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Salud mental

A prevenir el suicidio también se aprende

La Xunta, reconocida por su labor a través del programa YAM, que se aplica a la educación

Sesión del programa YAM en Vilagarcía.

Sesión del programa YAM en Vilagarcía. / Noé Parga

Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

En Galicia más de 300 escolares están siendo monitorizados por sus docentes y por el 061 por riesgo de suicidio y es también en las aulas, donde el alumnado recibe buena parte de los conocimientos y destrezas para convertirse en el ciudadano del mañana, donde actúa la Administración a través de otro frente: el de la prevención con programas como YAM, mediante el que apuesta por el cuidado de la salud mental de la población actuando en 173 centros educativos en los que se imparte ESO, con más de 12.000 estudiantes beneficiados.

Esa labor ha merecido ahora el reconocimiento de la Unidad Administradora del FSE, dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social, como “actuación más destacada en el ámbito de la innovación social”. De ello ha informado este jueves la Consellería de Sanidade, que indica que el galardón fue recogido en Bilbao por representantes de la Subdirección Xeral de Saúde Mental del Servizo Galego de Saúde y de la Dirección Xeral de Cohesión e Fondos Europeos de la Consellería de Facenda.

Debate con instructor y "helper"

Las sesiones del programa YAM (las siglas en inglés de “Youth Aware of Mental Health” (juventud consciente de la salud mental), en el que actúan mano a mano las Consellerías de Educación y de Sanidade, se dirigen en la actualidad al alumnado de 3º de ESO. En esos talleres, los estudiantes aprenden y debaten sobre salud mental a partir de una metodología que nació en el Instituto Karolinska de Suecia, entidad que forma a los instructores, y que también se aplica en otros territorios.

La labor de los instructores se complementa con un programa de voluntariado social para que reciban apoyo en el aula de un ayudante denominado Helper, entrenado para mantener en las clases un ambiente que permita desarrollar el programa y facilitar la participación del alumnado y que además presta atención a las reacciones de los estudiantes para poder avisar al instructor si fuese necesaria una atención individual, como explican desde el Gobierno gallego en un comunicado.

Según indican los promotores del programa, que exige un consentimiento para la participación, este se ha mostrado «eficaz para reducir los nuevos casos de intentos de suicidio y la ideación suicida en torno a la mitad en adolescentes sin problemas de salud mental en el momento de la intervención.

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