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Formación para el empleo

La FP, tabla de salvación para una industria gallega que envejece y pierde relevo femenino

Galicia duplica en una década la brecha generacional en la manufactura: hay 73 jóvenes por cada 100 trabajadores próximos a jubilarse, y entre las mujeres la ratio cae hasta 53, muy por debajo de la media española

Muestra de trabajos de centros de FP de Galicia en «Innova 2026»

Muestra de trabajos de centros de FP de Galicia en «Innova 2026» / Xoán Álvarez

Elena Ocampo

Elena Ocampo

La industria manufacturera gallega tiene cada vez más difícil encontrar quien tome el relevo en las fábricas, los talleres y las líneas de producción. Aunque hoy hay más jóvenes trabajando en el sector que hace una década, el problema es que los trabajadores próximos a la jubilación crecen mucho más rápido.

El resultado es una brecha generacional que se ha más que duplicado en diez años y que coloca a la Formación Profesional en el centro de la respuesta para evitar que el envejecimiento de las plantillas se convierta en un freno estructural para la industria.

Según el estudio elaborado por CaixaBank Dualiza y Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad, en 2025 Galicia cuenta con 20.159 ocupados de entre 16 y 29 años en la industria manufacturera, frente a 27.735 trabajadores de entre 55 y 64 años.

Es decir, hay 73 jóvenes por cada 100 empleados en la recta final de su vida laboral. La cifra está ligeramente por encima de la media española, situada en 71, pero queda lejos del umbral de equilibrio: por debajo de 100, el sector no genera relevo suficiente para sustituir a quienes se acercan a la jubilación.

Sin capacidad de remplazo

La comparación con 2015 muestra el deterioro con claridad. Hace una década, la industria manufacturera gallega tenía 15.199 jóvenes ocupados y 18.519 trabajadores de 55 a 64 años, lo que arrojaba una ratio de relevo de 82.

Desde entonces, el número de jóvenes en el sector aumentó en casi 5.000 personas, pero el grupo sénior creció en más de 9.200. La brecha, por tanto, pasó de 3.320 personas en 2015 a 7.576 en 2025. Dicho de otro modo: Galicia no pierde jóvenes industriales en términos absolutos, pero sí pierde capacidad de reemplazo.

El dato es especialmente relevante en una comunidad con un tejido industrial apoyado en actividades manufactureras que necesitan perfiles técnicos intermedios: operación de maquinaria, mantenimiento, fabricación mecánica, electricidad, automatización, control de calidad o montaje.

Son puestos en los que la experiencia acumulada pesa mucho y en los que la sustitución no se improvisa. Cuando un trabajador cualificado se jubila, no solo deja una vacante; también se va conocimiento de oficio, memoria productiva y capacidad para formar a quienes llegan.

El informe advierte de que este envejecimiento no es un fenómeno aislado de Galicia, sino un reto estructural de la economía española y europea.

La industria manufacturera aparece como uno de los sectores más expuestos porque combina plantillas envejecidas con una fuerte dependencia de perfiles técnicos difíciles de cubrir a corto plazo.

En España, la ratio de relevo en la manufactura cayó de 88 jóvenes por cada 100 trabajadores de 55 a 64 años en 2015 a 71 en 2025. Galicia resiste algo mejor que la media, pero también retrocede: baja de 82 a 73.

El relevo femenino preocupa más áun

Donde la fotografía gallega resulta más preocupante es en el relevo femenino. En 2025 solo hay 5.134 mujeres jóvenes ocupadas en la industria manufacturera gallega frente a 9.671 trabajadoras de entre 55 y 64 años.

La ratio cae así a 53 jóvenes por cada 100 mujeres próximas a la jubilación. En 2015 era de 61. La brecha femenina pasa en diez años de 2.505 a 4.537 trabajadoras, casi el doble.

Este dato golpea uno de los ejes que el propio estudio plantea como solución: incorporar más mujeres para ampliar la base de empleo industrial.

Galicia parte aquí de una posición débil. Su ratio femenina, 53, queda muy lejos de la media española, que alcanza 78 en 2025. Uno de sus grandes caladeros potenciales —las mujeres jóvenes— sigue entrando en el sector con una intensidad insuficiente.

La conclusión es incómoda para empresas y administraciones: no basta con que haya más FP; hace falta que la FP conecte mejor con las necesidades reales de la industria y que la industria resulte atractiva para los jóvenes.

El estudio detecta una paradoja de fondo: la Formación Profesional mantiene un cierto equilibrio generacional en el conjunto del empleo, pero no dentro de la manufactura. En 2025, la industria española suma 133.372 jóvenes con FP frente a 146.045 trabajadores mayores con esa formación, un déficit de 12.673 personas.

CaixaBank Dualiza y Orkestra sitúan el reto en el horizonte de 2035, cuando España deberá cubrir alrededor de un millón y medio de oportunidades de empleo vinculadas en gran medida al reemplazo de trabajadores próximos a la jubilación. Su receta pasa por convertir la FP en eje estratégico de la política industrial. En Galicia, la advertencia ya tiene cifras propias: la industria envejece más rápido de lo que se renueva, y la cantera femenina sigue demasiado lejos de poder compensarlo.

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