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Violencia contra los menores

Una veintena de supuestos casos de maltrato se denuncian cada mes al teléfono de la infancia en Galicia

El año pasado la cifra de comunicaciones informando de esas sospechas anotó el máximo de la década, con 238 contactos, según la Consellería de Política Social

Niños en una guardería.

Niños en una guardería. / Iago López

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Señales repetidas de heridas de difícil justificación, aspecto descuidado, mal olor, consumo de drogas, asistencia irregular a clase o dormirse en el aula, cambios bruscos de rendimiento, una actitud temerosa, evitar hablar de sí mismo y de su familia... Son ejemplos de indicadores recogidos en el RUMI, una herramienta en la que docentes, sanitarios o policías llevan registro de los casos de maltrato infantil.

Una de las guías de la Xunta para detectar este problema advierte que «siguen siendo muchos más» los casos ocultos que aquellos que salen a la luz y que «quedan en el anonimato muchas situaciones que precisarían de la intervención de los servicios sociales, pues son tan nocivas y perjudiciales para la salud del niño o niña que las detectadas». Sin embargo, los propios protagonistas de esas situaciones no suelen denunciar y dependen mucho de que la situación sea percibida por particulares o profesionales.

La mayoría de quienes utilizan el teléfono de la infancia 116111 son, de hecho, adultos y el año pasado la línea registró un número récord de llamadas para comunicar precisamente sospechas de maltrato, con 238 contactos, la cifra más elevada de la década, según datos facilitados por la Consellería de Política Social. Es decir, cada mes llegan a través de esa vía una media de una veintena de posibles casos a conocimiento de la Administración.

Una década con 1.900 denuncias

En la última década, las llamadas para notificar ese tipo de sospechas suman cerca de 1.900. Constituyen el 12 por ciento de todas las comunicaciones atendidas por el teléfono. Pese a que cuantitativamente 2025 encabeza la serie en números absolutos, fue en 2020, año de irrupción del covid, cuando las denuncias de maltrato alcanzaron un porcentaje máximo al protagonizar una de cada siete llamadas. Hay que tener en cuenta que durante ese año anómalo, los ciudadanos estuvieron confinados en sus hogares en torno a un centenar de días.

La línea de ayuda a la infancia es gratuita y funciona durante todos los días del año las 24 horas —de hecho, apuntan desde la Xunta, es «habitual» recibir llamadas de madrugada— para facilitar a los menores «necesitados de cuidado y protección» ayuda, incluso proporcionando, de ser el caso, una «atención inmediata a situaciones urgentes y problemáticas», como pueden ser las sospechas de maltrato.

Si bien, como explican desde Política Social, los beneficiarios principales de este servicio son los niños o adolescentes que precisen ayuda y orientación, así como sus familias, el teléfono también se dirige a «todas las personas sin excepción» que conozcan casos de malos tratos relacionados con la infancia y la adolescencia o que demanden información sobre los recursos y asesoramiento en temas referentes a los derechos de los niños.

Un número para todo el país

El teléfono 116111 es un servicio gestionado por cada comunidad, pero unificado en todo el Estado. De él se ocupa personal especializado en la atención a menores de edad y es una herramienta, destacan desde la Xunta, que posibilita a la Administración poder actuar de «forma inmediata» ante una situación que precisa una actuación urgente, como ocurriría en una situación de desprotección o de abandono de un menor.

El Gobierno gallego advierte que el que un niño o niña sea víctima de maltrato por parte de sus cuidadores puede implicar «graves» consecuencias en su desarrollo, hasta el punto de determinar no solo su éxito o su fracaso en la escuela, sino también en otros aspectos clave en su posterior adaptación social, como advierte una guía de la Xunta que sitúa a la escuela como un «lugar privilegiado» para detectar este tipo de violencia sobre los menores.

Con todo, la mayoría de comunicaciones atendidas en la línea buscan asesoramiento (un 15,6%) e información (un tercio). En total, el teléfono registró 1.895 llamadas, un número igual al del año precedente, cuando se había anotado un máximo.

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