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Iván Gómez, profesor de informática: «El alumnado demanda a los profesores aprender a usar la inteligencia artificial»

Iván Gómez imparte clase en FP y tiene claro que los estudiantes que emplean estas herramientas pueden hacer «proyectos mejores» y trabajar «como lo harán en las empresas»

Iván Gómez Conde, profesor de informática en ciclos de FP y formador de docentes.

Iván Gómez Conde, profesor de informática en ciclos de FP y formador de docentes. / Cedida

Ignorar la inteligencia artificial en la educación sería hoy tan difícil como lo fue en su día dar la espalda a los buscadores de internet. Ambas herramientas revolucionaron la forma de acceder a la información y, aunque conllevan riesgos, también ofrecen claros beneficios si se usan con criterio. Y lo más importante, el alumnado no solo la usa ya en su día a día, sino que pide aprender a sacarle el máximo partido.

«Como profesores es muy importante no quedarse atrás, estar al día, sobre todo en la tecnología, porque estamos formando a los ciudadanos del futuro», explica al respecto Iván Gómez Conde, profesor de informática en ciclos de Formación Profesional y formador de docentes en tecnologías inteligentes. «Esto es una revolución», asevera, como tantas otras que hubo gracias a los avances tecnológicos. «Cuando yo era pequeño, buscaba las palabras que no conocía en mi enciclopedia Larousse. Ahí hubo una revolución cuando aparecieron los buscadores de internet» y hoy en día nadie discute si los estudiantes deben o no usarlos.

A su juicio, ocurre lo mismo con la inteligencia artificial, y los profesores deben saber emplearla para, precisamente, enseñar a usarla de forma correcta. «El alumnado la demanda», y si los docentes «no están preparados», advierte, es fácil exponerse a información falsa o sesgos racistas o sexistas de los algoritmos. «Si la gente conoce las herramientas conoce los riesgos», insiste, algo especialmente importante «en un ámbito tan delicado como la educación».

Así, lejos de oponerse a su uso en las aulas, lo defiende, siempre con criterio, adaptándose a cada etapa educativa y con herramientas validadas para el sistema educativo. Las posibilidades son prácticamente infinitas: hacer resúmenes o esquemas de parte del temario para estudiar, mejorar la redacción de un texto, estructurar trabajos, buscar información..., e Iván, que imparte clase a los alumnos más mayores, no se opone. «Crean proyectos mejores, pueden llegar más allá», asegura, y además, «es útil y positivo porque empiezan a trabajar como lo harán en las empresas». Al fin y al cabo, lo importante es que aprendan: «Si creas algo con IA, y a la hora de la defensa explicas todo el proceso, es correcto»; de lo contrario, añade, «es fácil de detectar».

Otra cosa es en infantil y primaria, reconoce, pero incluso con los alumnos más pequeños se pueden hacer actividades que hagan las clases más dinámicas y atractivas, enseñándoles, a la vez, cómo hacer un uso correcto de estas tecnologías.

Lo importante, insiste, es que el profesorado responda a esta demanda de los estudiantes y sepa emplear de forma segura las herramientas de IA para enseñar a utilizarlas correctamente. «Al final, son herramientas que permiten ir un paso más allá», y el objetivo no es que los alumnos sean «expertos», sino que vean «qué posibilidades hay en el futuro».

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