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Andrea Rodríguez priorizó la salud mental de su hija frente al acceso a la carrera deseada: «Prefiero una chica sana a una sanitaria enferma»

Una compañera de la estudiante viguesa tuvo que recibir atención psiquiátrica y tratamiento psicológico por depresión en el decisivo curso preuniversitario, lo que llevó a la familia a rebajar la presión académica y vigilar el bienestar de su hija

Una joven estudiando para el examen PAU.

Una joven estudiando para el examen PAU. / FdV

Elena Ocampo

Elena Ocampo

Vigo

Andrea Rodríguez vivió con su hija el año pasado un segundo de Bachillerato en el IES Castelao de Vigo que arrancó con la aspiración de estudiar una carrera de la rama sanitaria. La rutina pronto se volvió absorbente.

«Se pasó prácticamente todo el curso metida en la habitación estudiando, apenas salía con sus amigos», recuerda la madre. La ansiedad apareció sobre todo en las épocas de exámenes.

Casos que derivaron en atención psicológica

El sueño empezó a resentirse y en casa intentaron aliviar la tensión con pequeños gestos cotidianos: infusiones relajantes antes de dormir y recordatorios constantes para que cerrase los libros por la noche.

«Le decíamos que dejara de estudiar cuando llegaban las once, porque llevaba toda la tarde sin levantarse», explican. Pero en su entorno hubo casos más graves. Una compañera tuvo que recibir atención psiquiátrica y tratamiento psicológico por depresión.

Conscientes de ello, la familia de Andrea intentó rebajar la presión recordándole a su hija que existen otras vías para alcanzar el mismo objetivo: repetir la prueba para subir nota, acceder a través de un ciclo superior o incluso cambiar de carrera.

Pero la joven seguía convencida. «Prefiero tener una hija sana que una sanitaria con problemas de salud mental», llegó a decirle Andrea. Hoy, aunque no haya entrado en el Grado deseado, está en el camino —feliz— de un plan B que la acerque a su meta.

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