Educación
¿Firmaría un contrato con el colegio y con su hijo para que este controle lo que hace en internet? En Galicia ya se ha suscrito el primero
La iniciativa promueve la autorregulación de los estudiantes, que se comprometen a no usar la IA de forma fraudulenta, a no compartir fotos de terceros sin permiso y a mantener un lenguaje respetuoso en las redes

El conselleiro de Educación, Román Rodríguez, durante la presentación del proyecto del contrato de vida digital. / Xoán Álvarez

Usar los dispositivos digitales de manera segura y responsable. No compartir fotos, vídeos o información de terceras personas sin contar con su permiso. En las redes, mantener un lenguaje respetuoso, prescindiendo de difundir insultos o rumores humillantes. Respetar los horarios de desconexión digital. Utilizar la inteligencia artificial de forma responsable, no como medio para actuaciones fraudulentas. Informar al tutor/a si recibe mensajes que le causen miedo o vergüenza.
Esas son las seis obligaciones para los estudiantes que establece el modelo de contrato de vida digital que la Xunta promueve entre alumnado, familias y centros educativos. Como cualquier contrato, todas las partes se obligan a unos deberes y este jueves se firmó el primer acuerdo simbólico entre un alumno, su padre y el IES de Pontepedriña, en Santiago, con la presencia del conselleiro de Educación, Román Rodríguez.
Una iniciativa parte del Plan de Benestar Dixital
El contrato de vida digital es una de las medidas que integra el Plan de Benestar Dixital, presentado el pasado mes de enero por el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda. La intención de la medida es «fomentar la responsabilidad y el compromiso del alumnado». Como avanzó entonces, se trata de un documento de carácter voluntario que firmarán el centro y el alumno, de acuerdo con la familia, relativo al uso de las tecnologías «fuera del horario escolar». En este contrato se establecerán una serie de «obligaciones para el alumno» en lo que atañe a los tiempos, horarios y usos de los dispositivos digitales y se realizará un seguimiento de su cumplimiento.
Pero no será el único obligado: las familias que estampen su firma en el documento deberán establecer límites en los tiempos de uso y acompañar a sus hijos en el empleo de las tecnologías, mientras los centros docentes ofrecerán información «idónea y fomentarán el espíritu crítico». La mención a las otras dos partes de la ecuación no es gratuita: desde la Consellería se insta a los progenitores a tomar cartas en la educación de sus hijos y, en el caso del uso del móvil, hay que tener en cuenta que más de 33.000 niños gallegos de 5 a 9 años navegan por internet con el móvil que les prestan los padres.
En todo caso, para Rodríguez lo relevante de la cuestión es «trabajar de forma coordinada y dialogada» para promover hábitos responsables respecto al uso de las herramientas digitales. El Ejecutivo gallego ya ha excluido los teléfonos móviles de los entornos educativos y la Lei de educación dixital que prepara será muy estricta incluso con el uso pedagógico de pantallas, retrasándolo.
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