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Conductas adictivas

¿A qué juegan los adolescentes gallegos? Las apuestas en línea, en máximos en Galicia

Los estudiantes de 14 a 18 años que admiten jugarse dinero en internet se disparan un 37 por ciento desde la pandemia

Un joven con un teléfono móvil.

Un joven con un teléfono móvil.

Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Un 13,1 por ciento de los estudiantes de 14 a 18 años gallegos apuesta dinero por internet. Son los datos más recientes de la encuesta Estudes, el sondeo específico realizado por el Plan Naciona sobre Drogas para indagar en qué medida los jóvenes son o pueden llegar a ser víctimas de adicciones comportamentales.

Aunque esa prevalencia no difiere demasiado de la media estatal que registra la misma investigación, que sitúa en un 13 por ciento los juegos de azar por internet en alumnado de ESO, ciclos formativos básicos y de grado medio y Bachillerato, la evolución del indicador en Galicia es preocupante. Se trata de la cifra más elevada de los cuatro últimos sondeos y supone un 37 por ciento más de chavales que admiten el comportamiento en el último año con respecto al último dato prepandemia, el de 2019. Entonces no llegaba a uno de cada diez la cifra.

El indicador apunta a que el tradicional sesgo de género que se ponía en evidencia en las apuestas por internet, que son sobre todo patrimonio de chicos, se mantiene. Entre los varones, un 22,9 por ciento admite que participó en juegos de azar por internet en los doce meses previos a la entrevista, un 26 por ciento más que en 2019.

Las chicas acortan distancias

Entre las chicas, el salto es muchísimo más elevado porque ellas partían de un dato muy bajo: en 2019 las jugadoras en internet suponían un 1,9 por ciento de las estudiantes de enseñanzas secundarias y, seis años después, es casi del doble, con un 3,7 por ciento.

En línea con el auge del juego digital, las apuestas presenciales han recuperado terreno, pero sin llegar al dato de 2019. Aun así, a pesar de que está prohibido apostar hasta los 18 años, el Estudes de 2025 eleva a un 21,1 por ciento (uno de cada cinco jóvenes) los jugadores presenciales en el último año. Entre los chicos, la práctica afecta a más de un tercio del colectivo, más del cuádruple que entre sus compañeras de pupitre (34,6 por ciento frente a 7,9 por ciento).

Además, los datos  gallegos de esta encuesta cuentan con el aval extra que supone que la Xunta financie una ampliación de la muestra en la comunidad para conocer pormenorizadamente la conducta de sus jóvenes.

El peligro de la precocidad

Expertos en adicciones con y sin sustancia en adolescentes, como el profesor de la Universidade de Santiago Antonio Rial Boubeta, uno de los especialistas convocados por el Gobierno para su dictamen sobre menores y pantallas, advierten reiteradamente de que «cualquier conducta potencialmente adictiva que se inicia en la adolescencia suele tener entre tres y cuatro veces más de probabilidades de convertirse en una verdadera adicción».

Además, las apuestas precoces tienen efectos a varios niveles. El mismo especialista, uno de los coordinadores de la investigación de mayor alcance sobre el impacto de la tecnología entre los más jóvenes promovida por Unicef, advierte que «hay miles de chavales con problemas de adicción a los videojuegos o a las apuestas, lo que en sí mismo ya constituye un problema de salud pública, pero, además, esos chavales que tienen ese patrón adictivo también pagan un peaje en los indicadores de salud mental». Según el estudio de Unicef, los chavales que apuestan presentan mayores tasas de depresión y de ideación suicida.

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