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¿Qué aves corren riesgo de desaparecer de los montes gallegos tras el abandono rural?

Cinco especies de aves, incluyendo la collalba rubia (pedreiro rubio en gallego) y el alcaudón (picanzo), sufren un descenso poblacional significativo en Europa y Galicia

Actividad organizada por ornitólogos, de anillamiento de martín pescador común (Alcedo atthis), que en gallego se llama picapeixe.

Actividad organizada por ornitólogos, de anillamiento de martín pescador común (Alcedo atthis), que en gallego se llama picapeixe. / GONZALO NUNEZ

Elena Ocampo

Elena Ocampo

Vigo

El proyecto gallego «Galifire» nace para pasar de la sospecha de cómo responden las poblaciones estivales de aves a los bosques arrasados por los megaincendios, al dato. El proyecto se basa en estaciones de escucha: durante cinco minutos, las voluntarios participantes registrarán todas las aves vistas u oídas en un radio de 100 metros. Los muestreos se repetirán anualmente para construir una serie temporal que permita saber cómo responden las especies tras el fuego y cómo evoluciona la recuperación ecológica.

Pero la advertencia encaja con una señal que llega desde Europa. Un estudio publicado esta semana en Conservation Biology, liderado por el CTFC, el CREAF y el Institut Català d’Ornitologia, con participación del CSIC, analizó 43 especies de aves agrarias y concluyó que el 77 % redujo su presencia durante la última década.

Galicia no aparece desglosada como unidad propia, pero sí integrada en la cartografía europea dentro de la región amplia denominada «southwestern». El trabajo permite hablar de una tendencia negativa, aunque no cuantificar una pérdida gallega específica. El resultado continental es contundente: 33 especies redujeron su distribución, nueve aumentaron y una permaneció estable.

Entre las especies bajo el foco aparecen cinco nombres con una señal de alarma, que también se repiten en Galicia con «un descenso poblacional significativo», según el investigador de Galifire, Adrián Regos estarían collalba rubia (Oenanthe hispanica), alcaudón común (Lanius senator), tórtola europea (Streptopelia turtur), pardillo común (Linaria cannabina) y alcaudón real (Lanius meridionalis). En Galicia, sus nombres populares —pedreiro rubio, picanzo de cabeza rubia, rola brava o rula brava, liñaceiro de bico escuro y picanzo real— remiten a un paisaje que ya no puede darse por sentado. Sus descensos van del 2,24 % al 1,67 %. No son porcentajes gallegos, pero sí una pista de contexto para interpretar qué puede estar ocurriendo en territorios donde el fuego se superpone al abandono rural y al cierre del paisaje.

¿Cuáles «cantan»?

El caso de la collalba rubia resulta especialmente expresivo. Es un ave de espacios abiertos, secos, con matorral o arbolado disperso. Su canto es sonoro, rápido, áspero por momentos, con trinos agudos. Si el monte se cierra, si el fuego arrasa los claros y si después no se recupera un mosaico de hábitats, puede perder lugares donde criar y alimentarse.

El alcaudón común, o picanzo de cabeza rubia, tampoco es un gran cantor melódico, pero sí una presencia reconocible: silbidos, trinos, notas ásperas, imitaciones y chasquidos de alarma. Necesita estructuras dispersas, posaderos, bordes, claros... ese tipo de paisaje intermedio que desaparece cuando el abandono homogeneiza el territorio o cuando los incendios dejan superficies empobrecidas.

La tórtola europea, la rola brava, aporta otro sonido: el arrullo. Ese que forma parte de la memoria acústica de muchos paisajes agrarios. Su declive europeo ya había encendido alarmas antes de este estudio. En el nuevo trabajo, aparece como una de las especies cuya evolución debe seguirse a escala local para comprobar si las medidas de gestión funcionan o si vuelve a caer.

El pardillo común, o liñaceiro de bico escuro, es quizá el cantor más evidente de la lista. El macho combina gorjeos y chirridos en una secuencia viva y reconocible. Su riesgo no se entiende solo en clave forestal, sino agraria: menos semillas, menos lindes, menos matorral bajo y menos heterogeneidad significan menos oportunidades para una especie asociada a espacios abiertos.

El alcaudón real, el picanzo real, emite notas metálicas, potentes y variadas, según los expertos. La especie pierde presencia de forma destacada en amplias zonas.

La clave será sostener el seguimiento. Una primavera permite fotografiar el daño; varios años permiten entender si el monte se recupera, se empobrece o cambia de comunidad. Si desaparecen las aves de medios abiertos, si vuelven antes las insectívoras que las granívoras, si las especies de matorral alcanzan picos temporales o si algunas zonas quedan silenciosas durante años, cada escucha ayudará a decidir cómo restaurar.

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