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Sanidad

Una plaza de Medicina de familia en Ferrol cierra la adjudicación MIR para toda España

Galicia ofertaba 207 plazas para Medicina Familiar y Comunitaria, últimas en elegirse después de agotarse las especialidades hospitalarias

Urgencias y Emergencias se estrena con seis residentes en Galicia

Los MIR reclaman supervisión real y condiciones dignas

Imagen de la entrada de Urgencias de un hospital gallego.

Imagen de la entrada de Urgencias de un hospital gallego. / M. Dylan - Europa Press

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Elena Ocampo

Elena Ocampo

Vigo

Ferrol se situó en el cierre del proceso MIR. La última plaza de Medicina adjudicada en toda España correspondió a Medicina Familiar y Comunitaria en la unidad docente del área sanitaria ferrolana, asignada el 27 de mayo a las 12.35 horas al aspirante con número de orden 14.601. El dato resume una tendencia que vuelve a señalar a la Atención Primaria como uno de los principales termómetros del sistema.

En esta convocatoria, Galicia ofertó 207 plazas de Medicina Familiar y Comunitaria, el bloque más numeroso de la formación médica especializada en la comunidad. Tras encarar la recta final con decenas de vacantes pendientes, las últimas adjudicaciones se concentraron precisamente en Familia, con Ferrol como destino de dos de las últimas, junto a Ponferrada.

El proceso llega este año con una novedad relevante: la segunda vuelta o repesca, un procedimiento extraordinario previsto para cubrir posibles plazas vacantes o renuncias tras la adjudicación ordinaria. En Galicia, el 5 de junio será la fecha clave para la toma de posesión de los nuevos residentes, antes del inicio efectivo de su etapa formativa.

La convocatoria también incorpora un hito: por primera vez seis MIR se formarán en Galicia en Medicina de Urgencias y Emergencias, una especialidad largamente reclamada. Para la Asociación MIR España, su implantación debe hacerse «con garantías docentes» y no como una vía para cubrir déficits estructurales de plantilla.

Su presidente, Jesús Arzúa, considera que la llegada de una nueva promoción de residentes a Galicia debe verse como «una oportunidad, pero también como una responsabilidad para el sistema sanitario». A su juicio, «no basta con ofertar plazas»: es imprescindible garantizar una adaptación adecuada, supervisión real desde el primer día, itinerarios claros, tutorización efectiva y condiciones laborales dignas.

Arzúa insiste en que los residentes «no son mano de obra barata», sino médicos en formación especializada, con seis años de carrera y al menos uno de preparación de una oposición nacional. «No son becarios ni estudiantes; están especializándose», recalca.

La asociación sostiene que Galicia tiene capacidad para ser un territorio atractivo para formarse, pero advierte de que para retener talento joven debe cuidar mejor a sus residentes: mejorar la supervisión, evitar cargas asistenciales desproporcionadas, reforzar la Atención Primaria y garantizar que la formación no quede subordinada a la presión asistencial. La incorporación del 5 de junio, concluye Arzúa, debe ser «algo más que un trámite administrativo»: el inicio de una etapa segura, digna y de calidad.

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