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Galicia, epicentro de los incendios en 2025 con 118.966 hectáreas arrasadas: la UE exige más prevención para evitar otra tragedia

Bruselas publica un avance de su informe sobre los grandes fuegos forestales del año pasado y advierte que ya no basta con activar el dispositivo de extinción en junio. También pide prepararse para «grandes incendios encandenados» y anticiparse en caso de fenómenos climáticos extremos

Brigadistas luchando contra un incendio forestal en Galicia el pasado verano.

Brigadistas luchando contra un incendio forestal en Galicia el pasado verano. / Brais Lorenzo

Galicia acabó 2025 convertida en uno de los grandes símbolos de la devastación del fuego en el sur de Europa. El avance del informe anual del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, que acaba de publicar el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, coloca a la comunidad en el corazón de la peor campaña española registrada desde Bruselas: cinco de los diez mayores incendios del año en España se localizaron en territorio gallego, entre ellos uno de 37.179 hectáreas, ya el tercero más grande de toda la serie histórica del sistema europeo en el país.

La magnitud del golpe cambia todavía más de escala cuando se mira el balance autonómico. Según la cifra trasladada por la Xunta en noviembre, Galicia acumuló 118.966 hectáreas quemadas en 2025. La estadística anual del IGE, alimentada con datos de la Consellería do Medio Rural y actualizada el 30 de marzo de 2026, sitúa en 1.475 el número de incendios registrados ese año.

El informe europeo describe un verano que se desbocó en agosto. España cerró 2025 con 1.359 incendios y 401.266 hectáreas arrasadas, cuatro veces la media de los últimos quince años, y con el 85 % del daño concentrado en ese mes. El Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, por sus siglas en inglés), sitúa a Galicia y Castilla y León como los dos grandes epicentros de los megaincendios, dentro de una oleada que golpeó con especial dureza al noroeste peninsular durante las tres primeras semanas de agosto. En ese corto intervalo se registraron 22 fuegos casi simultáneos de más de 5.000 hectáreas, con 460.585 hectáreas calcinadas y un fuerte impacto en espacios protegidos.

Las recetas de Bruselas y Santiago

La advertencia de Bruselas va más allá del balance. El informe no presenta un decálogo cerrado, pero sí deja claras las claves para evitar que una tragedia semejante se repita. En Galicia llevamos años escuchándolas y en mayor o menor medida aplicándolas: anticiparse a campañas que arrancan antes, reforzar la vigilancia y la capacidad de respuesta en los episodios de calor extremo y concentrar la prevención en los territorios más expuestos. El propio sistema EFFIS está concebido para eso, con mapas diarios de peligro, seguimiento casi en tiempo real y previsiones con varios días de antelación.

El informe europeo deja un mensaje nítido: la lucha contra los grandes incendios ya no puede plantearse solo como una respuesta de verano, sino como una estrategia de anticipación durante todo el año. El documento constata que en 2025 la Unión Europea registró 1.079.538 hectáreas quemadas, el peor dato desde que existe el sistema EFFIS, y que además un 39 % de esa superficie arrasada correspondió a espacios Natura 2000.

«Activar el dispositivo en junio ya no basta»

La principal «receta» que se desprende del análisis es adelantar la prevención. El propio informe subraya que la campaña comenzó antes de lo habitual, con más de 100.000 hectáreas ya calcinadas en la UE al cierre de marzo, y que después enlazó con un verano marcado por grandes incendios en varios países mediterráneos. La conclusión implícita es clara: esperar a junio o julio para activar todos los dispositivos ya no basta.

Clima extremo, máximo riesgo

La segunda lección apunta directamente al clima extremo. Bruselas destaca que varias olas de calor golpearon el Mediterráneo en 2025 y que la más severa, durante las tres primeras semanas de agosto en el Mediterráneo occidental, desencadenó incendios que arrasaron 561.322 hectáreas, el 52 % de toda la superficie quemada en la UE. Traducido a términos de gestión, el informe deja claro que los episodios de calor intenso deben tratarse como ventanas de máximo riesgo, con refuerzo previo de vigilancia, medios y restricciones en el monte.

Prepararse para grandes incendios encandenados

Hay una tercera advertencia especialmente relevante para España y el noroeste peninsular. El informe señala que en apenas tres semanas de agosto se produjeron en el noroeste ibérico 22 incendios casi simultáneos de más de 5.000 hectáreas, que calcinaron 460.585 hectáreas y afectaron además a 140.291 hectáreas de espacios Natura 2000. La enseñanza que deja este episodio es que las administraciones deben prepararse no para fuegos aislados, sino para oleadas de grandes incendios encadenados, capaces de desbordar cualquier respuesta si no existe planificación previa.

Proteger sobre todo el territorio más valioso

Otra de las claves que deja el documento es la necesidad de proteger mejor el territorio más valioso desde el punto de vista ambiental. El récord de superficie quemada en Natura 2000 demuestra que ya no basta con apagar; también hay que priorizar la defensa preventiva de las áreas ecológicamente más sensibles, porque los grandes incendios están golpeando de lleno a espacios protegidos.

Ese diagnóstico encaja con el propio Pladiga gallego. La Xunta fija como función básica del plan prever la estructura y los procedimientos para la prevención, detección, extinción e investigación; reducir al máximo las consecuencias ecológicas, económicas y sociales de los incendios; y apoyarse en la regulación del uso del fuego, la educación ambiental, los sistemas de alerta preventiva, la silvicultura preventiva, la mejora de infraestructuras de defensa y la gestión forestal. El documento insiste además en que la detección rápida, la vigilancia continuada y la investigación deben servir tanto para sofocar antes los fuegos como para disuadir negligencias e incendios intencionados.

La lectura conjunta de ambos documentos deja una conclusión incómoda: Galicia no fue solo una víctima más del verano negro de 2025, sino uno de sus grandes epicentros. Y la receta que emerge, desde Bruselas hasta San Caetano, no pasa solo por apagar mejor, sino por llegar antes: vigilar más, detectar antes, gestionar mejor el monte y blindar los días de riesgo extremo antes de que las llamas vuelvan a convertir agosto en una pesadilla.

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