Nuevas tecnologías
La Xunta usará IA para «controlar» a 12.000 mayores con teleasistencia
Saca a concurso la prestación de este servicio, que suma ahora 2.000 beneficiarios más, e incorpora un dispositivo inteligente que recopilará datos de todos los sensores y medidores instalados en la vivienda para enviar alertas si se aprecian riesgos

Una de las pulseras telemáticas utilizadas por los usuarios que cuentan con el servicio de teleasistencia a domicilio. / Efe

La Consellería de Política Social modernizará la teleasistencia avanzada con la incorporación de la Inteligencia Artificial (IA) y elevará hasta 12.000 los hogares beneficiados. La Xunta acaba de licitar por primera vez un contrato para prestar este servicio en Galicia, que hasta ahora se ofrecía a través de Cruz Roja, y que incorpora como novedad un sistema inteligente, llamado Carelife, que recoge información de todos los sensores instalados en el domicilio y que, mediante el uso de técnicas de Big Data y la IA, permite «medir y controlar el comportamiento de una persona mayor y detectar si necesita ayuda».
En Galicia, con una población envejecida y cada vez más dependiente, la teleasistencia se convierte en la mejor alternativa para que los mayores puedan seguir en sus domicilios garantizando su seguridad y acompañamiento. De esta manera, «se previene la institucionalización y se reduce la presión sobre las residencias», tal y como reconoce la propia Xunta.
La teleasistencia básica consiste en un sistema de atención telefónica ininterrumpida (24 horas) que permite a personas mayores, dependientes o con discapacidad solicitar ayuda inmediata ante emergencias presionando un botón en un dispositivo (situado en un colgante o pulsera). En la comunidad gallega se le ha reconocido este servicio a casi 49.000 dependientes. Pero 10.000 de ellos disfrutan ya del modelo «avanzado», que incorpora sensores como detectores de fuego, gas, temperatura, medidores de CO2, dispositivos de confort que miden temperatura, humedad, calidad del aire, luminosidad o ruido e incluso permite monitorizar la salud del mayor. Este servicio lo prestaba hasta ahora la Xunta a través de Cruz Roja.
Pero Política Social ha dado un nuevo paso para avanzar en la teleasistencia avanzada con la licitación de un contrato, con un valor estimado de 7,7 millones, para adjudicar la prestación de este servicio a una empresa que tome el relevo a Cruz Roja. La Xunta pone a disposición del nuevo adjudicatario los dispositivos ya adquiridos por la Administración autonómica y que están instalados en estos 10.000 hogares. Pero además le ofrece otros 2.000 más para aumentar la cifra total de beneficiarios hasta los 12.000. En todo caso, la concesionaria deberá aportar otros 300 aparatos para sustituir a alguno de los actuales en caso de avería. Por otro lado, el Gobierno gallego incorpora 1.000 smartphones que permitirán la teleasistencia móvil con geolocalización para garantizar la seguridad de los mayores fuera de su domicilio y evitar que se desorienten o se pierdan.
Carelife
El nuevo servicio incorpora todos los sensores y medidores que ya formaban parte hasta ahora de la teleasistencia avanzada, pero como novedad se instala una solución de teleasistencia con dispositivos IoT (Internet de las Cosas) denominada Carelife. Este aparato inteligente se conecta con todos los sensores del domicilio, recoge la información y la procesa. Utiliza técnicas de Big Data e Inteligencia Artificial y, según los pliegos, permitirá «monitorizar la salud y el bienestar de una persona». De esta manera, no solo se tiene controlada en tiempo real la situación de los sensores y dispositivos, tanto su nivel de batería, cobertura o su configuración, sino que se puede «monitorizar la salud, hábitos y rutinas de cada persona usuaria y del confort de su hogar».
Esto permitirá a la persona mayor seguir residiendo en su domicilio y prestarle «apoyo inmediato a sus demandas ante situaciones de soledad, angustia, accidentes domésticos, caídas y enfermedades». Desde el centro de atención de la entidad que preste el servicio se le hará un seguimiento permanente y se movilizarán recursos ante situaciones de emergencia sanitaria, doméstica o social.
El propio usuario puede apretar el botón de alarma si algo sucede. Está instalado en una pulsera o un colgante, que incorpora un mecanismo antiestrangulamiento. Pero además los detectores instalados pueden advertir de riesgos como incendios, escapes de gas y medir la humedad, la temperatura, la luminosidad o el ruido de la casa. Si se detecta alguna anomalía salta una alarma y desde la central de teleasistencia contactarán inmediatamente con el afectado a través de una terminal manos libres con altavoz y micrófono que tendrá una sensibilidad suficiente como para establecer una conversación desde cualquier cuarto de la vivienda.
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