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Saneamiento

Dos concellos más obligados a tratar también la contaminación por lluvia

La Xunta prevé incorporar a Sanxenxo y Vilagarcía a la lista de aglomeraciones urbanas obligadas a elaborar planes integrales de gestión del sistema de saneamiento

Inundaciones en Santiago a causa de la borrasca Aline.

Inundaciones en Santiago a causa de la borrasca Aline. / Antonio Hernández

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X. A. Taboada

X. A. Taboada

Santiago

A las muchas competencias y encomiendas que deben realizar los concellos sobre depuración se suman más casi todos los años. Una de estas responsabilidades es la de elaborar planes integrales de gestión del sistema de saneamiento, los llamados PIGSS, que son documentos estratégicos y operativos obligatorios en España cuyo objetivo es diagnosticar el estado de las redes de saneamiento urbano, reducir la contaminación de los vertidos y gestionar adecuadamente los desbordamientos durante episodios de lluvia. Es decir, una parte muy importante es tratar las aguas pluviales por su potencial efecto contaminante al arrastrar todo tipo de residuos hacia los ríos, el mar o las depuradoras.

En Galicia esto es una obligación para 29 aglomeraciones urbanas en Galicia que engloban a 35 municipios, que tendrán que elaborar en el plazo de tres años planes integrales de gestión de sus respectivos sistemas de saneamiento para detectar las deficiencias de sus servicios.

De estas aglomeraciones, 22 pertenecen a la demarcación Galicia-Costa: Vigo (Lagares y Teis), Santiago (Silvouta), Pontevedra (Praceres), Ferrol- Narón, A Coruña (Bens), Ribadumia (Barrantes), Ribeira (Couso), Ares- Mugardos- Fene, Meaño, Carballo (A Cepeira), Baiona, Caldas, Bertamiráns, Viveiro, Moaña, Gondomar, Lalín, Oroso (Sigüeiro), Ribadeo, Burela y As Pontes de García Rodríguez.

Pero la lista va a aumentar. En el borrador del Plan de Gestión del Riesgo de Inundación, la Xunta prevé incorporar otras dos aglomeraciones, las de Sanxenxo y Vilagarcía, que no están declaradas actualmente, por contar con más de 50.000 habitantes equivalentes.

Todas estas zonas tienen un eminente carácter urbano, lo que contribuye a que estos episodios de contaminación sean más intensos, dado que están caracterizadas por extensas áreas impermeabilizadas por el asfalto y el hormigón que impiden que el agua de lluvia se filtre en el suelo. Ello lleva a que acabe en los colectores y sistemas de alcantarillado, arrastrando consigo elementos contaminantes y provocando un caudal que supera la capacidad de las estaciones depuradoras.

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