Gallegos atrapados en Dubái sin información de la embajada: «Desde el hotel escuchamos las explosiones»
Estaban a punto de subirse al vuelo de vuelta cuando empezó el conflicto | Viajan con un bebé de 15 meses y su madre de 77 años
Un grupo de cuatro viajeros, dos de ellos vigueses, también está atrapado en la ciudad: «Desde el hotel escuchamos las explosiones»
Otro familia atrapada con tres menores ha tenido que pasar la noche en el pasillo del hotel en el que se alojan

Anabel (nombre ficticio) y su hijo de 15 meses esta semana en Dubái, antes de que estallase el conflicto. / Cedida
«Estábamos en la cola, a punto de subirnos al avión, cuando cancelaron el vuelo». Así describe una gallega el momento en el que su compañía aérea, Emirates, les notificó a ella y a su familia que no podrían tomar el vuelo de vuelta a casa desde Dubái debido a la escalada de los ataques iraníes. Tras pasar una semana en la ciudad, ella, su hermana, su madre, de 77 años, y su hijo, de 15 meses, están ahora alojados en un hotel sin ningún tipo de información más allá de lo que pueden ver por las redes sociales, y sin ser capaces siquiera de ponerse en contacto con la embajada española. «No sabemos nada», lamenta.
Anabel (nombre ficticio) relata desde la planta 14 de un hotel en Dubái cómo ella y su familia estaban a punto de subirse al avión cuando empezó la conmoción. Primero, relata a este diario, ya en la cola de embarque, retrasaron el vuelo; después, lo cancelaron. Ahí empezó su odisea. «Primero nos dijeron que no nos iban a poner nada, que nos buscáramos la vida porque al ser una situación de guerra no era culpa de la compañía [aérea]», explica; pero finalmente un empleado, «que nos vio con el niño», les dio indicaciones de cómo tenían que hacer para poder ir a un hotel. Había «miles de personas» en la misma situación, y «nos pusieron allí a todos a pelearnos por los sitios en los autobuses», que ni siquiera sabían a dónde los llevaban.
Finalmente, los llevaron a un hotel, en el que se encuentran ahora mismo, pero sin ningún tipo de información por parte de la compañía sobre cuáles son los siguientes pasos a seguir. Aunque peor es el hecho de que no son capaces de ponerse en contacto con la embajada española. «Por teléfono no contesta, porque lo intentaron varias veces del hotel los chicos de recepción, y no hubo contestación en ningún momento», señala, y por internet tampoco consiguen ningún resultado: «Nos mandan enviar un mail con una contestación automática». Si hay más españoles en su situación, lo cual desconocen, tampoco saben qué gestiones están haciendo. A esto se suma la incertidumbre de la situación: «Solo podemos saber lo que sale en las redes sociales».
La situación reconoce, la gestionan «como se puede». Viajan ella, su hermana, su madre, de 77 años, y su hijo, de 15 meses. «Intentas no pensar», asegura. El sábado, al llegar al hotel de madrugada después de las primeras explosiones, tuvieron que bajar a recepción desde la planta 14, en la que están alojados ahora mismo. La mañana de este domingo, lo mismo. «A las nueve y media de la mañana hubo otra vez explosiones, y otra vez volvimos para recepción. No nos dejan salir de ahí, pasamos allí toda la mañana», narra. Ahora, lo que más les importa es cómo volver a casa.

Mensaje automático enviado por la Emabajda de España en EUA. / Cedida
En la contestación automática que Anabel recibe de la embajada española en los Emiratos Árabes Unidos al intentar contactarla el Gobierno indica estar «realizando un seguimiento constante de la situación de seguridad». «El espacio aéreo de EUA se encuentra temporalmente cerrado. En este momento no hay información sobre cuándo podrá reabrir. Siguiendo las indicaciones de las autoridades emiratíes, por el momento se recomienda permanecer en sus domicilios o en un lugar resguardado, alejado de instalaciones militares y evitando desplazamientos innecesarios», se lee en el texto.
