente: La Opinión A Coruña

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