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¿Qué pasa cuando un profesor le hace bullying a un alumno en Galicia?

Esta semana, la cocinera del comedor de un centro de Educación Infantil de Vigo recibió una sanción (tras recurrir varias veces) por comunicar a una madre que su hija estaría, presuntamente, sufriendo acoso psicológico

Un niño de primaria sostenie un cartel contra el bullying, a la salida de su colegio.

Un niño de primaria sostenie un cartel contra el bullying, a la salida de su colegio. / Jose Luis Roca

Patricia Casteleiro

Patricia Casteleiro

Vigo

Eva Pallas es cocinera en un colegio de educación infantil público de la ciudad. Desde hace unos meses su expediente tiene una mancha de un año de duración, una sanción leve que le fue impuesta por informar a una madre de que, supuestamente, su hija estaba siendo acosada psicológicamente por una profesora sustituta.

Aunque hay protocolos cuando se detecta un caso de violencia, en este caso la consellería de Política Social la penalizó por informar a la progenitora y no a la directora. Desde la consellería aseguran que en cuanto a la maestra hay una investigación abierta.

Desde la Xunta aclaran que el último documento con las pautas a seguir cuando surge un caso de bullying en un centro educativo se actualizó en 2024. Además, indican que también existe una guía para cuando el que acosa es el profesor. La clave es que se detecte y no pase desapercibido, o que el personal y los estudiantes cumplan.

¿Qué pasa cuando un profesor detecta un caso de acoso?

Según establece la Xunta, cuando un maestro detecta o sospecha una posible situación de acoso o ciberacoso escolar, debe comunicarlo de forma inmediata a la dirección del centro. Desde allí se registra el aviso y se activa la fase inicial de valoración. Entonces pasa a intervenir el equipo específico del centro para el tratamiento del acoso (equipo ACAE), que analiza la información disponible, comprueba los hechos y determina si existen indicios suficientes. Si se aprecian signos, se abre una investigación oficialmente y se activa el protocolo de acoso y ciberacoso escolar, adoptándose, si es necesario, medidas inmediatas de protección. El profesorado tiene la obligación legal de comunicar cualquier indicio de violencia contra un menor.

¿En qué consiste exactamente el protocolo?

En primer lugar, el equipo ACAE comprueba lana veracidad de los hechos comunicados y abre formalmente una investigación. Se recoge información, se realizan entrevistas a las personas implicadas y se analizan las circunstancias del caso. Una vez concluida, el equipo elabora un dictamen en el que se determina si hay acoso o ciberacoso. Si el caso se confirma, se abren las actuaciones educativas y correctoras previstas en el Plan de Convivencia del centro y se celebra reunión con las personas implicadas, en presencia de las familias o representantes legales.

El protocolo incluye también una fase de seguimiento de las medidas adoptadas, con una recogida periódica de información para comprobar la evolución del caso. Finalmente, se cierra mediante comunicación formal a las familias, a la inspección educativa y, de ser el caso, la otros organismos.

¿Y si lo detecta un alumno?

Un alumno puede comunicar directamente una situación de posible acoso. De hecho, la información puede proceder del propio alumnado, de otros compañeros, de las familias, del profesorado, de la inspección educativa, de la fiscalía de menores, de las fuerzas y cuerpos de seguridad, de otros agentes externos o a través del Punto Laranxa contra el acoso. En todos los casos, la dirección del centro es la responsable de iniciar el procedimiento.

¿Hay faltas o sanciones específicas para aquellos que no participan directamente pero sí observan mientras ocurre?

Según la consellería, el protocolo sí hace referencia a lo que se denomina como personas espectadoras y establece tareas a desarrollar con ellas, fundamentalmente de concienciación, sensibilización y reflexión

¿Qué ocurre si, tras la primera valoración, no se aprecian indicios de acoso?

Si se concluye que no existen indicios, la Xunta estipula que la decisión quede documentada y el caso se cierre en esa fase inicial.

¿Se informa a las familias? ¿cuándo?

Sí. Cuando se confirma una situación de violencia o acoso y las personas agresoras no pertenecen al ámbito familiar o de convivencia del menor, el centro informa a la familia de la víctima. En esa comunicación se tienen en cuenta los indicadores detectados y las medidas desarrolladas, y se recomienda a las familias no interrogar al menor sobre lo ocurrido para evitar un posible daño añadido. En el protocolo de acoso, la dirección del centro es la responsable de realizar las comunicaciones formales con las familias durante el proceso.

¿Hay asistencia o apoyo para el alumno acosado?

El protocolo establece que, desde el primer momento, deben adoptarse medidas de protección y apoyo para la presunta víctima. Entre las actuaciones previstas se encuentran la garantía de su seguridad, el apoyo emocional, la aplicación de medidas inmediatas de protección y la puesta en marcha de intervenciones educativas y psicoemocionales, como el refuerzo de la autoestima, la educación emocional, el desarrollo de habilidades sociales, la comunicación asertiva y el manejo de la ansiedad. Asimismo, el centro puede designar una persona responsable de la atención a la víctima, que actúa como figura de referencia durante el proceso.

¿Y si el profesor es el que acosa?

Desde la consellería de Educación indican que la definición normativa de acoso escolar se refiere al “maltrato físico, verbal, social o psicológico, repetido y continuado, que ocurre entre estudiantes”, por lo que esta situación no entraría dentro de la definición de acoso, sino de otras conductas que tendrían cabida en el Protocolo de actuación contra la violencia en la infancia y en la adolescencia en el ámbito educativo. Se puso en marcha por primera vez este curso. Así, la normativa señala que aquellas personas con responsabilidad de asistencia, cuidado o portección de los menores deben comunicar de forma inmediata a las autoridades competentes cualquier indicio de violencia, malos tratos o abuso sexual que detectasen.

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