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Regularización

La Xunta solo emitió 31 informes favorables a la renovación de permisos a inmigrantes en cinco años

Galicia valora el aprendizaje tanto del gallego como del castellano para apoyar la continuidad en el país de la persona extranjera

Un curso en Silleda para mujeres inmigrantes.

Un curso en Silleda para mujeres inmigrantes. / BERNABE / JAVIER LALIN

Paula Pérez

Paula Pérez

Santiago

La concesión de permisos de residencia a inmigrantes está en manos del Gobierno, pero cuando toca renovar estas autorizaciones la Xunta puede emitir informes que apoyen la continuidad en el país de estas personas por su esfuerzo de integración o, por el contrario, lo desaconsejen. Su opinión no es vinculante, pero sí puede influir en la decisión de las autoridades de extranjería. Y el aprendizaje de las lenguas oficiales, tanto del gallego como del castellano, es uno de los méritos que se valora. Entre 2020 y 2024 la Consellería de Política Social, que es el departamento competente en esta materia, emitió 31 informes positivos y solo 4 negativos.

Aunque fueron muchas más las solicitudes presentadas, según aclaran en el departamento que dirige Fabiola García, no todos continuaron con el procedimiento. Desde la Xunta aclaran que no hubo más informes porque la mayoría de las personas inmigrantes solo piden este certificado si no cumplen con los principales requisitos exigidos por ley para renovar su permiso de residencia: que son básicamente demostrar que tienen trabajo o recursos para vivir en España. Es en estos casos, si no se dispone de ingresos o contrato de trabajo, cuando tiene más peso el informe de la comunidad autónoma que acredita el esfuerzo de la persona extranjera para integrarse.

Galicia reguló estos informes de integración hace ya más de una década. No se tienen en cuenta para la primera concesión de la residencia sino solo para las renovaciones posteriores. Para obtener una evaluación positiva, la persona debe estar empadronada en Galicia, tener una autorización de residencia temporal en plazo de renovación y acreditar que ha participado en actividades formativas sobre valores constitucionales, estatutarios gallegos, valores de la UE, derechos humanos, democracia, tolerancia, igualdad entre mujeres y hombres y aprendizaje del gallego y el castellano. La orden fija un mínimo de 40 horas de formación, de las cuales al menos 20 deben repartirse en tres de esas materias. Lo que se valora no es aprobar exámenes, sino la participación activa.

Los cursos serán gratuitos y los pueden impartir ayuntamientos, universidades, escuelas oficiales, centros de educación de adultos, servicios públicos de empleo y determinadas entidades privadas o sociales.

Regularización

El Gobierno prevé abrir ahora un proceso extraordinario de regularización que en Galicia podría beneficiar a 8.000 inmigrantes y precisamente ha saltado la polémica cuando la Generalitat de Cataluña informó de que había hecho una aportación al texto propuesto por el Gobierno para que se tenga en cuenta el conocimiento del catalán para dar el permiso inicial de residencia, exigencia que también se atribuyó ERC.

Sin embargo, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones aclaró que el conocimiento de las lenguas cooficiales como el catalán, el gallego o el euskera no será obligatorio para conceder el permiso inicial de residencia. Pero sí se tendrá en cuenta en las renovaciones. Es a la hora de solicitar la prórroga cuando entran en juego los denominados «itinerarios de arraigo», tal como contemplan los reglamentos de extranjería. Y es también en esta fase donde los solicitantes pueden presentar un informe de integración de los servicios sociales de las distintas comunidades autónomas que «entre otras cosas acreditará el aprendizaje de las lenguas oficiales del lugar donde resida la persona».

En medio de la polémica, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se apresuró a decir que no exigirá a los inmigrantes que hablen gallego. Y la Xunta no lo exige, pero sí lo tiene en cuenta como un mérito a valorar cuando realiza sus informes de esfuerzo de integración.

En todo caso, la capacidad del Gobierno autonómico para favorecer la atracción de personas extranjeras en Galicia es limitada. Este informe no es preceptivo, solo puede ayudar a inclinar la balanza en caso de dudas. Por eso la Xunta ha reclamado al Estado las competencias para poder gestionar los permisos de trabajo, tanto las autorizaciones iniciales para que una persona extranjera pueda trabajar en la comunidad, los permisos para trabajos de temporada y los de amplia estancia por motivos de estudios o formación.

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