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Asistencias por accidente

Pontevedra, sexta provincia de España donde más pagan los seguros en servicios sanitarios a víctimas de tráfico

La alta movilidad, el elevado número de motocicletas y la concentración de siniestros en vías de alta capacidad, posible factor decisivo

Casi triplica la factura de A Coruña en atención a víctimas de tráfico, sumando 45.386 en 2025 y con un claro protagonismo de la red privada, en el 63% de las derivaciones

Simulacro de un accidente que involucró a un turismo y una moto.

Simulacro de un accidente que involucró a un turismo y una moto. / BRAIS LORENZO

Elena Ocampo

Elena Ocampo

Vigo

Pontevedra se coloca en la primera línea nacional del gasto sanitario derivado de los accidentes de tráfico. La provincia absorbió en 2025 el 4,3% de todos los pagos del seguro por asistencia a víctimas en España, lo que equivale a 18,53 millones de euros. Ese volumen la sitúa en el grupo de cabeza del estado y, en la práctica, compartiendo el sexto escalón con Cádiz y solo por detrás de Barcelona, Madrid, Sevilla, Málaga y Murcia.

La comparación interna en Galicia es aún más llamativa: la factura en Pontevedra casi triplica la de A Coruña, que se queda en 6,47 millones. Y el contraste no se limita al dinero. Pontevedra suma 45.386 atenciones, frente a las 9.754 de A Coruña, las 2.509 de Lugo y las 2.034 de Ourense, según los datos recopilados por la unión de aseguradoras UNESPA a partir de la base de datos de los convenios de asistencia sanitaria.

Galicia representa en conjunto el 6,7% del gasto nacional en asistencia sanitaria a víctimas de tráfico. Aplicado a los 431 millones de euros que movió este sistema en España, la comunidad ronda los 28,9 millones. Pero el dato más potente está en el reparto interno: casi dos de cada tres euros del gasto gallego salen de Pontevedra. Hay, además, un claro protagonismo de la red privada en la provincia. Mientras, en A Coruña, Lugo y Ourense, el peso de la atención recae sobre todo en la sanidad pública.

Peso desigual de la atención pública

Y ahí aparece una de las claves del mapa gallego. En el conjunto de la comunidad, el reparto del gasto sale ligeramente inclinado hacia lo público, con algo más de la mitad del total. Pero esa foto cambia mucho según la provincia. En Pontevedra, el 63,3% del desembolso acaba en centros privados y el 36,7% en públicos. En cambio, A Coruña descarga casi el 70% del coste en la red pública; en Lugo, el porcentaje público sube al 88,3%, y en Ourense alcanza el 97,5%.

En España, el seguro privado se hace cargo de los tratamientos médicos que necesiten las víctimas de tráfico, desde el traslado inicial hasta la recuperación y, en los casos con secuelas, también del gasto médico futuro. Esta atención se sufraga tanto si se realiza en centros públicos como en privados. Y estas prestaciones son posibles gracias a los convenios de colaboración existentes entre las aseguradoras, el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) y los proveedores sanitarios.

El sistema de cómputo (CAS) de los convenios sanitarios del seguro no cuenta accidentes, sino expedientes y actos asistenciales. Y ahí está una parte importante de la explicación. Un solo siniestro puede generar varias actuaciones: urgencias, consultas, pruebas, revisiones o estancias hospitalarias. De hecho, las consultas médicas representan el 52% de los expedientes en general, mientras las urgencias y primeras asistencias suman otro 40%. Es decir, un mismo accidente puede multiplicarse en varios registros y varias facturas.

Eso ayuda a entender por qué la distancia con A Coruña parece demasiado grande para explicarla solo por la siniestralidad. En el verano de 2025, el 061 registró 594 accidentes en Pontevedra y 511 en A Coruña, una diferencia del 16%, muy lejos de la brecha de 4,7 a 1 que aparece en las atenciones del sistema CAS. Hay, además, una explicación territorial plausible. Pontevedra soporta una movilidad diaria muy intensa. Según la DGT, la provincia tiene 799 vehículos por cada 1.000 habitantes, por encima de A Coruña, con 744, y también por encima de Valencia, con 655.

Factor motocicleta

A eso se suma el peso de la AP-9, con una intensidad media diaria de 26.505 vehículos en 2024, además de sus tramos gratuitos y accesos metropolitanos. En una provincia tan expuesta a desplazamientos urbanos y periurbanos, el sistema puede acabar generando más expedientes sanitarios aunque la mortalidad no sea necesariamente la más alta. A eso se añade una siniestralidad muy concentrada en corredores de alta movilidad, sobre todo en el entorno de Vigo y su área, con vías como la A-55, la PO-552, la N-550, la AP-9 o la VG-20 entre las más expuestas.

También pesa el tipo de vehículo. Pontevedra contabiliza 90.798 motocicletas, claramente por encima de las 68.438 de A Coruña, pese a que la provincia coruñesa tiene más parque total. Y la moto sigue siendo un factor especialmente delicado en seguridad vial. La DGT recuerda que las motocicletas estuvieron implicadas en una parte muy relevante de los siniestros con víctimas en 2024 y generaron miles de heridos hospitalizados. En un territorio como el eje Vigo-sur, donde la presencia de moto y ciclomotor es alta, ese patrón puede traducirse en más lesiones, más seguimiento médico y más coste asistencial.

La red sanitaria es la tercera pieza del puzle. El informe ya apunta a ello al mostrar que Pontevedra depende mucho más de la privada que el resto de Galicia. Y esa foto encaja con la operativa diaria: el 061 puede derivar heridos por accidente a hospitales privados con convenio con las aseguradoras, como Vithas Fátima, Ribera Povisa, Domínguez o Concheiro, en función de la gravedad del paciente y del circuito asistencial disponible. Como el sistema CAS mide pagos sanitarios y episodios asistenciales, y no solo accidentes, el reparto entre pública y privada puede alterar de forma importante el resultado provincial.

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