Perfil
Rosa Crujeiras, la matemática que reformula más de 500 años de historia de la USC
La catedrática de Estadística de Ribeira se convierte en la primera rectora de la Universidade de Santiago
Con un marcado perfil institucional, su programa reformista aspira a una USC feminista e investigadora

Rosa Crujeiras, este miércoles en la USC / Jesús Prieto

El nombre de Rosa Rosa María Crujeiras Casais (Ribeira, 1978) queda escrito en mayúsculas para siempre en la historia de la Universidade de Santiago (USC), tras convertirse este miércoles en la primera rectora en los más de 500 años de vida de la institución.
Como buena catedrática de Estadística, Rosa Crujeiras sabía que los números estaban de su parte. Si antes de la primera vuelta ya aparecía en la quiniela de potenciales rectoras, una vez pasado el primer filtro se convirtió en favorita absoluta al sillón de San Xerome. Y de echo, diseñó su campaña consciente de ese rol.
A Crujeiras le bastó mantener su hoja de ruta, conocedora de que a quien le tocaba remar contra las encuestas era a su contrincante, Maite Flores, obligada arriesgar más y a elevar el tono del debate en busca de algún efecto revulsivo. Y así fue, porque fue Flores quien más agitó la campaña. En ese contexto, el papel de la que ya es la nueva rectora era bastante más cómodo: repetir las cuatro o cinco ideas fuerza de su programa (sus posturas sobre vivienda, política de personal, Medicina, campus de Lugo...) y dar algún golpe de efecto con la presentación de su equipo, al sacar de la chistera nombres conocidos como el del cardiólogo José Ramón González Juanatey o el del exdiputado Juan Díaz Villoslada, que apunta a nuevo gerente de la USC.
Quizás uno de los aciertos de Crujeiras desde que se embarcó en esta carrera electoral fue su capacidad para mantener un perfil altamente institucional, algo muy acorde al puesto y que suele gustar en la universidad, un ecosistema donde no solo sobreviven, sino que todavía tienen peso, determinados códigos tradicionales. Crujeiras ofreció siempre una imagen sobria. Y lo que para algunos era una aspirante excesivamente aburrida o plana, pero para otros era sinónimo de seriedad y solvencia.
Eso sí: a ninguna de las dos candidatas se las puede acusar de haber pasado de puntillas por estas elecciones o de no haberlo dado todo, porque las agendas electorales estaban cargadas de sol a sol y de Santiago a Lugo. Eso confirma que detrás de la nueva rectora también hay capacidad de trabajo, condición indispensable para el cargo.

Rosa Crujeiras (Ribeira, 1978) / Jesús Prieto
Línea reformista y feminista
Vinculada a una línea más reformista que continuista con respecto a la actual dirección de la USC, Rosa Crujeiras estuvo arropada en este camino por dos exrectores de la rama de las ciencias, Juan Viaño y Senén Barro.
La matemática también supo aprovechar el gancho electoral de poder convertirse en la primera rectora de la historia de la USC para enarbolar la bandera del feminismo, aunque es un mensaje que no responde al oportunismo de la campaña sino que siempre estuvo presente en su argumentario profesional y público. "Quiero una universidad feminista y libre de violencias", llegó a decir en su carta de presentación al Rectorado.
Por su condición de madre de dos hijos, de 8 y 6 años, que tuvo que compaginar con su carrera docente e investigadora conoce a la perfección las dificultades a las que se enfrentan las mujeres en su día a día para conciliar, y como el propio sistema las penaliza frente a los hombres. Una realidad que se compromete a combatir desde el Rectorado.
Además, Crujeiras y su equipo manejaron con discreción cualquier contacto con el resto de candidaturas que no pasaron el corte de la primera vuelta, ya que no trascendieron pactos ni apoyos de cara a la segunda vuelta que hubiesen apuntalado todavía más esa condición de favorita.

La nueva rectora, con parte de su equipo / Jesús Prieto
Salitre y números
Nacida en la parroquia ribeirense de Artes hace 48 años en el seno de una familia marinera, Rosa Crujeiras sintió atracción por los números desde pequeña. Matemática vocacional, se licenció en la USC en 2001 y en 2007 se doctoró en Estadística e Investigación Operativa.
Tras una estancia en el exterior, inició su carrera docente en Santiago en 2009, abriendo una intensa etapa profesional en la que apostó fuerte por la investigación, lo que le permitió ganar terreno al frente de proyectos y organismos académicos que fueron labrando su perfil y situándola en el mapa.
Fue fue secretaria y vicedecana del Instituto de Matemáticas de la USC y es investigadora del grupo de Optimización, Decisión, Estadística y Modelos de Aplicaciones (Modestya). Además, integra la Comisión de Mujeres y Matemáticas de la Real Sociedad Matemática Española y comités científicos de otras universidades nacionales como Zaragoza o Navarra. Aunque quizás uno de los cargos que le ha dado más proyección haya sido el de directora científica del Centro de Investigación y Tecnología Matemática de Galicia (CITMAga), donde coordinó a un equipo de 94 investigadores, lo que avala su capacidad para gestionar capital humano, algo fundamental cuando estás al frente de una institución con más de 4.600 profesionales como es la USC.
A nivel docente, da clase en Matemáticas, Biología, Enfermería, Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Filología, facultades que sobre el papel poco tienen que ver pero que en la práctica comparten la esencia universitaria: divulgar conocimiento. Y esa "colaboración con distintos compañeros de otras áreas" es uno de los motores que mueve a Crujeiras en su día a día, igual que el binomio investigación-docencia, que para ella es algo así como la fórmula mágica que permitirá construir a la USC otros 500 años de historia. Una historia de la que Rosa Crujeiras ya forma parte para siempre.
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