¿Demasiados repetidores en el sistema educativo? Un informe del Gobierno sostiene que sí
Un análisis del Ministerio de Educación defiende que en España se hace un uso «excesivo» de la medida, que supone 74 millones de euros para las arcas públicas en Galicia en un curso

Un par de estudiantes contempla un cartel de bienvenida en la vuelta al cole este curso. / Marta G. Brea / Marta G. Brea

Aunque la legislación educativa más reciente, la Lomloe, considera la repetición de curso una medida excepcional y además en los últimos quince años la tasa de estudiantes que no promocionan ha ido en descenso hasta rondar el entorno del 7% en Galicia, el fenómeno se resiste a desaparecer e incide no solo sobre los chavales y los centros, sino también sobre las arcas públicas. Un informe publicado por el Ministerio de Educación cifra el desembolso que supone la repetición en Primaria y ESO en España en 1.419 millones de euros entre pública y concertada en un solo curso.
El análisis toma como referencia 2021-22, el primer curso de progresiva recuperación de la normalidad en las aulas tras los dos previos, afectados profundamente por la pandemia, y el primero en el que la evaluación y la repetición se rigió por las nuevas reglas derivadas de la «ley Celaá». Durante ese ejercicio, el gasto público por alumnado en repetición ascendió en Galicia a un total de 74 millones de euros, de los que el grueso se concentró en los centros públicos (65), que son, por una parte, los que acogen la mayoría del estudiantado matriculado y, por otra, concentran la mayoría de los chavales que no pasan de curso.
Un gasto medio
Esos 74 millones sitúan a Galicia, a la par que Castilla y León, como la octava comunidad que destina más fondos a ese concepto en números absolutos. La misma posición ocupa si el análisis se tiene en cuenta con el indicador de euros por alumno, un total de 336. La inversión se concentra sobre todo en los centros públicos (410 euros frente a 146) por los factores previamente señalados, una cuantía que triplica la registrada en Cataluña (116) y supera la media estatal, situada en 387 euros. En lo tocante a Cataluña, que es la comunidad con un menor coste por alumnado, con 96 euros en total, el informe destaca que «ha hecho importantes esfuerzos en moderar el uso de la repetición de curso». El extremo opuesto lo ocupa Murcia, donde la inversión por alumno repetidor alcanza los 543 euros en la pública.
El documento en cuestión, Repetición de curso en España. Causas e implicaciones tras dos décadas de avances en la investigación», pretende «entender las razones» que llevan al sistema educativo español a hacer lo que consideran «uso excesivo» de la repetición y las «consecuencias» de esa decisión.
Galicia, con todo, no es la comunidad que más recurre a esa solución. El mismo informe alude a que en curso 2020-21 las medidas «excepcionales» de promoción habilitadas por el contexto de la pandemia, cuando Gobierno y comunidades acordaron abrir la mano e instaron a los centros a ser flexibles, la repetición en educación Secundaria disminuyó hasta el 4,2 %, situando a Cataluña (2,2 %), Aragón (2,4 %) y Galicia (2,5 %) en el podio de las tasas más bajas de repetición, y a Andalucía (6,4 %), Castilla-La Mancha (4,8 %) y Murcia (7,4 %) en el extremo contrario.
Un uso «excesivo»
Los autores, Lucas Gortazar, Lucía Cobreros y Ramón Pacheco, sostienen que la repetición de curso «ha sido anormalmente elevada en las últimas décadas y lo sigue siendo hoy», alegando que casi un 22 % de los jóvenes de 15 años ha repetido al menos una vez, una cifra «muy lejana» del 9,1 % de media de la OCDE y el 9,5 % de la UE. El dato gallego, conforme a la estadística más reciente difundida por el Gobierno central, relativa al curso 2022-23, es similar (21,9%), pese a haberse reducido un 40% en una década, y los gallegos serían los cuartos con mejor desempeño, tras Cataluña, País Vasco y Asturias.
El informe recalca que el sistema recurre a la repetición de una «manera excesiva», sobre todo en los primeros cursos de la ESO. En particular, el documento advierte de que se da «una excesiva exigencia en la calificación» y que los alumnos que no logran avanzar «no siempre logran mejorar sus resultados en los años siguientes». Además, la decisión, añade, «aumenta el riesgo de que abandonen la escuela antes de tiempo, por el impacto negativo en su motivación y esfuerzo».
Tras analizar estudios sobre el tema, las conclusiones reflejan una «distinción clara entre repetición sin acompañamiento (con efecto negativo sobre aprendizaje) y repetición con refuerzo escolar y apoyo adicional (efecto positivo)» o que el efecto «es mayor y habitualmente positivo a nivel académico y el bienestar social y emocional del alumnado en los primeros años de primaria, pero tiende a desaparecer y puede volverse incluso negativo cuando se llega a secundaria».
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