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El impacto de la reforma del Código Penal

Paula Grau, fiscal de Seguridad Vial en Galicia: «No habrá cárceles llenas, pero sí más conductores juzgados y sin carné»

El PSOE plantea rebajar los umbrales penales por exceso de velocidad, lo que transformará el mapa de la seguridad vial y podría llevar a miles de conductores ante un juez

Control de la Guardia Civil de Tráfico.

Control de la Guardia Civil de Tráfico. / Rafa Vázquez

A Coruña

Miles de conductores pasarán de la ventanilla de Tráfico al banquillo, con abogado, procurador y una posible anotación de antecedentes penales que puede condicionar empleos, oposiciones o permisos profesionales. La rebaja de los umbrales penales por exceso de velocidad que plantea el PSOE no llenará las cárceles, pero sí transformará el mapa de la seguridad vial.

El castigo dejará de ser una multa de 600 euros y retirada de 6 puntos del carné para convertirse en un delito que arrastra antecedentes y obliga a pasar por un juzgado.

La fiscal de Seguridad Vial en Galicia, Paula Grau, lo resume con precisión: «No habrá una avalancha de ingresos en prisión, pero sí un efecto disuasorio y un aumento claro de diligencias penales». En España, quien no tiene antecedentes y recibe menos de dos años de condena no entra en prisión, y el delito del 379.1 suele castigarse con prisión de 3 a 6 meses, multa o trabajos en beneficio de la comunidad.

El terremoto no será penitenciario, sino administrativo: la retirada del carné entre uno y cuatro años afectará a miles de conductores que antes salían del paso con una sanción administrativa.

El gran cuello de botella seguirá siendo la identificación del conductor. Con los radares móviles, muchos investigados se escudan en el clásico «no sé quién conducía, el coche lo usamos todos». Sin identificación, no hay delito: el caso vuelve a Tráfico y se convierte en una multa por no identificar al infractor, que es el triple del importe de la sanción por la velocidad a la que se circulaba.

Grau advierte de que a esta grieta se enfrentan jueces y fiscales ante la mayoría de los delitos por velocidad excesiva y reclama endurecer esa multa administrativa por no identificar al conductor.

Pero cuando sí se identifica al conductor, la consecuencia es clara: antecedentes penales, pérdida del permiso y un riesgo real de reincidencia. Y ahí sí aparece la sombra de la prisión: no por un solo exceso de velocidad, sino por la acumulación de delitos viales que, sin necesidad de un siniestro grave, pueden terminar con el conductor entre rejas.

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