Diez días de huelga en las aulas gallegas en lo que va de curso por distintas razones: Palestina y menos ratios
Los sindicatos docentes reclaman mejoras en las condiciones de las plantillas, con más especialistas, mientras Educación defiende los avances pactados con otras centrales
Los estudiantes amplían sus reivindicaciones a cuestiones como el acoso escolar o la privatización de la enseñanza pública

A ESTRADA. PANCARTA HUELGA PROFESORADO EDUCACION CIG / Bernabé / Javier Lalín / FDV
Las aulas han vivido diez días de huelga impulsadas por sindicatos de profesores y organizaciones estudiantiles. Hoy martes los docentes han vuelvo a parar. Seis de esas jornadas fueron paros generales del profesorado de la enseñanza pública; otras seis, convocatorias estudiantiles, aunque dos coincidieron en el calendario con las protestas docentes.
La primera llamada llegó el 25 de septiembre, apenas iniciado el curso. CIG-Ensino y STEG denunciaron falta de profesorado, carencia de especialistas para atender la diversidad, ratios elevadas, problemas en la FP, burocracia “infinita” y precariedad en sustituciones. Aquel paro abrió una cadena que continuó con una huelga de 48 horas el 28 y 29 de octubre, otra de dos días el 16 y 17 de diciembre y una sexta jornada este 28 de abril, ya con el respaldo de las Asembleas Abertas do Ensino Público y del Sindicato de Estudantes.
Los sindicatos resumen sus reivindicaciones en una idea: aprovechar la bajada demográfica para mejorar la atención en las aulas, no para recortar plantillas. Reclaman reducir ratios en todas las etapas, reforzar el personal de orientación y apoyo, recuperar el horario lectivo anterior a los recortes, mejorar salarios, reducir carga administrativa y actualizar los catálogos de Infantil y Primaria. La protesta de abril llegó, además, después de que Educación cerrase un acuerdo con CC.OO., UGT, ANPE y CSIF para recuperar las 18 horas lectivas en Secundaria desde el curso 2026/27 y aplicar una bajada de ratios en ESO y Bachillerato de forma progresiva hasta 2028, un pacto que CIG y STEG consideran insuficiente.
Más allá del aula
La conflictividad no es solo cosa del profesorado. El 2 de octubre, el Sindicato de Estudantes convocó huelga en Galicia en apoyo a Palestina, con protestas en A Coruña, Ferrol y Vigo. El 15 de octubre, volvió a llamar a parar en institutos y universidades dentro de la jornada de movilización por Gaza. El 28 de octubre, el alumnado salió a la calle contra el acoso escolar tras el suicidio de Sandra Peña, con manifestaciones en varias ciudades gallegas y una demanda concreta: más recursos, psicólogos, educadores sociales e integradores en los centros.
En marzo y abril llegó otra tanda de movilizaciones estudiantiles. El 6 de marzo, el Sindicato de Estudiantes y Libres y Combativas convocaron una huelga feminista en ESO, Bachillerato, FP y Universidad. El 15 de abril, Erguer. Estudantes da Galiza llevó a las calles de las siete ciudades gallegas una protesta contra lo que define como una “privatización planificada” del sistema educativo, con críticas a la expansión de la universidad privada, la situación de la FP, la falta de inversión y las dificultades de acceso a la enseñanza superior por el coste de la vivienda y del transporte.
La Consellería de Educación y los sindicatos siempre discrepan en las cifras de seguimiento del paro. La Xunta tira a la baja y los sindicatos van al alza. El titular de Educación, Román Rodríguez, es especialmente crítico con el principal fuerza sindical en la enseñanza gallega, la CIG. Acusa a la formación nacionalista de impulsar una estrategia de confrontación. Tras el primer paro, Educación cifró el seguimiento en el 14,8%, frente al más del 60% que defendían los convocantes. En abril, Rodríguez volvió a hablar de una estrategia política y situó el seguimiento entre el 10% y el 14%, mientras defendía que Galicia tiene motivos para estar orgullosa de su enseñanza pública y que el Gobierno gallego ya ha puesto sobre la mesa mejoras pactadas con otros sindicatos.
La lectura sindical es la opuesta: sostienen que la Consellería solo se mueve bajo presión y que el acuerdo alcanzado con parte de la mesa sectorial deja fuera demandas centrales, sobre todo en Primaria, atención a la diversidad y recuperación salarial.
El alumnado, por su parte, ha conectado sus protestas con debates que van más allá del aula: Palestina, salud mental, violencia machista, acoso escolar, defensa del gallego, FP, universidad privada y acceso a los estudios superiores.
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