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TIC

Solo un tercio de los progenitores gallegos limitan los contenidos a lo que suben sus hijos en internet

Casi la mitad de los padres no suelen poner normas o límites respecto a las horas de uso del móvil o de las redes sociales

Jóvenes con móvil.

Jóvenes con móvil. / Ferran Nadeu

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Cuando los expertos afirman que la prevención de los problemas derivados del mal uso de las nuevas tecnologías exige la implicación de la sociedad, se refieren a que deben trabajar, mano a mano, las autoridades, las instituciones educativas y sanitarias y las familias. A estas últimas les corresponde la mediación parental, cuyo espíritu se resumiría en formar a los menores para que puedan «enfrentarse a los riesgos de internet de forma responsable», como explican desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad.

No obstante, en Galicia, el alcance de esa mediación es aún limitado. Solo uno de cada tres progenitores (el 36,3%) restringe los contenidos que suben sus hijos a internet o a redes sociales y alguno más, hasta el 40,1%, pone normas y límites al contenido al que acceden. Además, si bien el 51,8 por ciento suele establecer reglas y racionar el número de horas que sus vástagos están pendientes del móvil, eso supone que el restante 48,2% no aplica ese tipo de reglas.

Margen de mejora en casa

Así lo señala el informe «Infancia, adolescencia y bienestar digital», presentado por Unicef como el estudio de mayor impacto a nivel mundial de las relaciones entre adolescentes y tecnologías, con casi cien mil encuestas en total en España. Los datos gallegos, resultado de entrevistar a unos 3.400 estudiantes, desde Primaria a Bachillerato y FP de grado medio, revelan que los padres y madres de la comunidad tienen que ponerse las pilas.

«La mediación parental online sigue siendo una importante área de mejora», advierte el trabajo, dirigido por el profesor de la Universidade de Santiago Antonio Rial Boubeta. Si bien se detectan puntos positivos, como hablar con los hijos sobre el uso que hacen de las pantallas y los riesgos de internet y cómo prevenirlos —tareas que asumen más del 56 por ciento de padres y madres—, la falta de restricciones del contenido que los adolescentes visitan o publican evidencia que aún queda margen de mejora.

El (mal) ejemplo

«Es necesario seguir mejorando en la promoción de una buena higiene digital en el hogar», sostiene el documento, que insta a evitar en los adultos hábitos como el uso del móvil en comidas y cenas familiares para enviar WhatsApps o consultar el correo. «Dar buen ejemplo hace que las tasas de usos problemáticos y conductas de riesgo online puedan reducirse a la mitad», destaca el estudio, que constata el beneficio en prácticas como la presión para enviar fotos, la aceptación de desconocidos en redes sociales o las citas en persona con esos contactos, el consumo de pornografía o el uso problemático de las redes sociales. Rial Boubeta también destaca los pactos familiares para retrasar la entrega del primer móvil, y urge a tener «valentía» porque «funcionan».

Respecto a las discusiones frecuentes por el uso de las tecnologías de la relación, la información y la comunicación (conocidas como TRIC), afectan al 21,3% de las familias, y un 15,8% castigan por el uso de internet o a las redes sociales.

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