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Prueba de acceso a la universidad

Este año la selectividad será más reñida, pero esa no será la tendencia en el futuro

Los inscritos en la convocatoria ordinaria, que se celebrará rondarán los 13.400, pero la evolución demográfica irá restando candidatos, con un mínimo en 2035

Exámenes de la PAU.

Exámenes de la PAU. / Xoán Álvarez

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

En poco más de diez días, el alumnado de 2º de Bachillerato que ya sabe que superó con éxito el curso y que no tiene que acudir a la 'repesca', se enfrentará a la prueba de acceso a la universidad (PAU), un último escollo que ha de superar en el camino a la universidad y a la titulación deseada. Estos días el proceso de matriculación se está cerrando en la CiUG, que, por ahora, gestiona en su totalidad los exámenes y la admisión en las titulaciones de grado de las universidades públicas gallegas del alumnado de nuevo ingreso, pero los datos apuntan ya a que los aspirantes a entrar en la facultad serán alrededor de 400 más en toda Galicia, lo que supone que rondarían los 13.400.

Aunque en la cercana convocatoria se vislumbre un «pequeño» repunte, Iván Area Carracedo, catedrático de la UVigo en el departamento de Matemática Aplicada II y, además, delegado de la rectora de la Uvigo en la CiUG y actual presidente, ha echado cuentas para calcular la evolución futura del alumnado que concurrirá a la PAU y advierte ya que lo que predominará será la tendencia contraria, por efecto de la demografía.

La deriva demográfica

Precisamente partiendo de la evolución del número de nacimientos en los últimos 18 años, que constituirán los contingentes de futuros estudiantes universitarios, calcula un descenso de 612 personas de media en los próximos 18 años. Eso supone restar, cada año, esa cifra del cómputo global, si se da por sentado que todos llegan hasta Bachillerato y pretenden seguir formándose en las facultades.

Si bien la tendencia es decreciente, el científico destaca el salto entre 2012 y 2013, cuyos vástagos llegarán a los campus en 2030, cuando se contabilizaron 1.362 nacimientos menos, y el que se dio entre 2017 y 2018, a los que les tocaría llamar a las puertas de las titulaciones de grado en 2035, cuando el descenso en los partos llegó a los 1.885.

Teniendo en cuenta que las provincias del interior, Ourense y Lugo, registran datos más negativos en la cifra de recién nacidos, el matemático advierte que «es importantísimo ir adoptando medidas». A su juicio, esas posibles soluciones pasan por la internacionalización y la captación de estudiantes de otros lugares del mundo, una encomienda que también ha puesto la Xunta a las universidades públicas en el Plan Galego de Financiamento 2022-2026, aún vigente.

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