El pino gana terreno al eucalipto en las cortas de madera en Galicia: plagas, incendios y precios por la guerra de Ucrania impulsan el cambio
El sector forestal observa un cambio de tendencia en 2024: disminuye el eucalipto, aún hegemónico en los aprovechamientos forestales gallegos, y aumentan las coníferas debido a la enfermedad de las bandas en el norte, los fuegos y su revalorización

Trabajadores de Maderas Freire en O Morrazo, en la tala de un eucalipto de 30 metros. / SANTOS ALVAREZ
El pino vuelve a abrirse paso en el monte gallego. Tras años de hegemonía del eucalipto, 2024 dejó un giro en las cortas forestales: baja la madera de eucalipto y suben las coníferas, en un cambio de tendencia que el sector atribuye a una mezcla de urgencia sanitaria y oportunidad de mercado. La expansión de la enfermedad de las bandas en Lugo y A Coruña obligó a adelantar aprovechamientos, los incendios volvieron a distorsionar la planificación forestal y la guerra de Ucrania elevó el precio de la madera de pino al reducir la competencia rusa. El resultado es un año en el que el pino gana peso no tanto por debilidad del eucalipto como por la suma de plagas, fuego y mercado.
Las cortas forestales registraron en Galicia en 2024 una inversión de tendencia en favor de las coníferas frente al eucalipto. Según la tabla por especies del Instituto Galego de Estatística (IGE), el volumen de eucalipto (Eucalyptus spp) bajó de 5,5 millones de metros cúbicos en 2023 a 5,1 millones en 2024, un descenso del 6,5%. Al mismo tiempo, las dos principales categorías de pino ganaron peso: Pinus pinaster pasó de 1,52 millones de metros cúbicos a 1,66 millones (se incrementó 9,4%) y Pinus radiata subió de 1,45 a 1,62 millones de metros cúbicos (creció 11,9%), mientras Pinus sylvestris se mantuvo prácticamente estable.
Ese viraje no apunta tanto, según el sector, a una debilidad estructural del eucalipto como a una suma de factores coyunturales que han empujado al alza las talas de coníferas. El responsable económico de la Asociación Forestal de Galicia, Daniel Rodríguez Cebreiro, sostiene que «es muy probable que se derive de la enfermedades de las bandas, una plaga en el pino que está haciendo cortar bastante más que lo que estaba previsto», sobre todo en el norte gallego y, en particular, en Lugo.
La enfermedad de las bandas está afectando especialmente al pino radiata o insigne, una especie concentrada en buena medida en A Coruña y Lugo. Según explica Rodríguez Cebreiro, eso está llevando a adelantar aprovechamientos en masas que no estaban llamadas a entrar todavía en corta: «están adelantando cortas en zonas donde a lo mejor no estaba previsto talar hasta dentro de 10 años». El efecto, añade, se deja notar mucho menos en el sur de Galicia, donde predomina más la especie pinaster y donde, por ahora, la afección por bandas no tiene la misma incidencia.
A esa presión sanitaria se suma el efecto que dejan los incendios sobre el mercado de la madera. El responsable de la Agrupación Forestal advierte de que los años de grandes fuegos «crean muchas distorsiones en la historia» de las cortas, porque obligan a movilizar madera antes de lo previsto y alteran la secuencia normal de aprovechamientos. En el caso del pino, además, ese impacto es mayor: una vez quemada, la madera pierde valor comercial con rapidez si no se saca a tiempo. «El pino se empieza a poner azul, la industria no lo quiere porque la madera pierde calidad. Con lo cual solo es útil para trituración, cuyo precio es muchísimo más bajo», resume.
El tercer vector que ayuda a explicar el repunte de las coníferas es el mercado. Rodríguez Cebreiro recuerda que la guerra de Ucrania y el bloqueo a la comercialización de productos rusos alteraron el comercio europeo de madera y favorecieron el precio del pino. «La guerra de Ucrania tuvo un impacto positivo entre comillas para el precio del pino porque Rusia era un exportador muy grande de madera de coníferas. Entonces ha subido el precio con lo cual se ha dinamizado el mercado», señala. Ese mejor escenario de precios pudo animar ventas que, en otro contexto, habrían esperado.
La propia lectura del sector es que el movimiento de 2024 debe interpretarse más como una fortaleza coyuntural del pino que como un desplome del eucalipto. «No es tanto una debilidad del eucalipto como una fortaleza o un momento oportuno para el pino», apunta Rodríguez Cebreiro. En su análisis, el consumo del eucalipto responde a una demanda industrial más homogénea y menos expuesta a sobresaltos, mientras que en el pino pesan mucho más los incendios, las plagas y las oscilaciones del mercado.
Ventana de mercado
Con todo, el sector llama a la cautela antes de convertir un solo ejercicio en tendencia estructural. El propio Rodríguez Cebreiro insiste en que el monte no funciona con la regularidad anual de otros cultivos y que las cortas están muy condicionadas por turnos largos. Por eso, más que ante un vuelco definitivo en el modelo forestal gallego, 2024 parece dibujar un año en el que el pino encontró una ventana de mercado y, al mismo tiempo, se vio forzado a salir antes de tiempo en muchas parcelas del norte.
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