Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El Grupo Pérez Rumbao, sobre la acreditación de competencias profesionales: «Es importante para la empresa, pero sobre todo para los trabajadores»

Más de 300 trabajadores de la empresa se han beneficiado de este programa: «Si alguien quiere estudiar, nuestro deber es facilitárselo»

Manuel Rodríguez, uno de los empleados beneficiados del proceso.

Manuel Rodríguez, uno de los empleados beneficiados del proceso. / Alba Villar

Santiago

El proceso de acreditación de competencias profesionales no solo tiene impacto en la trayectoria de los trabajadores, sino también en las empresas. En el caso del grupo Pérez Rumbao, el programa se impulsa de forma interna para facilitar que los empleados puedan certificar oficialmente los conocimientos que han adquirido a lo largo de su vida laboral y completar después su formación académica.

Antonio Domingo Tudó, responsable de Recursos Humanos del grupo Pérez Rumbao, explica que el sistema permite a los trabajadores obtener primero una acreditación profesional y, a partir de ahí, completar los estudios que les faltan para obtener una titulación de Formación Profesional. «Con esto, primero obtienen una certificación laboral, los certificados de profesionalidad, que luego pueden pasar a académica" completando los módulos restantes del ciclo. En este sentido, explica, para la empresa es importante, pero lo es más para el trabajador, que si se va de la empresa, es quien se lleva la certificación.

El proceso, explica, siempre es voluntario, y la empresa ofrece apoyo administrativo durante todo el procedimiento. «Nosotros anunciamos las convocatorias, y la gente que quiere se presenta». Y hasta ahora, señala, ha sido un «éxito», porque en un grupo con 2.000 empleados en la actualidad, ya se han sacado las acreditaciones de competencias profesionales 339 personas. «Esta acreditación es muy interesante», resume, enfocada a personas con experiencias laborales a veces muy extensas, pero sin una titulación que reconozca oficialmente esos conocimientos.

Desde la empresa, explica, intentan facilitar todo el proceso a los trabajadores que deciden dar el paso de volver a estudiar. «Nosotros, desde la empresa, les damos todas las facilidades, porque al que estudia hay que facilitárselo todo», incluso cuando los empleados tienen que hacer la Enseñanza Secundaria para Adultos para, después, poder sacarse el ciclo. «No es un tema de costes, es sobre todo de esfuerzo personal. Si alguien de cuarenta años dejó de estudiar a los 15 y quiere estudiar la ESA, mi deber es facilitárselo».

Para la empresa, asegura, «a lo mejor no hay un beneficio económico directo, pero sí uno empresarial, con una plantilla más formada y con más competencias. Y eso se nota en la atención al cliente».

En el grupo, añade, el programa se aprovecha en todas sus áreas, desde la rama de administración a la de mecánica, pasando por contabilidad, comercial o logística. Sobre la idoneidad de este programa, reconoce que cuando lo conoció, pensó que por qué no se había inventado antes. «Es algo muy obvio, que una persona que no haya podido estudiar pero lleva 15 años trabajando pueda acreditar esa competencia profesional. Pero claro, había que montar el sistema, y con este programa se consigue», celebra.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents