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Una «moza» de 189 años: Galicia reivindica la rebeldía y la modernidad de Rosalía de Castro

El conselleiro de Cultura, José López Campos, resaltó el papel de Rosalía de Castro como precursora y faro guía

Al acto central de Santiago se sumaron otros homenajes independientes de PP y BNG

Acto institucional en Bonaval por el 189 aniversario del nacimiento de Rosalía de Castro.

Acto institucional en Bonaval por el 189 aniversario del nacimiento de Rosalía de Castro. / Xoán Álvarez

R.V.

Vigo / Santiago

Santiago amaneció este lunes 23 de febrero con una luminosidad resplandeciente. Tras semanas de lluvia, el cielo se despejó para la conmemoración rosaliana y la ciudad volvió a la georreferencia de su origen: la Plaza de Vigo, donde estuvo la casa natal de la autora de «Cantares gallegos», en el histórico Concello de Conxo. La edificación ya no existe, pero regresar a ese punto repite una idea evidente: Rosalía de Castro no se ha ido aún. Ni se irá mientras se lea.

La gaita, la flauta y el tambor de «Os Carapaus» inauguraron el homenaje, con la interpretación de «Como chove miudiño» o «Campanas de Bastabales» por parte de alumnado. De «Follas Novas» llegó «Ben sei que non hai nada». La asociación Raigame aprovechó el acto para reclamar más atención y «un trato digno» para el emplazamiento que recuerda la casa desaparecida. Esa reclamación conectó con el hilo conductor de las intervenciones.

El presidente de la Fundación Rosalía, Anxo Angueira, la definió como mujer «comprometida» y «adelantada a su tiempo» y dejó la frase que resumió la mañana: «A pesar de cumplir 189 años, Rosalía está hecha una moza». Su mensaje —igualdad, independencia, libertad— sigue respirando, sostuvo, en «Lieders». El alcalde de Padrón, Anxo Rei Arca, la reivindicó como «punto de entendimiento» en tiempos de polarización. La diputada Sol Agra subrayó su conciencia social: «pobre pero medio hidalga», defensora de las mujeres y de los trabajadores gallegos empujados a emigrar. La alcaldesa compostelana, Goretti Sanmartín, la rescató del cliché de la queja: rebelde, alegre, «valiente y combativa», una creadora que quiso vivir de lo que escribía.

En su turno, el conselleiro de Cultura, José López Campos, puso en valor el papel de Rosalía como «precursora» que «mostró la dignidad del pueblo gallego» y que «hoy, 189 años después, sigue estando todavía más vigente que nunca». La situó como «uno de los grandes ejemplos» para Galicia y como «faro guía» en materias como el feminismo o el galleguismo, y confió en que política y cultura «sigan siendo ese espacio de convivencia» y «de diálogo». «Rosalía es uno de esos iconos en los que todos los gallegos nos sentimos representados», zanjó.

La comitiva institucional caminó después, al compás de la alborada, hasta el Panteón dos Galegos e Galegas Ilustres. Allí hubo una ceremonia encabezada por Miguel Santalices. El colofón mezcló emoción y celebración: una interpretación con Uxía y Javier Ruibal y, al final, el «Caldo de Gloria» servido por el restaurador Iago Pazos. Al margen del acto principal, PP y BNG realizaron homenajes independientes. Los actos escolares y lecturas públicas se replicaron en toda Galicia.

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