Reparación
Balance de las ayudas de la Xunta por la ola de incendios del verano: 20 millones de euros y casi un millar de beneficiarios
El Gobierno central, por su parte, asignó cinco millones de euros en subvenciones, sin detallar el número de perceptores, que se concedieron de oficio por el Ministerio de Agricultura

Estado en que quedó San Vicente de Leira, en Vilamartín de Valdeorras, tras los incendios del verano. / Brais Lorenzo
La comunidad gallega se enfrentó el pasado verano a la peor ola de incendios del siglo como consecuencia de un cóctel de sequía, altas temperaturas, vientos fuertes y acumulación de biomasa en el monte. Junto con la acción humana, se desencadenó una serie de fuegos forestales simultáneos que alcanzaron dimensiones nunca vistas antes en Galicia. Se quemaron casas, cementerios, explotaciones agrarias, infraestructuras públicas y, por supuesto, miles de hectáreas de monte, además de desalojos —la proximidad de las llamas a núcleos poblados obligó a más de 2.200 confinamientos y a 400 evacuaciones—, carreteras y vías férreas cortadas y hasta ocho brigadistas heridos.
El alcance de las llamas y de los daños provocados llevó a la Xunta y al Gobierno central a habilitar varias líneas de subvenciones y ayudas públicas para impulsar la reconstrucción en los concellos, dirigidas tanto a las administraciones locales como a particulares, empresas, establecimientos comerciales o explotaciones ganaderas. Cerrados los plazos de todas las convocatorias, el Ejecutivo autonómico ha concedido 20 millones de euros repartidos entre unos 940 beneficiarios, según los datos facilitados por la Consellería de Facenda. Por su parte, el Gobierno central asignó otros cinco millones, si bien no ha detallado el número de gallegos que recibirán la ayuda.
La mayor partida autonómica consignada ha sido la destinada a paliar los daños en explotaciones agrícolas, ganaderas y forestales. Se concedieron 7,5 millones de euros para alrededor de 700 beneficiarios.
Para los concellos se adjudicaron unos 5 millones de euros, distribuidos entre las 46 solicitudes presentadas, todas resueltas ya.
La tercera partida de mayor entidad es la reservada para la reconstrucción de viviendas, tanto en la parte de obra como de ajuar doméstico. En total se concedieron 87 ayudas, de las cuales 31 fueron para primeras viviendas y el resto, 56, para segundas residencias. La Xunta financió la reparación con 4,3 millones de euros.
A los daños causados en establecimientos comerciales, industriales, turísticos y mercantiles, se destinaron 2,2 millones de euros, distribuidos entre 61 beneficiarios. De las solicitudes presentadas, tan solo se denegó una.
El resto, casi un millón de euros, fue para tecores y reparación de infraestructuras en reservas de la biosfera y de la red gallega de espacios protegidos.
El Ejecutivo central no ha precisado el número de perceptores de sus ayudas, que se gestionaron y concedieron de oficio por parte del Ministerio de Agricultura, sin que los interesados tuvieran que realizar trámite alguno: ni pedirla ni tampoco presentar documentación.
Estas compensaciones son compatibles con las indemnizaciones de las comunidades autónomas y las que pueda financiar la Unión Europea mediante la reserva agrícola que ha solicitado España.
Cifras de récord
La Consellería de Medio Rural cifró la superficie arrasada por los incendios el pasado año en casi 119.000 hectáreas como resultado de 1.500 fuegos registrados. Casi toda esta devastación se concentró en el mes de agosto y se cebó especialmente con Ourense, donde aproximadamente una sexta parte de la superficie de esta provincia fue pasto de las llamas.
Las estimaciones de la Xunta, en todo caso, quedaron por debajo del dato que arroja el Sistema de Información de Incendios Forestales de la Comisión Europea, el programa Copernicus, que calculó un afectación de 171.000 hectáreas desde el inicio del verano.
Pero no solo fue la peor ola de incendios de este siglo, sino que ha sido el tercer año con mayor superficie quemada desde que hay registros (1976). Y no es el único récord. Nunca en la historia de la comunidad se habían desatado incendios tan grandes. El fuego originado en Larouco el 13 de agosto se propagó con rapidez por los concellos de Quiroga, O Barco, O Bolo, Carballeda de Valdeorras, A Rúa, Petín, Rubiá, A Veiga y Vilamartín de Valdeorras. A su paso calcinó 31.800 hectáreas.
En Galicia, entre el 60% y el 70% de los incendios son provocados, proporción que puede acercarse al 80% en épocas con condiciones meteorológicas favorables, ha referido a EFE uno de los coordinadores de la Unidad de Investigación de Incendios Forestales (UIFO) de la Xunta, Aurelio Mosteiro.
Los motivos son múltiples y no hay un único perfil, apunta, pero en la mayoría de casos son incendiarios movidos por conflictos personales o vecinales ligados al uso del territorio, ya sea residencial, agrícola, ganadero, cinegético, de infraestructuras eléctricas o de comunicación.
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