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La imagen más discreta de García Ortiz: emocionado y en segunda fila en la toma de posesión de su esposa

Siete meses después de presidir en esa misma sala la toma de posesión de Carmen Eiró, el exfiscal general del Estado regresó al TSXG como un familiar más

Su presencia añadió carga simbólica a un acto marcado por el regreso de Pilar Fernández a Galicia y por el nuevo mapa de poder femenino en la Fiscalía gallega

Compañeros de la carrera judicial y amigos de larga trayectoria en el ámbito judicial como Baltasar Garzón o Dolores Delgado estuvieron en el acto en A Coruña

García Ortiz, de espaldas hace una foto con su móvil a Pilar Fernández, junto a compañeros y amigos de la carrera judicial.

García Ortiz, de espaldas hace una foto con su móvil a Pilar Fernández, junto a compañeros y amigos de la carrera judicial. / R. P.

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A Coruña

En la segunda fila, sentado en la esquina derecha del banco, Álvaro García Ortiz asistió de manera discreta a la toma de posesión de su esposa, Pilar Fernández, como teniente fiscal de la Fiscalía Superior de Galicia. El exfiscal general del Estado, «muy emocionado», según reconoció a compañeros que acudieron al acto, siguió el discurso de Fernández desde la tribuna del público, arropada por familiares —entre ellos sus dos hijos y su suegra—, compañeros de la carrera fiscal y amigos de larga trayectoria en el ámbito judicial, como Baltasar Garzón, exjuez de la Audiencia Nacional, y Dolores Delgado, exministra de Justicia y exfiscal general del Estado.

A pesar del contexto político y judicial que rodea su figura, marcado por las resoluciones del Tribunal Supremo y la presión mediática de los últimos meses, García Ortiz quiso estar presente en un segundo plano, como un asistente más, para acompañar a su mujer en un paso profesional especialmente simbólico: su regreso a Galicia y a la Fiscalía Superior de la comunidad.

García Ortiz y Pilar Fernández, se abrazan tras el acto de toma de posesión.

García Ortiz y Pilar Fernández, se abrazan tras el acto de toma de posesión. / R.P.

La imagen tenía una carga añadida. La última vez que Álvaro García Ortiz participó en un acto público en esa misma sala del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), en A Coruña, fue en noviembre del año pasado. Entonces lo hizo como fiscal general del Estado y presidió la toma de posesión de Carmen Eiró como nueva fiscal superior de Galicia. Este lunes, apenas siete meses después, volvió al mismo escenario, pero lo hizo como un ciudadano y familiar más.

El nombramiento de Eiró también tenía entonces un fuerte vínculo con la trayectoria del propio García Ortiz. La fiscal, primera mujer al frente de la Fiscalía Superior de Galicia, había sido hasta ese momento la fiscal delegada de Medio Ambiente en la comunidad, el mismo cargo que el exfiscal general había ocupado en Galicia antes de dar el salto a Madrid. En sus discursos, ambos recordaron que compartían «camino» profesional desde 2005.

En aquella intervención, García Ortiz reivindicó el papel de los fiscales como «solucionadores y no creadores de problemas», defendió un cambio de modelo penal en España y subrayó el fuerte arraigo de la carrera fiscal en el territorio gallego, donde las mujeres representan alrededor del 60% de la plantilla.

Su regreso a esa misma sala, siete meses después, ya como exfiscal del Estado, esta vez sentado discretamente entre el público y sin representación protocolaria, acompañando a su esposa, refleja el giro del foco mediático y el deseo de mantener en Galicia un perfil estrictamente personal.

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Fuente: La Opinión A Coruña

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