Del codo por la ventanilla a la gorra mal puesta: las infracciones más comunes al volante en Galicia cuando sube el termómetro
Tráfico analiza para este periódico los “gestos inocentes” del verano que multiplican el peligro en carretera y que se penalizan con multa y, en algunos casos, también con retirada de puntos
El subjefe de la Jefatura de Tráfico en A Coruña advierte de que «la seguridad al volante no toma vacaciones» y recuerda que chanclas, objetos sueltos o mascotas sin sujeción, comer o beber al volante, ir con el brazo por la ventanilla o llevar la gorra mal puesta pueden acabar en sanción
Apela a aparcar el argumento de "solo son solo cinco minutos" y a priorizar la seguridad

Un conductor con el brazo por la ventanilla. / Casteleiro
R. Prieto
En verano, cuando el sol aprieta y la carretera se percibe más tranquila, muchos conductores bajan la guardia sin darse cuenta. Pero ese segundo de relajación puede convertirse en un susto… o en una tragedia. Así lo advierte Adrián Pedreira Pérez, subjefe de la Jefatura Provincial de Tráfico de A Coruña, que recuerda que “la seguridad al volante no toma vacaciones” y detalla un listado de conductas tan habituales como peligrosas al volante que, además, pueden acabar en multa e incluso retirada de puntos del carné.
Desde las chanclas que se enganchan en los pedales hasta el perro asomado por la ventanilla, pasando por el clásico codo por la ventanilla o la toalla sobre el asiento. Todas estas prácticas esconden riesgos reales que se multiplican en los desplazamientos estivales, ya sea en los trayectos cortos de fin de semana a la playa o en las operaciones salida o retorno de vacaciones.
Pedreira, en un análisis detallado para este periódico, explica los riesgos que conllevan en carretera algunos comportamientos típicos del verano.
Conducir con chanclas o calzado inestable
Las chanclas, zuecos de goma o ir descalzo impiden una correcta sujeción del pie. Esto, según advierte el subjefe de Tráfico en A Coruña, puede hacer que el calzado se enganche en los pedales, se resbale o que el conductor no pueda ejercer la fuerza necesaria en una frenada de emergencia. “Esta práctica conlleva un gran riesgo, pero muchos conductores priorizan la comodidad del momento o el "son solo 5 minutos". Sin embargo, un retraso de apenas un segundo en pisar el freno por culpa de una chancla suelta se traduce en muchos metros más de distancia de parada, es la diferencia entre un susto y un atropello o una colisión grave”, argumenta Pedreira.
Conducir sin camiseta
El cinturón de seguridad está diseñado para sujetar el cuerpo aplicando una gran fuerza en caso de impacto. Si se conduce sin camiseta, la banda del cinturón está en contacto directo con la piel, lo que, en caso de frenazo o accidente, explica, provoca graves quemaduras por fricción. Además, añade, el propio sudor puede hacer que el cinturón se deslice de forma incorrecta, perdiendo eficacia.
El bañador húmedo y la toalla en el asiento
Colocar una toalla sobre el asiento para no mojar la tapicería rompe la ergonomía y el agarre diseñado para el conductor. Al ser la toalla un elemento textil suelto, reduce “drásticamente” la fricción entre el cuerpo y el asiento. En caso de impacto, advierte, se produce el peligroso efecto submarino: el cuerpo se desliza por debajo del cinturón de seguridad, lo que puede provocar lesiones gravísimas en el abdomen o las piernas, además de restarle toda la eficacia al airbag. Por otra parte, la humedad del bañador puede generar incomodidad y distracciones innecesarias al volante.
Conducir con gorra
Si se utiliza, desde Tráfico advierten de que “no debe cubrir las orejas ni entorpecer la visión periférica del conductor”. “Llevarla de forma inadecuada afecta directamente a las capacidades ópticas y auditivas, restando la atención que exige la carretera”, explica el subjefe de Tráfico.
Circular con el codo en la ventanilla
Es una acción que “implica que no se tiene el control total del coche al no llevar ambas manos sujetando correctamente el volante”, además “del riesgo de amputación o lesiones graves en el brazo en caso de impacto lateral”.
Comer o beber al volante
Son acciones cotidianas que implican una “distracción directa al volante” y un “riesgo evidente” para los demás, al romper la obligación de mantener una atención permanente en la conducción.
Llevar bolsos, mochilas u otros objetos sueltos dentro del habitáculo
La carga interior, recuerda Pedreira, no debe interferir nunca con el conductor. Debe estar dispuesta y, si es necesario, sujeta de tal forma que no pueda arrastrarse, caer o desplazarse de manera peligrosa en curvas o frenazos, convirtiéndose en proyectiles.
Conducir con un perro asomado por la ventanilla
Llevar a la mascota de esta manera o sin la sujeción adecuada (transportines, redes o arneses homologados) es un comportamiento, explica Pedreira, “antirreglamentario y muy peligroso”.
Tirar colillas por la ventanilla
En los meses de verano, este gesto “inconsciente” conlleva un riesgo extremo de provocar incendios forestales. La Ley de Tráfico lo tipifica como una infracción muy grave, sancionada con la pérdida de 6 puntos del carné y una multa de 500 euros.
Desde la Jefatura Provincial de Tráfico de A Coruña recuerdan que aunque el Reglamento General de Circulación no dice explícitamente "prohibido conducir con chanclas", sus artículos 17 y 18 son muy claros: el conductor debe estar en todo momento en condiciones de controlar su vehículo y está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, así como garantizar la colocación adecuada de los objetos o animales transportados. “Un agente de la autoridad puede sancionarte si considera que tu calzado o vestimenta o cualquier otra de estas conductas compromete la seguridad y el control del vehículo”, concluye Pedreira.
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