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Galicia medirá el metano de los eructos y las flatulencias de las vacas

La digestión del ganado produce la mitad de los gases de efecto invernadero del sector agroalimentario y un 7% del total de la comunidad

Lo hará en el Centro de Invesigaciones Agrarias de de Mabegondo en el marco de un proyecto europeo de innovación a través de la robótica y la IA

Vacas lecheras en Silleda.

Vacas lecheras en Silleda. / Bernabé / Amanda Castro

N. Vázquez

Santiago

El metano de la digestión del ganado representa más de la mitad de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del sector agroganadero en Galicia, y cerca del 7% de todos los GEI de la comunidad. Lo producen todos los rumiantes, como las ovejas y las cabras y, especialmente, las vacas, a través de la digestión de sus alimentos. Y lejos de lo que se puede llegar a creer, su principal fuente son los eructos, a través de los que liberan el 95% de este gas, en contraste con el 5% que expulsan a través de sus flatulencias. Así, cada día, una vaca lechera gallega puede emitir metano equivalente a 8 kilos de CO2, una cantidad comparable a alrededor de dos tercios de las emisiones diarias de un turismo medio. Este gas es, a su vez, responsable del 20% del calentamiento global causado por emisiones de GEI relacionadas con la actividad humana. 

En este contexto, estando entre las diez primeras regiones europeas productoras de leche, Galicia se ha propuesto estudiar estas emisiones no solo para buscar formas de reducirlas y mitigar el cambio climático, sino también para mejorar la eficiencia de la producción ganadera. Y lo hace en el marco de uno de los principales proyectos europeos del sector, AgriFoodTEF, una red de centros de ensayo y experimentación que tiene por objetivo ayudar a las empresas públicas y privadas a validar sus soluciones innovadoras de robótica e inteligencia artificial para la agricultura y la alimentación a un coste muy reducido o gratuito. 

En el proyecto, que durará hasta finales del año que viene y cuenta con un presupuesto de 60 millones de euros, participan 9 países (Italia, Alemania, Francia, Polonia, Bélgica, Suecia, Austria y España), y Galicia forma parte desde 2023 en el nodo español a través de un consorcio entre la Axencia Galega de Calidade Alimentaria y Gradiant. 

Gracias a este programa, la Xunta instalará un equipo de medición de metano en vivo, valorado en 181.500 euros con IVA y financiado por la Unión Europea y el Ministerio de Agricultura para saber con exactitud hasta qué punto contribuyen las vacas al calentamiento global, respondiendo así a una «inquietud» tanto del sector como de la Administración autonómica, según explica a este diario el jefe del área de formación, innovación e investigación agraria, Manuel Luaces.

Este aparejo, cuya licitación acaba de publicarse, se pondrá en uno de los establos del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo, donde las instalaciones están específicamente diseñadas para realizar ensayos y proyectos de investigaciones, de modo que «podremos controlar la ración que se está suministrando a las vacas y correlacionar con la producción de gases», explica.

¿Cómo se genera?

El metano se produce durante la digestión y, más concretamente, durante el proceso de fermentación entérica, en el rumen, una de las cuatro cavidades del estómago de los rumiantes. Cuando comen, apenas mastican completamente los vegetales, que pasan a esa cavidad, donde fermentan gracias a microorganismos y generan metano, que después el animal expulsa principalmente al eructar.

Disponer de estos datos va a permitir «prestar servicios para validar los sistemas que se están poniendo en marcha por parte de las distintas empresas públicas o privadas a nivel de la robótica, inteligencia artificial y nuevas tecnologías», explica Luaces. Como se recogerá una gran cantidad de datos, estos se podrán poner a disposición para servir de testeo y calibrar los aparejos para que tengan los mínimos errores en la medición.

Tal y como indica, es muy importante conocer en detalle estas emisiones para, por ejemplo, modificar la alimentación con elementos naturales o aditivos que ayuden a disminuir la fermentación, incrementando también la producción. «Las posibilidades son casi infinitas en el ámbito agroganadero», y «estos equipos nos van a ayudar a ampliar todavía más los servicios que pretendemos dar al ecosistema». El objetivo es claro: medir con precisión el metano que generan las vacas para poder reducirlo y trasladar ese conocimiento a las granjas.

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