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¿Cómo se reparte el dinero entre los partidos del Parlamento gallego?

La cantidad que reciben las formaciones políticas con representación en la Cámara depende directamente de los resultados electorales

Sesión de control en el Parlamento de Galicia.

Sesión de control en el Parlamento de Galicia. / Xoan Álvarez

Santiago

Cada año, los partidos políticos con representación en el Parlamento gallego reciben una subvención no condicionada para cubrir los costes de funcionamiento, como el pago de materiales, estudios, asesores o personal, por ejemplo. La cuantía corre a cargo de los presupuestos de la Xunta, y durante las dos últimas legislaturas ha sido de dos millones de euros. Este dinero no se reparte de forma arbitraria: sigue un sistema fijado por ley que depende de forma directa de los resultados electorales.

La normativa que regula estas subvenciones —la Ley 9/2015, de 7 de agosto, de financiación de las formaciones políticas y de las fundaciones y entidades vinculadas o dependientes de ellas— estipula que el dinero se reparte atendiendo a dos criterios. Por un lado, el 40% del total se asigna en función de los diputados que ha conseguido cada partido en la Cámara. Por el otro, el 60% restante depende del número de votos de cada formación en los comicios electorales.

Este sistema es importante porque el número de votos y el número de escaños no siempre coinciden. En las elecciones autonómicas, los escaños se reparten por provincias, por lo que el peso de cada voto puede variar según el territorio en el que se emita. Esto hace que un partido pueda tener un porcentaje de votos y un porcentaje de escaños diferente, motivo por el cual la ley tiene en cuenta ambos criterios.

Los cambios reales se notan a partir del año siguiente

Según refleja la legislación, las subvenciones se abonan mensualmente, y en los años en los que se celebran elecciones, el reparto se calcula de forma proporcional: hasta la fecha de los comicios se tiene en cuenta el resultado de las elecciones anteriores, y a partir de ese momento se aplica el nuevo reparto. Por eso, los cambios suelen notarse parcialmente el año electoral y completamente al año siguiente.

Estas ayudas no están destinadas a financiar campañas electorales. Su objetivo es cubrir los gastos de funcionamiento ordinario de los partidos políticos, como personal, material o actividad política y parlamentaria. Las campañas electorales, en cambio, se financian con otro tipo de subvenciones diferentes.

En resumen, el sistema de reparto de las subvenciones para las formaciones políticas con representación en la Cámara funciona como una regla matemática, y el dinero público que reciben los partidos depende directamente de los escaños y los votos que obtienen en las elecciones autonómicas. Por eso, los cambios en la financiación pública reflejan directamente los resultados que cada partido obtiene en las urnas.

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