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Salud

Cuatro amputaciones a la semana: Galicia, segunda comunidad con mayor tasa del país

La incidencia en la comunidad subió casi un 30% en cinco años, uno de los mayores aumentos del país, mientras España supera las 25.000 amputaciones anuales

Una persona con una prótesis de pierna.

Una persona con una prótesis de pierna. / EFE

Santiago

En 2023, en Galicia se realizaron alrededor de 216 amputaciones. Unas cuatro a la semana, lo que situó a la comunidad como la segunda con mayor tasa de amputaciones de todo el país, solo por detrás de Asturias. Pero más allá de la posición en el ránking, los datos revelan una tendencia más preocupante: entre 2018 y 2023, esa tasa creció un 29%, pasando de 0,62 a 0,80 por cada 10.000 habitantes, siendo, junto a Murcia, los únicos incrementos estadísticamente significativos.

Así lo refleja un estudio observacional publicado en la revista Rehabilitación (Elsevier) que analiza la evolución de las amputaciones en España entre 2016 y 2023 a partir de los datos del Conjunto Mínimo Básico de Datos hospitalarios del Ministerio de Sanidad y de las estimaciones poblacionales del Instituto Nacional de Estadística. El trabajo, firmado por investigadores de la Universidade de Vigo y publicado el pasado mes de marzo, ofrece la panorámica más reciente y sistemática sobre este problema de salud pública en el país.

En España: casi 70 al día

En el conjunto del país, en los ocho años analizados las amputaciones aumentaron en un 42%, pasando de algo más de 17.600 en 2016 a 25.000 en 2023. Esto equivale a unas 480 amputaciones a la semana o casi 70 al día. En más del 80% de los casos, el procedimiento afectó a los miembros inferiores. 

El aumento, en todo caso, no fue generalizado: mientras que las amputaciones mayores (que afectan por encima de la muñeca o el tobillo) tan solo se incrementaron un 13,7%; las menores (como los dedos) lo hicieron un 54%. Este aumento fue constante todos los años excepto en la pandemia, cuando hubo unas 2.000 amputaciones menos con respecto al año previo, recuperándose la tendencia al alza en 2021.

Así, según los datos disponibles por comunidades, en 2023 Galicia fue la segunda comunidad con mayor incidencia de amputaciones, 0,80 por cada 10.000 habitantes, superada solo por Asturias (0,97) y por delante de Cantabria (0,76). En el lado opuesto, las comunidades con menor incidencia fueron Castilla-La Mancha (0,31), Navarra (0,35) y Extremadura (0,37). Además, Galicia fue, junto a Murcia, la comunidad con mayor incremento de esta tasa, del 29% y el 33% respectivamente. 

En este contexto, los autores del estudio apuntan al envejecimiento poblacional como el principal factor de los datos gallegos, siendo una de las autonomías con mayor proporción de mayores de 65 años, precisamente el grupo de edad donde la incidencia es mayor: 15,67 casos por cada 10.000 habitantes en el conjunto del país, frente a los 0,74 de los menores de 44. La diabetes y la enfermedad arterial periférica —cuya prevalencia crece con la edad— son las principales causas de amputación no traumática, la más frecuente en países desarrollados.

En cuanto a Murcia, los autores destacan la necesidad de realizar más estudios, ya que es la segunda comunidad con menor envejecimiento de España, para identificar los factores clínicos, sociales o relacionados con la atención sanitaria que puedan explicar esta tendencia. 

Más amputaciones en hombres, más mortalidad intrahospitalaria en mujeres

Por su parte, el estudio también analiza el perfil del paciente, que muestra claras diferencias según el género: en 2023 se registraron 3,7 amputaciones en hombres por cada una en mujeres, una brecha que no ha hecho más que ampliarse desde 2016. Sin embargo, el estudio detecta una aparente paradoja: la mortalidad intrahospitalaria fue más alta en mujeres a lo largo de todo el período analizado. Los investigadores señalan que esta disparidad podría deberse a la mayor edad media de las mujeres en el momento de la intervención, a diferencias clínicas, o incluso a un abordaje terapéutico no equitativo entre sexos, y reclaman investigación futura al respecto. 

Más allá de las cifras, los autores también recuerdan que una amputación tiene consecuencias que van mucho más allá de la pérdida física. Entre el 18% y el 31% de los pacientes desarrollan depresión o ansiedad, y el coste económico es sustancial: en España, la hospitalización de un diabético que requiere amputación cuesta más del doble que la de uno tratado sin ese procedimiento. Concluyen, por lo tanto, que los datos justifican reforzar las estrategias de prevención y optimizar la planificación sanitaria, especialmente en los grupos más vulnerables.

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