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Bajas temperaturas

Galicia concentra una sexta parte de las muertes asociadas al frío este invierno: 193

Es la segunda comunidad más golpeada por los fallecimientos atribuibles a la temperatura estimados por el sistema MoMo, un total de 1.234 en España

Una persona pasea con un paraguas por Pedrafita do Cebreiro a principios de enero de este año.

Una persona pasea con un paraguas por Pedrafita do Cebreiro a principios de enero de este año. / Carlos Castro / EP

Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Ahora que la primavera asoma por la puerta, de los últimos meses los gallegos recordarán, sobre todo, la sucesión de borrascas de alto impacto que obligaron a vivir con el paraguas colgado del brazo. El invierno meteorológico experimentado por la comunidad fue el más húmedo del último cuarto de siglo. Aunque no fue precisamente uno de los más fríos, dado que la temperatura media fue de 9,1 grados, seis décimas por encima del valor climático de referencia, el carrusel de frentes atlánticos que llegó, sobre todo en enero, dejó nieve e incluso restricciones al transporte pesado, con alertas de la Xunta recomendando evitar que las personas mayores saliesen al exterior.

Los mayores y personas con patologías crónicas figuran entre los colectivos más vulnerables a la temperatura y así lo reflejan los datos del Sistema de Monitorización MoMo, que vigila a diario la mortalidad por todas las causas, y la atribuible a excesos o defectos de temperatura. Los datos que maneja la herramienta del Instituto Carlos III para la estación invernal, que arranca en sus cálculos el 1 de diciembre, estiman en 193 las defunciones atribuibles al frío en Galicia. Más de una tercera parte tendrían 85 o más años y seis de cada diez más de 65.

Los decesos se concentran en enero

Si bien la cifra total de víctimas mortales atribuibles al frío es inferior a las 217 estimadas por el MoMo en el mismo período de la temporada invernal previa, la de 2024-25, la comunidad gallega es la segunda más afectada por los efectos extremos de la temperatura, al concentrar uno de cada seis de los 1.234 estimados para España. Solo Andalucía, donde el sistema calcula 237 fallecidos, presenta peores cifras.

La mayor parte de los decesos se concentrarían en enero, mes durante el que las borrascas solo dieron a los gallegos tres días de tregua, con 92 muertes atribuibles a las bajas temperaturas; seguido por diciembre, con 77.

Mantener el hogar a una temperatura adecuada resulta un lujo para muchos hogares. Según los últimos datos publicados por Cáritas en su informe FOESSA 2025 para Galicia, hasta un 16,6 por ciento de la población asegura que no puede permitirse ese esfuerzo, un porcentaje que triplicaría al que manifestaba esa carencia en 2018, cuando se situaba en un 4,8%, según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE recogidos por la entidad. A pesar de que el indicador sumaría una décima más en los datos estatales (17,6%), el incremento a lo largo de ese período sería superior en la comunidad gallega.

Efectos sobre la salud

El Ministerio de Sanidad dispone de un plan de actuaciones preventivas ante las bajas temperaturas porque el frío tiene efectos sobre la salud. La Consellería de Sanidade se hace eco de dicho plan y recoge en su web cómo la exposición a bajas temperaturas «se asocia con la intensificación» de enfermedades en la población vulnerable a medio y largo plazo, a lo que se sumaría «la acción oportunista de los agentes infecciosos».

La Xunta reconoce que esa «influencia difusa» de las bajas temperaturas sobre la salud complica la aplicación de acciones preventivas concretas. Con todo, indica que se deben «tener en cuenta los efectos que pueden influir», entre ellos las condiciones de la vivienda, y señala como grupos de riesgo, además de mayores y pacientes con dolencias crónicas, embarazadas y recién nacidos, personas que trabajan al aire libre o «todas las personas sin hogar y que sufren pobreza o bajo estatus económico».

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