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¿Qué comen los gallegos? Demasiada proteína animal, pocos vegetales y cada vez más ultraprocesados

El consumo de bollería, galletas o batidos ha aumentado más que en la media española

Verduras y hortalizas de huerta de proximidad

Verduras y hortalizas de huerta de proximidad / EUROPA PRESS

N. V.

Santiago

La dieta gallega ha cambiado y presenta desequilibrios cada vez más visibles. El informe del Consello Económico e Social de Galicia (CES) Alimentos Sostibles e Xestión do Territorio alerta del deterioro del patrón de consumo, con una combinación de exceso de proteínas animales, déficit de vegetales y una presencia «creciente y alarmante» de ultraprocesados.

Para medir ese fenómeno, el CES recurre al sistema de clasificación NOVA, que ordena los alimentos según su grado de procesamiento. En el grupo más preocupante —el nivel 4— entran los ultraprocesados, identificados por el informe como uno de los principales riesgos alimentarios actuales por su elevado contenido en azúcares, sal y grasas poco saludables, además de su alta huella ambiental vinculada al procesado y al envasado.

En cereales y derivados, el consumo del grupo que incluye bollería, pastelería, galletas y cereales de desayuno pasó de 11,3 kilos por persona al año en 2000 a 14,2 en 2024, superando el crecimiento estatal, que fue de 11,0 a 12,5 kilos. En lácteos, el consumo de leche líquida cayó un 33% mientras que el de batidos clasificables como procesados se cuadruplicó, pasando de 0,73 a 2,63 litros por persona al año, muy por encima del crecimiento estatal del 24%. Y en carnes, la proporción de carne fresca sobre el total consumido cayó del 82,6% al 76,5%, un descenso más acusado que la media española, que pasó del 75,3% al 72,1%.

El desequilibrio también se aprecia en las legumbres. Galicia consume menos que la media estatal: en 2024 registró 2,7 kilos por persona al año, frente a los 3,4 del conjunto de España. La evolución, eso sí, fue ligeramente positiva en la comunidad, que pasó de 2,5 kilos en 2000 a 2,7 en 2024, mientras que en España descendió de 4 a 3,4. Además, Galicia mantiene un consumo de fruta fresca por encima de la media estatal —89,5 kilos por persona al año frente a 79,4— aunque en hortalizas frescas sigue por debajo, con 44,8 kilos frente a los 49,6 del conjunto de España.

El CES advierte de que estos patrones no solo comprometen la salud por su relación con obesidad, diabetes tipo 2, cáncer o enfermedades cardiovasculares, sino que también aumentan la presión sobre los recursos naturales y las emisiones. Como alternativa, el informe reivindica la dieta atlántica, el patrón tradicional de Galicia y el norte de Portugal, basado en alimentos locales, de temporada, frescos y mínimamente procesados, con presencia de vegetales, pescado, marisco, lácteos, cereales, patatas y legumbres, y asociado en la literatura científica a beneficios para la salud y menor impacto ambiental.

Entre las líneas de actuación que propone el CES para avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles, además de promover dietas con mayor presencia de alimentos vegetales, destaca la importancia de apoyar la producción local y de temporada reforzando a su vez la economía de proximidad; impulsar la agricultura ecológica y otras formas de producción respetuosas con el medio; reducir el desperdicio en toda la cadena alimentaria e introducir criterios de salud y sostenibilidad en las políticas de compra pública y en los programas de educación alimentaria.

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