Vigueses atrapados en Dubai: «Desde el hotel escuchamos las explosiones»
Manuel (nombre ficticio), un joven vigués que también está atrapado en Dubai habla con calma pero es muy consciente de la seriedad y la extrañeza de la situación: «La verdad es que no me he visto en otra parecida». Forma parte de un grupo de cuatro personas, otra de ellas también de Vigo, que se encontraban haciendo una escala de un día en la ciudad emiratí durante un viaje de negocios a un país del Sudeste Asiático.
Como cuenta Manuel en la llamada, su grupo tenía pensado hacer noche en Dubai y salir del país sobre las nueve de la mañana de este domingo en un vuelo de la compañía Emirates. Durante la tarde de ayer, su grupo visitaba la Gran Mezquita de Abu Dhabi —a hora y media de Dubai— cuando escucharon «un estruendo bastante grande que nos llama un poco la atención». «Conocíamos que la situación militar no era muy halagüeña», apunta Manuel en referencia a los movimientos de barcos militares estadounidenses en la costa israelí, pero comenta que en aquel momento no asociaron el ruido que habían escuchado «a nada raro». De regreso a Dubai, la alarma ya era mayor.
En un primer momento, Manuel asoció la cancelación de esos vuelos a «la incertidumbre del conflicto», pero todavía tenía esperanza de salir de allí porque sus vuelos todavía aparecían operativos en ese momento. «Al llegar al hotel, empezamos a averiguar más cosas y a ver en las aplicaciones de las aerolíneas y del aeropuerto aparecían todos los vuelos cancelados hasta las 3 de la mañana», relata Manuel. En el momento en el que vieron que el espacio aéreo del país estaba cerrado, empezaron a buscar alternativas por si su vuelo no salía.

Imagen de archivo del aeropuerto internacional de Dubái. / EFE
«Lo que se veía en la en la calle era que la gente hacía su vida normal», asegura. Centros comerciales «a tope», gente paseando y en el hotel les permitieron extender su estadía sin ningún problema. A las 22,00 horas cancelan su vuelo y a las 00,30 llega el primer SMS de emergencia. Sobre la misma hora a la que recibieron el mensaje, los viajeros a los que les habían cancelado el vuelo llegaban al hotel «un poco nerviosos, pero todo el mundo mantuvo la calma».
Ahí empezó lo peor de la noche: «Empezaron a volar las noticias de que había impactado un dron en el aeropuerto de Dubai, en la terminal 3, una zona que está a unos minutos de donde estamos nosotros alojados. Desde el hotel escuchamos las explosiones» destaca Manuel en medio de su relato calmado. Insiste en la incertidumbre y las noticias contradictorias sobre ataques en distintos puntos de la ciudad —alguno de ellos falsos— durante las primeras horas. Con todo «la gente mantuvo la calma y aparentemente una actitud más o menos normal»
«Intentamos contactar con la embajada pensando en que nuestra compañía aérea no nos iba a solucionar nada [...] obviamente estaban saturados», relata. Insistieron y consiguieron ponerse en contacto con una funcionaria de la embajada española en Emiratos «de cara a una posible repatriación». Esta trabajadora les dio las indicaciones necesarias para que pudiesen anotarse en el registro de viajeros que maneja el Ministerio de Asuntos Exteriores, aunque esto tuvieron que completarlo a las 10 de la mañana de este domingo a través de un mail porque «la página estaba saturada».
«Creo que la gente no se da mucho cuenta de que igual va para largo», señala. Manuel insiste en que la gente parece seguir haciendo vida normal. En cuanto a su grupo, están preparados y esperando: «Nos hemos hecho una mochila por si tenemos que salir corriendo por lo que sea; con los documentos, unos cargadores y los teléfonos, un poco de agua, etcétera. Las maletas preparadas, pero nada más».
El miércoles 4 por fin recibieron noticias por parte de la Embajada de España después de varias cancelaciones por parte de Emirates. A las 22 horas fueron evacuados del hotel hacia Omán, cruzando la frontera en un autobús junto a un nutrido grupo de españoles en situación similar. Desde allí tomarían un vuelo a El Cairo, ya que el espacio aéreo desde Muscat continúa abierto. En la capital egipcia permanecerán entre uno o dos días hasta ser recolocados rumbo a España.
Mary, atrapada con su amiga y dos niños en Dubái: «Mi familia está destrozada»
Mary (nombre ficticio) otra vecina de Vigo, también está atrapada en Dubai, en su caso en un hotel a solo diez minutos del Burj Khalifa, que ardió anoche como consecuencia de uno de los ataques iranís. No sale del edificio desde ayer, donde intenta pasar las horas con la mayor tranquilidad posible para no asustar a los tres menores que viajan con ella (sus dos hijos y el de una amiga que también se encuentra allí).
Cuenta que durante la tarde del sábado paseaban por la zona del Zoco del oro cuando empezaron a ver lo que estaba sucediendo en Emiratos Árabes Unidos (EAU) a través de las redes sociales. «Vinimos al hotel, cenamos, todo iba empeorando e intentamos ocultárselo a los niños, pero empezaron a sonar todos los móviles con la alarma», relata. Desde ese momento el miedo y la incertidumbre ha dominado las últimas horas de esta familia gallega, algo que no se compadece con la actitud calmada de los locales.
Mary continúa su relato y explica cómo tuvieron que pasar la noche: «Apilamos los colchones en los pasillos, donde no había ventanas porque el hotel es todo ventana». Las últimas horas se les han hecho largas intentando entretener a tres niños entre los 9 y 13 años mientras desde el hotel les insistían en que no modificasen sus planes de viaje. «Hoy teníamos excursión a Abu Dhabi y dijeron que sí, que podíamos ir sin problemas, vida normal, aquí todo lo que nos dicen es que hagamos vida normal. Pero claro, la embajada el mensaje que nos transmite es que no salgamos», explica Mary.

Así tuvieron que pasar la noche Mary y su familia, en el pasillo del hotel en el que se alojan y por el que siguen pagando. / FDV
Hablar de la embajada hace que se note la desesperación en la voz de Mary: «Eran imposible contactar e intentamos hablar con nuestra familia en España; aún por encima un dineral, porque a cada minuto de llamada internacional es una pasta. Mi familia contactó con la embajada de allí y le dieron nuestros datos», relata y puntualiza que las páginas web de referencia que encontraban también se encontraban colapsadas. «Se escuchan sirenas de vez en cuando, no hemos escuchado las explosiones, pero porque estamos en otra zona. Imagínate que la palmera —isla Palm Jumeirah, sobre la que anoche explotaron algunos drones interceptados por los sistemas de defensa emiratís— está en Samil y nosotros estamos como en Avenida de Madrid», continúa.
En lo que más insiste la viguesa es en la falta de información oficial y la incertidumbre: «Lo que me parece surrealista es que nadie, nadie nos llame. Todo es incertidumbre y tenemos un poco de miedo». Las aerolíneas no dan respuesta, el seguro «se desentiende de todo, porque es tema de guerra, entonces búscate la vida»; y desde las instituciones se repite el mismo mensaje de mantenerse a cubierto. A todo esto se suma la incertidumbre económica: «Aquí en el hotel lo que nos dijeron que si tenemos que estar más días hay que pagar. La economía tengo la justa, porque me costó mucho venir este viaje».
«Estoy con ansiedad, intento llevar la calma por los niños, pero yo solo quiero saber, necesito ayuda, que nos vengan a buscar. Mi familia está destrozada», profundiza Mary al contar su situación por teléfono. A la ansiedad le añade la rabia por la cantidad de desinformación que ha circulado durante las últimas horas, incluyendo una supuesta propuesta de ir en coche hasta Omán porque su espacio aéreo se creía abierto en ese momento. Con todo, señala que prefiere alejarse de las redes sociales «porque si empiezo a ver me pongo loca eh ya no sé qué es fiable y qué no». Sobre los niños, comenta que ahora están en calma, pero que vivieron momentos de tensión: «queremos irnos, lloran, nos abrazamos. Es un recuerdo horrible para ellos», explica y termina la llamada con un mensaje: «No os olvidéis de nosotros, por favor».
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